|
El Superior General y sus Consejeros se reunieron en Asamblea General con los miembros del Capítulo para responder a las preguntas que se les habían hecho con respecto al Informe del Hno Superior General al 43 Capítulo General. El Informe fue publicado en noviembre de 1999 y fue comentado por el Hno John Johnston el 3 de mayo del 2000 durante una asamblea general, como se anunció anteriormente.
Las preguntas hechas a los Consejeros fueron presentadas en las reuniones regionales celebradas el 3 de mayo. Los Consejeros y el Superior respondieron a las preguntas siguiendo el orden del Informe, que está dividido en ocho partes: La Misión, Las Actividades Misioneras, La Formacion, El Gobierno del Instituto, Temas Ecuménicos e Interreligiosos y Estadísticas del Instituto. Se hicieron preguntas sobre seis de las ocho partes del Informe. Lo que sigue es un resúmen de las respuestas del Consejo General que se desarrollaron durante más de 3 horas.
Las preguntas sobre la misión del Instituto se centraron en tres áreas: El Instituto y su respuesta a las necesidades de los pobres, cómo compartimos la misión lasaliana con nuestros colaboradores, y el futuro de la misión lasaliana. Al responder a estas preguntas, el Superior y sus Consejeros fueron muy positivos sobre el trabajo realizado desde el Capítulo de 1993, citando las muchas publicaciones que dan fe de nuestro trabajo con los pobres. El hacer del servicio educativo a los pobres una prioridad permanente exigirá una dedicación cada vez más constante por parte de los Distritos, de los Hermanos y de nuestros colaboradores. Esto debe realizarse tanto a nivel de iniciativas locales que se dirigen a una prioridad en la opción por los pobres, como a un nivel personal, en el que los individuos se plantean mantener esta prioridad como desafío.
De plusCada vez más, la misión del Instituto está siendo llevada a cabo por una variedad de personas diversas que trabajan a distintos niveles. Entre los que están involucrados en la educación lasaliana, sólo el 6% son Hermanos. Mientras seguimos abriendo creativamente nuevas obras para los pobres, debemos asegurarnos de que el Instituto no quede abrumado por obras que no puede apoyar. Hay que mantener la calidad de vida de los Hermanos así como su formación inicial y permanente. Esto exige valor y una planificación sabia.
Según miramos al futuro de la misión lasaliana, debemos establecer estructuras y programas de formación. Debemos pensar qué escuelas vamos a seguir manteniendo y asegurarnos de que los seglares puedan garantizar el futuro de esta red. Todo ello está unido a la cuestión de las vocaciones.
Las preguntas sobre las actividades misioneras del Instituto se refirieron fundamentalmente al personal, a las finanzas y a la promoción de la justicia social. El 42 Capítulo General había planteado a los Distritos del Instituto el desafío de enviar 100 Hermanos y colaboradores seglares a los sectores del Instituto más necesitados. Se ofrecieron sugerencias para proyectos y, finalmente, quedaron en 16, en los que tomaron parte 33 Hermanos y un seglar. Aunque la cifra final se quedara corta del objetivo del programa del 100+, el número de los que tomaron parte en el proyecto es, a pesar de todo, alto y habla del compromiso del Iinstituto. Sigue habiendo voluntarios, tanto Hermanos como seglares, que van a países "en vías de desarrollo" a ofrecer sus servicios. Los hay que van para un corto período de tiempo, mientras que otros lo hacen durante un año o más. Para evitar malentendidos, debemos establecer contratos claros entre los que van, los que les envían y aquellos que les reciben.
Mientras el número de Hermanos en los países económicamente fuertes declina y el de los países en desarrollo aumenta, necesitamos un plan responsable para el futuro que nos ayude a decidir cómo distribuir mejor nuestros recursos.
El servicio educativo de los pobres es uno de los medios más eficaces para promover la justicia y la paz. Debe ir acompañado por un proceso que haga a los Hermanos, a los seglares y a nuestros estudiantes sensibles a las cuestiones de justicia y de paz en el mundo.
Las preguntas sobre la formación en el Instituto se referían en su mayoría a los temas de las vocaciones y a la formación inicial. El Capítulo tendrá que enfrentarse a la falta de vocaciones, especialmente en ciertos países. El Informe del Superior General habla ampliamente de este tema. Hay muchos motivos que han contribuído a la falta de vocaciones en estos momentos. Debemos dedicarnos a la pastoral vocacional con todas nuestras fuerzas, una prioridad posible para los siguientes 7 años.
Por lo que refiere a la formación contínua, hubo varias preguntas sobre los programas en sí, tanto en el contenido como en la duración. Para algunos Distritos, el postulantado y el noviciado son partes de un programa de cuatro años. Esto es, en parte, una respuesta a la necesidad de dar a los jóvenes una buena preparación psicológica y religiosa. Los programas de formación deben posibilitar la integración de los elementos constitutivos de nuestra vida. Necesitamos formadores cualificados, y esto, a veces, significa que el Instituto promueve centros de formación inter-distritales o internacionales.
Las preguntas sobre el Gobierno del Instituto se centraron fundamentalmente en el Consejo General, en las Regiones y en los Distritos. A los miembros del Capítulo se les recordó la sencillez de la estructura de nuestro Instituto que consta de tres niveles: El Hermano Superior (ayudado por un Consejo permanente conocido como Consejo General), los Visitadores y los Directores. La estructura del Consejo General está impuesta por la Regla. Actualmente, los Consejeros son elegidos por el Capítulo General. Ha habido alguna discusión sobre la posibilidad de pedir al Superior General que nombre a su Consejo. Respondiendo a una pregunta sobre la diversidad de las Regiones, se señaló que esta flexibilidad es una respuesta a la variedad de sus necesidades. Los objetivos establecidos para las Regiones en la Regla ofrecen una "interdependencia que promueve una mayor vitalidad."
El quinto grupo de preguntas se centró en la Comunidad y en la Identidad de los Hermanos. Los desafíos a los que se enfrentan los Hermanos son muchos, pero el Informe menciona particularmente el desafío del individualismo entre los Hermanos y el de vivir con sencillez. Cada Hermano podría preguntarse qué tipo de prioridad da a sus intereses personales frente a la disponibilidad para el servicio del Distrito en general. La sencillez de vida es realmente un reto que tenemos en medio de un mundo consumista que nos distancia de los pobres. En nuestras comunidades debemos asegurarnos de que nuestro tipo de oración, nuestras comidas y nuestros horarios equilibrados contribuyan a una educación en la afectividad. Son muchos los que han pasado numerosos fines de semana en soledad, abandonados o excesivamente protegidos. Puesto que hay alguna confusión sobre la identidad del Hermano, no debemos agravar el problema confundiendo identidad con función. La identidad de los Hermanos es distinta de la de nuestros colaboradores en el ministerio. Cualesquiera que sean las palabras o expresiones que utilicemos para describir esta asociación de nuestros colaboradores, la realidad es que hay una identidad del Hermano ligada a su pertenencia al Instituto. Según vayan evolucionando las estructuras de asociación para nuestros colaboradores, su pertenencia entrará en una estructura o en otra. Es posible que nuestra función respecto a la educación sea bastante similar, pero nuestra identidad seguirá siendo única.
La última pregunta trató sobre el Ecumenismo y el diálogo interreligioso. Sea cual sea el sector en el que trabajan, los Hermanos se encuentran con el pluralismo religioso. Debemos recordar que muchos de los valores del Reino de Dios son valores comunes a otras religiones. No es una cuestión de neutralidad, sino de imparcialidad, de profundo respeto en el diálogo, de ayudar a los jóvenes a mejorar. El servicio a los pobres contribuye grandemente a ello. Los lasalianos necesitamos saber que, a este respecto, hemos hecho un gran trabajo. Es posible que ninguna otra Congregación tenga tantos Budistas, Musulmanes, Judíos y seguidores, tanto jóvenes como viejos, de religiones tradicionales como los que tenemos nosotros en nuestras escuelas. En ellas, diferentes grupos étnicos conviven en armonía. Es algo a lo que nos anima la Iglesia.
El Hno John terminó la Asamblea General alabando la competencia, la visión y la enorme cantidad de trabajo hecha por el Consejo.También recordó la sentida pérdida del Hermano Dominique Samné, un miembro del Consejo que falleció en 1998. "Es el mejor Consejo que hay en Roma. Podemos trabajar en cuatro idiomas, y utilizar cinco o seis." Expresó su gratitud hacia ellos. Una prolongada ovación señaló el fin de la sesión |