|
Coloquio sobre Asociación
Roma, 2 a 5 de noviembre de 2000
Último día, Sesión matutina
Por el Hno. Donald Johanson |
El conferencista de este día fue el Sr. Robert Carlier, del Distrito de Bélgica Sur. El texto completo, Perspectivas para construir la Asociación, de su participación se encuentra en la sección de Publicaciones. Inició señalando algunas dificultades en la terminología empleada para hablar de la asociación. "Estar asociado al Instituto" implica integración y dependencia que es mucho más que colaborador asociado. Asociación para la misión expresa la motivación, acompañada con un cierto nivel de compromiso y acción grupal. La palabra "contrato" no implica siempre la idea de un compromiso profundo y sentido de pertenencia, las cuales, idealmente, se dan en la asociación. Formalmente, cuando la directiva escolar se identificaba con la comunidad de los Hermanos, había homogeneidad. Actualmente, los directivos institucionales forman un grupo heterogéneo en el cual el grado de compromiso y de participación entre cada persona es diverso.
Estos problemas no implican que se deba abandonar el término de asociación. Juan Bautista de La Salle se sintió impulsado por las necesidades humanas y espirituales de los hijos de los pobres y de los artesanos. En la actualidad, problemas similares afectan a los jóvenes y a los adultos e importa descubrir cuáles son las funciones específicas que debemos realizar ante una situación que hoy es semejante.
El Sr. Carlier afirmó que la genuina asociación lasaliana supone tres criterios. El primero es un compromiso apostólico específico, vivido en común con otras personas y del conocimiento del Hno. Visitador. El segundo, las convicciones heredadas del carisma fundacional y compartidas con otros grupos lasalianos se organizan en torno a un objetivo común. El resultado de esta forma de vivir asociados es la comunión. El tercer criterio es la vinculación con el Distrito y con el Instituto. El punto central es la misión y no la institución. Es la misión la que nos acerca al Instituto, individual o grupalmente. Es también la misión la que cohesiona a los grupos en torno a una misión común.
Expresó que para que exista una escuela lasaliana se requiere que una comunidad adulta lasaliana la anime. Debemos pensar cómo dirigir escuelas juntos, cómo ejercer las diferentes responsabilidades sin monopolizar el poder, cómo motivarnos unos a otros, cómo escucharnos mutuamente, dado que el Espíritu habla y actúa en cada uno de nosotros. Debemos aprender a respetar las diferencias y a compartir experiencias, a evaluarnos y ayudarnos mutuamente, para encontrar sentido en nuestra vida de educadores. Nuestra tarea es definir con claridad ministerios específicos en las diversas comunidades educativas, para promover y desarrollar la comunión en la existencia, para crear y desarrollar el sentido de pertenencia.
Esta tarde, el Consejo General, responderá a 17 preguntas propuestas por los participantes del CESLAS. |
|