165 años de presencia lasaliana en Malasia

165 años de presencia lasaliana en Malasia

La historia de los Hermanos en Malasia es interesante. Cuando se implanta una nueva presencia lasaliana en el mundo, casi siempre comienza con la solicitud por parte de un arzobispo o sacerdote que conoce la calidad de la educación que los Hermanos ofrecen. En el caso de Malasia, la petición vino de Jean-Marie Beurel, un sacerdote francés de Bretaña que conocía y respetaba el trabajo de los Hermanos en Francia.

Este clérigo escribió al Superior General en 1844, pero hubo que esperar ocho años para que los primeros Hermanos llegaran al país. Esto sucedió en 1852. Seis Hermanos (tres franceses, dos estadounidenses y un irlandés) zarparon desde Amberes el 8 de diciembre de 1851 y, después de casi cuatro meses en el mar, desembarcaron en Singapur. Unos días más tarde, los Hermanos Venere, Lothaire y Jerome King llegaron a la isla de Penang. Desde este humilde inicio, con seis Hermanos en dos comunidades, la presencia lasaliana se extendió por Asia y el Pacífico, hasta llegar a incluir actualmente a 472 Hermanos, 90 comunidades y cerca de 200 centros. ¡Podemos estar orgullosos de que la semilla lasaliana en Asia haya sido plantada inicialmente aquí, en Malasia y en Singapur!

El Distrito de Penang – que en su momento fue la ‘joya de la corona’ de la región – incluía no sólo Malasia, Singapur y Hong Kong, sino también Birmania, Tailandia y Filipinas. En cuanto al número de Hermanos, el apogeo se dio en los años 60. En una misma comunidad, la de San Javier, vivían casi 30 Hermanos. Hoy en día, éste es el número total de Hermanos en Hong Kong, Singapur y Malasia juntos.

Si observamos la historia de los Hermanos de La Salle en Asia, notaremos que la mayoría de los misioneros provenían de países anglófonos, especialmente de Irlanda, pero también de los Estados Unidos. Tenemos una deuda de gratitud con estos misioneros, sobre cuyos hombros, de alguna manera, seguimos apoyándonos hoy. Vivir en este clima tan caliente y húmedo, enfrentando tantos desafíos, en la total obediencia a nuestra Regla de Vida – que era, incluso en los mejores tiempos, muy austera – me parece, cuando menos, heroico.

Y así llegamos a nuestros días, 165 años después de que los primeros Hermanos desembarcaran en nuestras costas. El contexto es radicalmente diferente y las necesidades han cambiado. Permítanme subrayar tres puntos. Primero, aunque parezca muy obvio, hay que decir que el número de Hermanos seguirá disminuyendo. El último Hermano activo en la escuela tradicional, Michael Kum, se pensionó hace dos años. Ojalá pudiera traer Hermanos para una permanencia a largo plazo, pero, en el mejor de los casos, serían 2,3 o quizás 4 Hermanos. Ya no tendremos los números que teníamos diez años atrás, ni siquiera hace cinco años. Los Hermanos seguirán siendo el corazón y la memoria de la misión lasaliana; sin embargo, cualquier conversación sobre el futuro de La Salle en Malasia debe considerar esta realidad numérica.

Segundo, siempre he afirmado, desde el inicio del LEAD (Distrito Lasaliano de Asia del Este), que uno de los regalos que Malasia trae a la mesa del Distrito es la Familia Lasaliana. Me refiero sobre todo a los alumnos, pero también a los maestros, padres y estudiantes. En mis visitas a Malasia a lo largo de los años, me ha parecido muy notable el profundo sentido de lealtad a la escuela que he encontrado. Sin embargo, para que la educación lasaliana en Malasia siga desarrollándose y prosperando, cada uno de ustedes debe comprometerse, no sólo con su propia escuela, sino con la misión lasaliana como tal, que inspira todas nuestras escuelas de Malasia.

Me alegro de que la Federación esté encabezando los debates y charlas sobre la revitalización. Los Hermanos apoyan plenamente el Proyecto Renacimiento (Project Revival) y esperan que los exalumnos puedan brindar su apoyo a esta importante iniciativa. Hay muchos desafíos por delante; requerirá compromiso y quizás capital. Pero, sobre todo, hará falta imaginación y creatividad. Entiendo que se han analizado muchas opciones – fideicomiso de escuelas, colegios privados, colegios internacionales, entre otras. Pero sea cual sea la opción final, les ruego que no olviden que la educación lasaliana hace una opción preferencial por los pobres y que nuestras escuelas están siempre abiertas a los últimos, los marginados y las minorías.

Y tercero, para concluir, hay que decir que dada la constante contracción del número de Hermanos y los desafíos que enfrentan nuestras escuelas, es fácil hablar de muerte y disminución. Pero, más bien, veo la situación actual como el inicio de una nueva fase para la educación lasaliana en Malasia, donde los exalumnos trabajan hombro a hombro con los Hermanos para generar nueva vida y nueva energía, para encontrar nuevos modos de ser lasalianos en la Malasia de hoy.

Junto con todos los Hermanos del LEAD, felicito a los Hermanos y a todos los lasalianos malayos en la celebración de los 165 años de presencia en Malasia.

Boletín LEAD # 258
www.lasalle-east.asia

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