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Un peregrino cuenta la primera ceremonia de Canonización a la que ha asistido.
Por el Hermano Donald Johanson
21-22 noviembre 1999
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El 21 de noviembre de 1999, se ha celebrado la última ceremonia de canonización del siglo. ¡Coincidencia! La primera canonización del siglo fue también la de un Lasaliano. El 24 de mayo de 1900, Juan Bautista de La Salle fue canonizado. Este siglo ha visto la canonización de 13 Hermanos de las Escuelas Cristianas.
San Pedro estaba lleno de luces y de gente este domingo por la mañana. Coincidencia, la canonización de San Juan Bautista de La Salle fue la primera ocasión en la que la luz eléctrica fue utilizada en San Pedro. Estoy seguro que no eran tan resplandecientes como hoy, ese día hace cien años. Dignatarios y gente sencilla llenaban la basílica. Este acontecimiento tenía una importancia particular para los argentinos porque el Hermano Héctor Valdivieso es el primer argentino que ha sido canonizado. El presidente Menem, el antiguo presidente de Argentina, se encontraba allí entre numerosos Cardenales y Obispos y miles de peregrinos llegados a Roma para presenciar la canonización de lo que era el mayor número de santos de una única congregación que jamás hayan sido canonizados el mismo día.
Las trompetas resonaron y los flases de las cámaras fotográficas y de las videocámaras resplandecieron cuando el Papa entró en la basílica para presidir la ceremonia. La actuación de la coral fue excelente; las voces del solista que cantó el salmo responsorial después de la primera lectura y la del soprano que interpretó uno de los versículos del ofertorio permanecen en mi memoria.
Para los que no han asistido nunca a una canonización, la ceremonia consiste en una Misa cantada, en el transcurso de la cual, después del canto del kirie, se desarrolla el rito de la canonización propiamente dicha. Después de una breve introducción, se lee una corta biografía de cada santo a la que sigue el canto de la letanía de los santos. En ese momento el Santo Padre lee la fórmula de canonización y presenta los santos a la asamblea como modelos para la Iglesia. Después se continúa la Misa como de costumbre.
La Misa fue casi enteramente en latín, la música mezcló magníficamente cantos gregorianos con variantes melódicas interpretadas por la coral. Muchos de esos cantos contenían antífonas en las que la asamblea participaba. San Pedro es tan grande que pensaba que la música se perdía. Pero el sistema de amplificación es excelente. No podía impedirme pensar a qué se parecería la ceremonia cuando canonizaron a San Juan Bautista de La Salle.
El lunes 22 de noviembre asistimos a la audiencia papal. Es una audiencia reservada a los peregrinos durante la cual el Santo Padre saluda a los numerosos peregrinos venidos para la canonización. Esta audiencia tuvo lugar en la Sala Pablo VI. Es una ceremonia menos solemne, si se puede hablar de este modo de lo que acontece en Roma. Pero, en medio de la fastuosidad, el Santo Padre fue recibido por aclamaciones, cantos y resplandores de flases fotográficos. Había un numeroso grupo de trompetistas ataviados al estilo medieval y cuando fueron presentados, manifestaron su competencia con una interpretación musical que encantó al auditorio.
Nuestro Superior General, el Hermano John Johnston y nuestro Postulador General, el Hermano Rodolfo Meoli estaban en la tribuna con otros Superiores, Postuladores, Cardenales y Obispos.
Después de la corta intervención del Santo Padre, estas personas con sus Consejeros y Visitadores fueron presentados al Papa. Todos le aclamamos y le hicimos gestos con las manos para decirle adiós a medida que pasaba delante nuestro a lo largo de una mesa donde estaban expuestos los regalos entregados por los representantes de las personas canonizadas. Me han dicho que muchos de estos regalos se distribuyen después para uso de las parroquias pobres del mundo.
Ese mismo día por la tarde, tuvimos nuestra celebración en la Casa Generalicia, nuestro Cobijo general internacional. Una Misa conmemorando la canonización de nuestros Mártires de España se concelebró con la participación de numerosos Obispos y Sacerdotes. No quedaba sitio más que para estar de pie porque recibimos a más de mil personas para esta celebración. El Hermano John Johnston saludó a la asamblea y presentó al Hermano Florencio Seco que es el hermano del Hermano Aniceto Adolfo canonizado la víspera. Una de las capillas laterales se había reservado a los parientes de los Hermanos canonizados, un recuerdo de que ese martirio aconteció hace menos de setenta años
Al final de la misa, muchos asistentes se acercaron para ver la Capilla de los Mártires, la Urna del Fundador y el cuadro de los Mártires de España. Durante la Misa, se inauguró la Capilla de los Mártires en honor de los numerosos Hermanos que fueron martirizados desde la fundación de nuestra Congregación, hace más de tres cientos años.
El último acontecimiento de la jornada fue la recepción en la Casa Generalicia.
 
Gracias a todos los que participaron para realzar esta celebración. |
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