Casa Generalicia – 80° aniversario de la llegada de las reliquias de san Juan Bautista de la Salle a Roma

Casa Generalicia – 80° aniversario de la llegada de las reliquias de san Juan Bautista de la Salle a Roma

Jueves 26 de enero del 2017. Han pasado 80 años de la llegada de la urna con las reliquias de san Juan Bautista de la Salle a Roma. Tras décadas de preocupación por el destino de aquellos preciosos restos, finalmente llegaron los días triunfales. Cruzada la frontera italiana el 22 de enero de 1937, la urna, ya no de incógnito, sino bien en evidencia sobre un carro escoltado por la policía y seguido por decenas de coches privados, fue conducida a varias escuelas lasalianas del norte de Italia antes de llegar a Roma.

La primera parada romana fue en la gran iglesia del Gesù, donde se sucedieron las celebraciones de los cardenales y los homenajes de los alumnos de las escuelas de la capital. En la mañana del 26 de enero, la urna fue llevada a la primera iglesia dedicada a san Juan Bautista de La Salle, en el Colegio San Giuseppe de la Plaza de España. Por la tarde el cortejo se dirigió hacia la Casa Generalicia. Desde aquel día han pasado 80 años.

Este año, la conmemoración del 26 de enero de 2017 contó con la participación excepcional del Board of Regents de la Universidad de Belén, presidido por su eminencia el cardenal Edwin Frederic O’Brien, ex arzobispo de Baltimore, posteriormente presidente del Ordinariato militar estadounidense, Gran Maestro de la orden ecuestre de los Caballeros del Santo Sepulcro y miembro de la Congregación de las Iglesias Orientales. Concelebró su excelencia Mons. Giacinto Boulos  Marcuzzo, obispo de Emaús y Auxiliar de Jerusalén de rito latino.

La odisea de un tesoro

¿Por qué odisea? Por la serie sorprendente de vicisitudes que han caracterizado las diversas ubicaciones de las reliquias de san Juan Bautista de La Salle a lo largo de los años. ¿Por qué tesoro? Porque de eso se trata en el sentido más amplio del término, espiritual y también material, cuyo valor puede ser ya estimado a partir de la preciosa urna en que están colocadas.

  1. Viernes Santo, 7 de abril: La Salle muere en Rouen, en la casa de Saint Yon. El Instituto de los Hermanos en aquel entonces no estaba aprobado por la Santa Sede, ni reconocido por Francia. Al no ser persona jurídica, no le estaba permitido sepultarlo en casa. Así que acogió la oferta del párroco de San Severo, de ubicarlo en aquella parroquia.

28 de septiembre de 1724: El rey Luis XV concede la Letras Patentes. El Instituto es reconocido jurídicamente en Francia.


26 de enero de 1725: El Papa Benedicto XIII concede la Bula de aprobación. El Instituto es reconocido jurídicamente también por la Santa Sede. Ya se puede pensar en acomodar definitivamente la tumba del Fundador.

6 de julio de 1734: Traslación desde la parroquia de San Severo a la capilla de Saint Yon donde La Salle había fallecido en 1719. El ataúd primitivo fue sustituido por uno doble de plomo y de madera, y fueron examinados los huesos, bajo el control de los doctores que hicieron el reconocimiento de los mismos mientras los notarios daban fe del acto. La tumba fue escavada bajo el pavimento, delante del altar mayor.

 3 de junio de 1791: los revolucionarios quisieron obligar a los Hermanos a prestar el juramento cismático. Ellos se negaron, fueron expulsados de Saint Yon y de Rouen. La casa se convirtió en cuartel, prisión, almacén, depósito. El principal estrago fue la profanación de la capilla y de la tumba del Fundador, cuyos huesos fueron abandonados entre chatarras y escombros.

En el 1819 los Hermanos retornaron a Rouen, pero sus tentativas de recuperar la casa de Saint Yon resultaron vanas. Mientras tanto, en 1830 se estaban dando los primeros pasos del proceso de beatificación de La Salle y lo primero que había que hacer era recuperar su cuerpo. Una vez conseguidas las autorizaciones necesarias, el 14 de mayo, tras horas de búsqueda, aparecieron mezclados con los fragmentos de la bóveda derribada al suelo, los tan esperados huesos. Sin embargo, no todos fueron hallados. El deseo era colocarlos cerca del centro del Instituto, es decir de la Casa Madre, en París. Se presentó la solicitud al Vicario General de la diócesis de Rouen, el cual se negó por diversas razones: porque los huesos estarían más seguros en Rouen, ciudad más tranquila que París; porque era oportuno que el cuerpo permaneciese donde se estaba realizando el proceso canónico de beatificación. A la Casa Madre se le envió un fragmento del esternón. La nueva urna que contenía los restos fue empotrada detrás del altar mayor de la capilla de la Escuela Técnica que los Hermanos habían abierto en Rouen, en el barrio de Saint Lo. El 12 de diciembre de 1887, en vísperas de la Beatificación, el ataúd fue nuevamente abierto para extraer las reliquias que serían ofrecidas al Papa, a los cardenales, obispos y a las comunidades de los Hermanos. El 30 de mayo de 1888, a pocos meses de la beatificación, quedaba lista una nueva urna de bronce dorado, que sigue en uso hasta nuestros días.

1904, año nefasto para la Iglesia de Francia y para el Instituto: expulsados del suelo de Francia los diez mil Hermanos. Se teme nuevamente por la suerte de las reliquias. El miedo a una posible profanación condujo a hacer uso de la astucia: la preciosa urna desapareció del Colegio de Rouen y fue colocada secretamente en una iglesia poco conocida, detrás de una vieja lápida usada para la tumba de una condesa muerta hacía mucho tiempo. Mientras tanto la Casa Madre había sido transferida a Lembeek-lez-Hal en Bélgica.

1906: La urna de las reliquias, extraída de lugar secreto y colocada en una anónima caja de embalar, junto con otras cajas, fue transportada a Lembeek y ubicada bajo el altar de la gran capilla de la nueva Casa Madre.


1915:
Primera Guerra Mundial y nuevamente las preocupaciones por las reliquias, que fueron nuevamente sepultadas en un hoyo profundo, lejos del alcance de las bombas.

1936: La Casa Madre es transferida a Roma, en la Vía Aurelia adonde las reliquias llegaron triunfalmente y donde hasta hoy reposan en el santuario dedicado al Fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Hno. Rodolfo Meoli, Postulador General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Roma).

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