[Francia] El Hermano Robert Schieler, Superior General, ha dejado huella en los corazones de los Lasalianos franceses

[Francia] El Hermano Robert Schieler, Superior General, ha dejado huella en los corazones de los Lasalianos franceses

El Hermano Superior General Robert Schieler elegido en 2014 para ponerse al frente de más de un millón de Lasalianos en el mundo, ya ha visitado unos 400 centros educativos pasando por África, Asia, América y Europa. Aun cuando estos números pudieran dar a entender una especie de anonimato el “Hermano Robert” despliega una mirada única y resuelta sobre cada hombre, mujer y niño que se cruza con él.

Acompañado por su Consejero, el Hermano Aidan Kilty, y su traductor, el Hermano Antoine Salinas, lo hemos estado siguiendo de cerca durante quince días mientras recorría el territorio francés. Los primeros calificativos son unánimes: “sencillo y bondadoso”; con esa soltura natural para establecer relaciones con su prójimo sea cual sea su cultura, su lengua, su religión. Estos rasgos de su carácter y su erudición hacen de él un notable embajador para la Familia Lasaliana.

Su agenda, organizada por el Hermano Visitador de Francia Jean-Paul Aleth y su asistente Anne Benoist le permitió encontrarse con un panel representativo de los Lasalianos de Francia compuesto por Hermanos, personal educativo y de modo particular por jóvenes.

En las diferentes comunidades de Hermanos de Athis-Mons, de Caluire, Blain, Saint Denis, París o Roubaix el Hermano Superior reconoció la implicación sin fisuras de estos religiosos que, desde hace más de cincuenta años, son los arquitectos de la renovación. Esta generación ha vivido los grandes trastornos en cuanto a la dirección a seguir en la misión educativa y ha trabajado con obstinación para mantener un rumbo con una única finalidad: mantener viva la obra de San Juan Bautista de La Salle.

Durante cinco décadas, los Hermanos llevaron adelante, primero solos luego compartiendo con los laicos, la dirección de los centros educativos; con el correr de los años las clases acogieron a chicas y chicos y finalmente el personal educativo se ha visto compuesto, mayoritariamente, por mujeres. Aun cuando cada vez haya menor número de vocaciones de Hermanos, nuestra red se ve incrementada en Francia y en el mundo, la opinión pública toma conciencia de que nuestras escuelas responden decididamente a una necesidad social y a diferentes niveles de pobreza. El desafío que se presenta a los directores de los centros educativos y a los equipos pedagógicos es enorme y con un cierto orgullo el Hermano Robert Schieler pudo constatar in situ las soluciones para que cada joven logre su desarrollo integral en el día a día.

Así sucedió en los centros educativos de Roubaix, Wattrelos y Saint Denis, tres soportes de la interculturalidad y de la interreligiosidad en nuestro país. Los equipos pedagógicos y las familias se esfuerzan por humanizar a la juventud y ¡está funcionando! La razón es sencilla, la práctica del “todos diferentes, ¡buena noticia!”. El denominador común de todos estos niños es la adhesión al proyecto educativo lasaliano, y de esa forma el “asunto cuaja”. Lo mismo sucede en el “Felix La Salle” de Nantes donde el ADN de nuestra escuela se manifiesta en la acogida de los emigrantes más necesitados. ¡Cuántos testimonios conmovedores de esos jóvenes adultos llegados desde Guinea o de Pakistán, de Camerún que han sufrido la calle, la violencia, el miedo y han encontrado en nuestras escuelas una forma de salvación, un poco de humanidad!

De modo diverso, la realidad del internado situado en Igny es también un lugar donde el joven es acogido desde muy joven. Facilita la acogida de aprendices cuyos padres, entre otros motivos, desarrollan vidas profesionales intensas y no pueden garantizar cotidianamente la ayuda en la realización de los deberes. Siguiendo el espíritu de las familias, hemos pasado del internado como castigo al internado como solución. Algo igualmente emocionante sucede en Lyon que acoge la asociación ADOS (Asociación para el Diálogo y la Orientación Escolar). Lleva existiendo desde hace 30 años y acoge a cincuenta jóvenes al día en su acompañamiento con los deberes. Desde que acaban la educación primaria, los alumnos pueden confiar, a Hermanos y Laicos, las dificultades encontradas durante la jornada escolar.

El recorrido finalizó en Vannes, ciudad en la cual tuvo lugar un encuentro entre Hermanos y Laicos. Los testimonios permitieron ofrecer al Superior la realidad de las Fraternidades Educativas La Salle, sus perspectivas sobre las actuaciones educativas y el sentido de la misión, un espacio en el que se puede vivir la propia profesión, la fe y desarrollar el carisma lasaliano, del cual estaremos celebrando el tricentenario en 2019.

Lionel Fauthoux
Responsable communication-information
District de France
lasallefrance.fr/

 

 

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