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Fin de la 2ª Fase
19 de mayo de 2000
por el Hno. Donald Johanson |
AujoHoy es el último día de la 2ª Fase del Capítulo. Nuestros colaboradores concluyen su trabajo con el Capítulo y vuelven a sus respectivos apostolados. En esta última asamblea para los colaboradores, hubo varias presentaciones y discursos. La primera intervención corrió a cargo de Elena y Mariella Trucchi, que presentaron un libro ofrecido como regalo y cuyo título es Homenaje de Charles Gounod a Jean-Baptiste de La Salle (publicado por la Asociación Cultural Blutime del Colegio San Giuseppe). El libro ha sido escrito por la madre, María y su hija Elena.
Elena habló a los miembros del Capítulo sobre tres composiciones de Gounod en honor de Juan Bautista de La Salle. Dos de las obras, un Te Deum conservado en la Biblioteca Nacional de París y la Quatrième Messe Solennelle Chorale fueron interpretadas por primera vez, bajo la dirección del mismo Gounod, en la Catedral de Reims el 24 de junio de 1888 con ocasión de la Beatificación del Fundador. La tercera, Beatus qui intellegit super egenum et pauperem, del salmo 40, fue compuesta por Gounod con motivo de la inauguración del monumento a La Salle en Ruán el 2 de junio de 1875. Las tres obras se hallan ahora en los Archivos del Instituto.
María Trucchi explicó a la Asamblea su participación en el proyecto. María es afiliada al Instituto y habló de las afinidades y diferencias entre Gounod y el Fundador. Los dos fueron alumnos del seminario de San Sulpicio.
A continuación los consultores presentaron un mensaje a los miembros del Capítulo. Agradecieron a los Hermanos su invitación a participar en el Capítulo y dijeron sentirse privilegiados al haber estado comprometidos en un proceso tan democrático. Hablaron también de los dos obstáculos con que se enfrentaron al presentar su mensaje. Uno era la dificultad de enviar un mensaje en un contexto pluricultural y el otro el desafió de enviar un mensaje que es "enérgico e intransigente mientras respeta la diferente identidad de los Hermanos y los Colaboradores".
Prometieron a los Hermanos su continuo apoyo y su compromiso con la misión lasaliana y con el trabajo del Capítulo. Ofrecieron varios desafíos para la futura participación de los colaboradores en reuniones tales como los Capítulos que implicarían no sólo tener voz sino voto; no sólo aportar datos e información sino participar en la toma de decisiones. Más adelante desafiaron a los delegados a que contemplaran los diferentes modelos de Capítulos Generales que incrementarían el compromiso de los colaboradores en la etapa previa de preparación del Capítulo.
Siguió un tiempo de preguntas y se pidió a los colaboradores que clarificaran varios puntos. Hubo una serie de respuestas interesantes cuando se les preguntó lo que sus esposas, familias y amigos pensaban sobre su implicación con los Hermanos, especialmente considerando la cantidad de tiempo que invierten en la misión lasaliana. Un buen número habló del apoyo que sentían de los amigos, la familia y los colegas cuando continúan comprometiéndose en la misión de educación. Hablaron también de las dificultades con que tropiezan en su compromiso, reconociendo la tensión que les causa en sus relaciones con la familia y los amigos. Un colaborador dijo que durante este tiempo en Roma había "celebrado en silencio su segundo aniversario de boda" y nos dijo que su esposa está esperando un bebé que podía dar a luz antes de que llegue a casa. Me sentí profundamente conmovido al oír los muchos relatos de nuestros colaboradores y su profunda dedicación al "servicio lasaliano de los pobres por la educación".
Como símbolo de su apoyo continuo, los colaboradores presentaron un cirio al Capítulo. El cirio lleva el logo del Capítulo General y será iluminado durante las Asambleas Generales como recuerdo de su plegaria permanente y de su apoyo. Arderá para que sirva de evocación, cómo ellos continuarán estando presentes, en espíritu, con los delegados, durante las últimas semanas del Capítulo.
Después de esta presentación, el Hermano John Johnston, Superior General, hizo unos comentarios finales a los colaboradores lasalianos. Les agradeció por la contribución que habían aportado al 43º Capítulo General. Habló del carisma de San Juan Bautista de La Salle, y de los "cerca de 800.000 alumnos que Dios ha confiado a nuestro cuidado". Dijo que los "Lasalianos constituyen una comunidad de personas comprometidas en generar comunión"
Al concluir sus comentarios, el Hermano John invitó a cada colaborador a pasar adelante y les entregó una medalla que espera que les recuerde su experiencia durante estas dos semanas. En una cara de la medalla está la imagen del Santo de La Salle y en la otra la Casa Generalicia.
Así despedimos a los colaboradores consultores del Capítulo. Que Dios les bendiga mientras continúan su vocación de educación cristiana de los jóvenes, especialmente de los pobres.
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