Queremos mayor participación de las mujeres en el Sínodo.

Queremos mayor participación de las mujeres en el Sínodo.

Ciudad del Vaticano: los dos grandes grupos que representan a casi un millón de miembros de órdenes religiosas católicas masculinas y femeninas de todo el mundo planean presentar al Papa Francisco una propuesta para otorgar a las mujeres un papel más importante en el Sínodo de los Obispos.

Tanto la Unión de Superiores Generales, que representa a unos 185,000 sacerdotes y hermanos, como la Unión Internacional de Superioras Generales, que representan a unas 600,000 hermanas y monjas, están trabajando juntas en la iniciativa, dijo al NCR (National Catholic Reporter) un miembro del consejo ejecutivo de la Unión de Superiores Generales, el Hermano de La Salle, Robert Schieler, uno de los dos hermanos religiosos no ordenados que se desempeñan como miembros en el sínodo del 3 al 28 de octubre en curso sobre el tema de los jóvenes. Su propuesta es “considerar cómo, en futuros sínodos, podemos obtener más voz para las hermanas”.

Schieler, quien lidera a los Hermanos De La Salle a nivel mundial, dijo en una entrevista el 15 de octubre que las uniones de Superiores y Superioras planean preguntarle al Papa sobre la participación de más religiosas y la posibilidad de otorgar a los que participan el poder de votar en las discusiones.

“Es correcto”, dijo el Hermano Superior, uno de los 10 miembros del Consejo de la Unión de Superiores Generales. “Quiero decir, Dios mío, las hermanas son las que están todos los días con los jóvenes, más que cualquier otro grupo, en todo tipo de situaciones”.

Si bien siete religiosas han sido autorizadas a participar en el sínodo de este mes, están desempeñando cargos sin ser miembros, lo que significa que, si bien pueden participar plenamente en las discusiones durante un mes, no se les otorga la votación sobre el documento final esperado de la reunión.

Según la teología de la Iglesia Católica, los hermanos y hermanas tienen roles análogos. Son miembros no ordenados y profesos de órdenes religiosas.

Schieler dijo que los miembros de su grupo aglutinador habían preguntado a los funcionarios del sínodo acerca de la discrepancia de permitir que los hombres no ordenados puedan votar durante el sínodo pero no las hermanas.

Explicó que dos de las personas que ayudaron a redactar el documento de trabajo del sínodo, conocido como Instrumentum laboris, asistieron a la reunión bianual de la Unión de Superiores Generales en mayo pasado.

“Uno de ellos recibió la pregunta: “qué está diciendo el Vaticano sobre por qué las hermanas no pueden votar”, dijo Schieler. “Y él respondió: “Bueno, porque tienes que ser ordenado para votar”.

“No estoy ordenado”, dijo Schieler. “Así que me pregunto, ¿es esa  la razón o no?”
Si bien los estatutos de la operación del sínodo ordenan que 10 miembros de la organización aglutinante de hombres participen en la reunión, no atribuyen ningún papel para el grupo de mujeres. Pero las religiosas han sido invitadas como no miembros al menos  en varios sínodos pasados.

Schieler, uno de los 10 miembros sinodales elegidos por su organización, dijo que la Unión de Superiores Generales decidió conscientemente que quería que uno de sus representantes sinodales fuera un hermano y no un sacerdote ordenado.”Es importante para los obispos (…) escuchar las voces de los religiosos, ya sean sacerdotes, hermanos o hermanas, que trabajan con jóvenes”, dijo Schieler.

El segundo hermano que participa en el sínodo es el Superior general marista Fr. Ernesto Sánchez Barba, quien dijo que Schieler fue elegido por la Unión de Superiores Generales para asistir a la reunión después de que uno de sus 10 delegados originalmente elegidos no pudo hacerlo.

Schieler dijo que aunque es hermano, también se considera laico, haciendo referencia a la visión del fundador de su orden en el siglo XVII, San Juan Bautista de la Salle. “La Salle fundó un grupo de laicos, y él no los organizó en una comunidad religiosa”, dijo Schieler. “Este fue un ministerio de laicos”. “Me veo en ese contexto donde, haciendo eco del Concilio Vaticano II, son nuestros votos bautismales los que nos llaman a la misión y nos envían”, dijo. “Para mí, ese es el mensaje importante aquí, que todos nosotros, por nuestro bautismo, tenemos una vocación, tenemos una misión en la Iglesia”.

Joshua J. McElwee es corresponsal de NCR en el Vaticano.

Texto originalhttps://goo.gl/1XW9Ge

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