Turín – “Escuela nocturna del Hermano Teodoreto”

Turín – “Escuela nocturna del Hermano Teodoreto”

Fundada en 1951, por el Hermano cuyo nombre lleva.

El Hermano Teodoreto la concibió como una escuela que ofrecía a los jóvenes italianos, que por muy diversas razones no habían tenido la posibilidad de conseguir un diploma de la escuela superior, la ocasión de recuperar el tiempo perdido, completando su preparación cultural y técnica, mediante un proceso, ciertamente trabajoso, puesto que la mayor parte de ellos se encontraba ya insertos en el mundo del trabajo, pero a la vez lleno de entusiasmo.

De hecho, los alumnos de la escuela, para progresar en sus respectivas actividades laborales, y para una carrera más cómoda, tenían necesidad de ser acompañados en su regreso a los bancos de la escuela. En ella se prestaba particular atención al diseño técnico, al estudio de las lenguas extranjeras, a la economía, así como al conocimiento de la lengua y de la cultura italianas. Con el tiempo, al generalizarse los estudios superiores, la escuela fue poco a poco perdiendo su atractivo, hasta llegar a clausurarse, en los años ochenta.

Sin embargo, pocos años después, dentro del grupo de los Signum Fidei que por ese tiempo se había formado en el Colegio S. Giuseppe, bajo la guía espiritual del Hermano Bruno, nacía la idea de volver a abrir aquella escuela, conservando sus características ideales, pero orientándose hacia un público diverso. Eran, por entonces, los años en los que las calles de nuestras ciudades se iban poblando de extranjeros provenientes en su mayor parte de África, pero también de muchos países europeos y asiáticos. A esos extranjeros, los Signum Fidei del Colegio S. Giuseppe de Turín, decidieron dedicarse, recogiéndolos, con dificultades, en los numerosos centros de acogida, así como en las parroquias y en los mercados de los barrios. Así renació, en 2009, la Escuela nocturna del Hermano Teodoreto.

Las clases, constituidas en su mayoría por jóvenes de dieciocho a treinta años, provenientes de África (Nigeria, Senegal, Marruecos, Gana), de Sudamérica y, este año también de Pakistán, son muy numerosa, pero, aunque se inscriben muchos, son pocos los que continúan acudiendo a ellas; su presencia es variable como también lo es el nivel de preparación básica de cada uno.

Junto a algunos que han acudido regularmente a las escuelas en sus lugares de origen y que en consecuencia tan solo necesitan aprender la lengua italiana, existen otros que, a causa de las guerras y de los continuos desórdenes en los lugares de donde provienen, no tienen ningún nivel de escolarización (hemos tenido en nuestros cursos profesores universitarios y escritores en lengua francesa, como analfabetos totales).

E difícil, pero a la vez entusiasmante para el educador transformarse de vez en cuando en maestro de escuela infantil o docente universitario. A veces la mies es mucha pero los operarios pocos. El método debe inventarse y reinventarse diariamente, porque es indispensable personalizarlo. La exigencia fundamental de este tipo de alumnos es la de llegar a dominar la lengua hablada, por razones obvias de comunicación, pero, justamente, este es el aspecto más difícil de la enseñanza.

En primer lugar, es necesario, ayudarles a superar la extrema timidez frente a la necesidad de expresar, aunque sea con frases muy sencillas, las verdaderas situaciones que corresponden a su vida cotidiana. En esto, la escuela del Hermano Teodoreto parece haber desarrollado buenos instrumentos, hasta el punto de que, estudiando casi todos ellos en una escuela estatal, que les permitirá recibir el diploma de enseñanza secundaria, acuden paralelamente a los cursos de italiano del Colegio S. Giuseppe de Turín.

Profesora Aida dell’Oglio
Signum Fidei – Turín

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