Madagascar – La revitalización del Distrito

Madagascar – La revitalización del Distrito

En cierto modo, el objetivo que se propuso el último capítulo del Distrito de Antananarivo fue la revitalización del Distrito. Los capitulares tras adoptar esta consigna trabajaron en tal sentido, cada uno utilizando su comprensión personal de la palabra revitalización. A la vista del resultado del trabajo capitular, parecería que existió una comprensión homóloga o equivalente del término. Las reflexiones que siguen querrían tan sólo ser un intercambio de lo que uno de los capitulares elegidos comprendió y continúa comprendiendo por “revitalización del Distrito”.

La revitalización tiene que ver con la vida: afecta a una realidad viva, que goza de buena salud; pero que se querría seguir acentuando; intensificar esa realidad del Distrito. Qué duda cabe que tiene sus límites como toda realidad humana. Resulta también indudable que este Distrito posee cualidades y virtudes que le dan vida y lo impulsan a seguir hacia adelante. El capítulo no ignora los límites; ha constatado algunas lagunas y carencias; las ha relativizado con relación al dinamismo y a las posibilidades efectivas del Distrito.

Hablando de revitalización el capítulo considera un Distrito en plena salud, vivo y eficaz y que no ha agotado toda su energía interna ni todas sus posibilidades de acción; en pocas palabras un Distrito en plena vitalidad y que quiere llegar aún más lejos: “ir más allá de las fronteras” por emplear un lenguaje heredado de nuestro último Capítulo General.

Para captar aún más el sentido de la revitalización, y lo que ello supone, tomemos el ejemplo de un equipo famoso como la Juventus o el Real Madrid o incluso el Barcelona. Se trata de un equipo fuerte, dinámico, vital; incluso está dotado de sobreabundancia de vida y de energía: sin embargo sigue buscando tener aún más, no cesa de entrenarse y de superarse. Es en cierto modo su revitalización: un incremento de su capacidad de acción, una seguridad de sus hazañas y su victoria. Pero para eso: hay que entrenar, aceptar una disciplina, apretar los codos y trabajar en equipo.

Volvamos a nuestro Distrito; doy por supuesto y pretendo que goza de buena salud. El Distrito asume un puesto relevante incluso de honor en la Iglesia de Madagascar, dentro de la RELAF. Da la imagen de un Distrito veterano que conserva su vigor y su frescura y que sigue dando frutos como dice el salmo.

Del mismo modo que un equipo de deportistas obtiene su eficacia y su victoria de la contribución específica de cada uno de los jugadores, así también la revitalización del Distrito en su vida interna como en su misión educativa dependerá del dinamismo vital de cada Hermano del Distrito. En consecuencia, cada Hermano es invitado, o mejor, convocado a un esfuerzo de revitalización personal. Lo cual quiere decir vivir plena y auténticamente nuestra vida de Hermano lasaliano con entusiasmo y sin restricción; la interpelación o el proyecto de revitalización va dirigido igualmente a cada comunidad del Distrito, la cual se vuelve visible y atractiva mediante su fraternidad comunicativa y gracias a su celo educativo sin límites.

La revitalización del Distrito es una obra de conjunto que compromete a todos y a cada uno. La victoria de un equipo de juego es el resultado de una feliz puesta en común de las competencias individuales de cada jugador individualmente. Así la revitalización del Distrito quedará garantizada únicamente mediante la aportación de cada uno de sus miembros. En conclusión, diré tan sólo al modo malgache: “Tao trano ity: ka samy mitondra ny anjara birikiny”. Vamos a construir una casa común. ¡Que cada uno aporte su cuota de ladrillos!

Nuestra casa común: es nuestro Distrito.

Hermano Jean Marc, Secrétario del  Distrito

 

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