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Hermano John Johnston.
7 de junio de 2000
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El padre Frans Thoolens es el secretario de la comisión de Superiores Mayores en defensa de la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación. Su despacho está junto al del Hno Noel. La pasada semana publicó su informe anual. Al hablar de mi salida de la comisión dice que he sido el archivo vivo de la misma. Cuando una persona se convierte en archivo vivo, ¡es hora de que se vaya!
En los primeros 21 años de mi vida activa como Hermano, me fueron encomendadas numerosas tareas: 3 años en una escuela, 1 en otra, 2 años como profesor del aspirantado y del noviciado, 1 año como director de 45 escolásticos (yo entónces tenía 28 años), 1 año como director de nuestro segundo escolasticado con 93 escolásticos, 1 año en el segundo noviciado, 4 años como director de escuela, 1 año de estudios teológicos, medio año en el CIL, 2 años como director de escolásticos de nuevo, 4 años y medio como visitador...
Esa amplia experiencia ha demostrado serme muy útil en la segunda mitad de mi vida adulta como Hermano, durante la cual he experimentado una forma nueva de entender el voto de estabilidad.
Tras haber sido elegido tanto en el 86 como en el 93, pedí a los capitulares que no esperaran milagros, y no ha habido ninguno. Prometí hacer lo que estuviera en mis manos, y he intentado hacerlo lo mejor posible. Creo saber lo que se ha logrado, y también lo que no se ha logrado. Creo que también conozco las cualidades que el Señor me ha dado, así como también mis debilidades, mis limitaciones, mis defectos de carácter y mi temperamento... Pero el Señor en su Providencia me eligió COMO SOY y es así, COMO SOY, que le he permitido al Señor que se haya servido de mí.
Me veo fundamentalmente como maestro. He compartido el fruto de mi estudio personal, de mi reflexión y de mi experiencia, por imperfecto e incompleto que haya sido. En mis cartas pastorales, en mis conferencias y encuentros con los Hermanos y colaboradores he intentado articular una visión con toda la precisión y claridad de la que he sido capaz, tratando siempre de evitar crear confusión en lo concerniente a la vocación del Hermano, pero haciéndolo con apertura hacia el devenir de los acontecimientos.
Estoy encantado con la centralidad de la asociacion en este Capítulo, asociación para hacer de la educación cristiana y humana una posibilidad primero y fundamentalmente para los económicamente pobres, para los marginados y los excluídos; asociación igualmente para formar a toda la juventud en su obligación de responder a las necesidades de los pobres como hermanos y hermanas, y para aprender a ser defensores de la justicia, la paz y la integridad de la creación. Esto seguro que sabéis lo contento que estoy porque el Capítulo haya decidido que la defensa de los niños sea uno de los puntos centrales en la misión lasaliana.
Me congratulo de saber que nos estamos moviendo gradual, prudente pero decisivamente hacia una forma nueva, creativa y dinámica de entender la Asociación Lasaliana; Asociación como comunidad internacional de Hermanos, colaboradores, asociados, personas que viven el carisma lasaliano en formas distintas y colaborando en la misión lasaliana; una Asociación con sus propias estructuras de gobierno a todos los niveles.
Estimé inmensamente la aportación de nuestros colaboradores durante las dos semanas que estuvieron con nosotros. Al mismo tiempo, sin embargo, la experiencia refuerza mi convicción de que necesitamos estructuras nuevas, creativas, como las que hemos elegido.
Me alegra que el Capítulo haya adoptado una postura clara, nada ambigua, sobre la identidad del Hermano de las Escuelas Cristianas, mientras invita a una reflexion continuada sobre nuestra forma de formular y expresar esa identidad; y me alegra que el Capítulo nos urja a vivir más auténticamente, a promover las vocaciones y a fortalecer nuestros programas de formación a todos los niveles.
Así mismo, para satisfacción mía, el Capítulo nos ha desafiado a un compromiso mayor para con la evangelización de nuestros jóvenes y para con todo lo que está contenido en esa palabra tan rica y tan compleja: testimonio, proclamación, diálogo, educación en la fé, ministerio pastoral, juventud lasaliana, voluntarios lasalianos, relaciones interreligiosas y ecuménicas, etc.
Agradezco a Dios, por lo tanto, las decisiones tan positivas que estamos tomando progresivamente. Pero uno de vosotros, nuestro nuevo Vicario, me dijo tras las elecciones del pasado viernes: John, el mejor regalo que te podemos hacer es el espíritu de comunión de este Capítulo. Y lleva razón. ¡Sois tantos los que me habéis comentado la experiencia de comunidad que hemos vivido! Y yo se lo agradezco a Dios particularmente.
Durante el forum al comienzo del Capítulo, expresé mi profunda gratitud a los miembros del Consejo General. No voy a repetir lo que dije entónces. Pero quiero agradecer también a todos los Hermanos y personal de la Casa Generalicia su maravillosa colaboración. Agradezco también a los miembros de los otros dos Consejos Generales con los que he vivido y trabajado, algunos de los cuales están aquí con nosotros. La experiencia de trabajar juntos y por asociación en favor del desarrollo de la vida y misión lasaliana como miembro del Gobierno Central del Instituto ha sido una gracia.
Quiero expresar explícitamente cuánto he apreciado la participación de nuestros Hermanos jóvenes en este Capítulo General. Hermanos, el Capítulo no sería el mismo sin vosotros. Estáis haciendo una aportación muy importante. Vuestra presencia como Hermanos de las Escuelas Cristianas convencidos y entregados, orgullosos de serlo, nos ha enriquecido a todos. Os invitamos porque os necesitábamos y porque os queríamos. Hermanos, ¡no nos habéis defraudado! Personalmente os estoy muy agradecido.
El pasado noviembre recibí dos postales de cumpleaños que me conmovieron profundamente: el fondo de una de las postales era un mapa del mundo, y el mensaje que lo recorría de lado a lado era: Feliz Cumpleaños, Hermano. Estimo la felicitación porque he intentado ser un hermano universal, un hermano para con todos... Uno de los aspectos más fascinantes de estos años ha sido el experimentar nuestra hermandad internacional. El haber encontrado, conocido tanta gente maravillosa de diversas nacionalidades, razas, culturas, lenguas, situaciones políticas y económicas, de tantas religiones, ha sido una hermosísima experiencia, una experiencia que ha cambiado mi vida. Muchos Hermanos que conocí muy personalmente han recibido ya del Señor su recompensa. Hermanos que conocí como aspirantes, postulantes, novicios y escolásticos ahora son ya adultos con muchos años de experiencia. Algunos de ellos están en esta sala hoy.
La segunda postal de cumpleaños contenía una nota personal que simplemente decía "Gracias por ser un hermano para todos". No siempre lo he conseguido, lo sé. Pero lo he intentado.
Os doy las gracias, Hermanos, y especialmente a aquellos de vosotros que han hablado hoy en representación vuestra. Os doy las gracias a todos los Hermanos y a todos los demás lasalianos. El leer los numerosos mensajes que he recibido ha sido una experiencia tremendamente emotiva.
El año próximo, con la bendición de mi Hermano Visitador, seré miembro de la comunidad de La Salle, Chicago, donde enseñé hace más de cuarenta años. Haré unos cursos de Sagrada Escritura, pero no buscando créditos académicos, en el Catholic Theological Union, un consorcio brillante de congregaciones y sociedades religiosas de vida apostólica. Además, pienso explorar formas en que las escuelas lasalianas puedan ayudar a promover la cultura de la vida y hacer frente a la cultura de la muerte, fundamentalmente en tres áreas: la defensa de los derechos de los niños a nivel internacional y la promoción del control de armas y la eliminación de la pena de muerte particularmente a nivel nacional. Al mismo tiempo espero trabajar una pocas horas a la semana como voluntario en nuestra Escuela Secundaria San Miguel para hijos de familias hispano-parlantes.
Sólo Dios sabe lo que el futuro me tiene reservado a largo plazo. Pero espero poder dedicar al menos unas pocas semanas por año a retiros, conferencias y cursillos para Hermanos, asociados y colaboradores por todo el mundo y a todos los niveles de formación.
Hermanos, hago mías estas palabras de Pablo a los cristianos de Corinto:
"Por consiguiente, queridos Hermanos, estad firmes e inconmovibles, trabajando cada vez más por el Señor, sabiendo que vuestras fatigas como cristianos no son inútiles". (1Cor 15:58)
Y estas palabras de Moisés:
"Yahweh, el pueblo verá la obra impresionante que vas a realizar con nosotros" (Ex.34:10) |
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