Palabras del Hermano Superior General, en la despedida de algunos Hermanos de la Casa Generalicia.
Roma, 28 de junio de 2001.

Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría.
Superior General.
Brothers,

Hoy decimos adiós a un grupo de Hermanos que han prestado su servicio a la Casa Generalicia y que próximamente, o durante el verano, se transferirán a sus Distritos para ponerse a la disposición de sus respectivos Hermanos Visitadores.

El Hermano Adalberto Aranda, ha sido, durante ocho años, miembro del CIL, uno como integrante del equipo y siete como director. Su trabajo y la forma gentil de tratar a los Hermanos es de todos conocida. A su lado colaboraron los Hermanos Martin Spellman y Jon Lezamis durante cuatro años y el Hermano Gérard Oustric durante los dos últimos años. Estos han sido años de misión y de trabajo llevadero, gracias a las dotes extraordinarias de estos Hermanos.

El Hermano Urban Gordon, ha vivido en la Casa Generalicia durante 35 años. Le deseamos un descanso agradable y pediremos al Señor que continúe protegiéndolo para que pueda ocuparse de sus intereses preferidos.

El Hermano Paul Grieger llegó a la Casa Generalicia en 1957, lo que da un total de 44 años de permanencia en Roma. Su nombre es conocido y apreciado por muchos estudiantes, religiosos y religiosas, debido a sus cursos universitarios de formación y a sus publicaciones.

Hermano Guido Lajolo, ha sido el Ecónomo de la Casa durante seis años. Todos conocen su dedicación, su trabajo incansable, su empeño par adaptar la Casa Generalicia como Casa para peregrinos (Casa per Ferie), obteniendo de las instancias respectivas las autorizaciones adecuadas y dirigiendo el trabajo de la casa con determinación y energía. Admiramos, y por esto le agradecemos, el cuidado personal del jardín y del huerto y su atención fraterna a las Hermanas.

El Hermano León Loraire ha vivido toda una vida en la Casa Generalicia, primero en el CIL, como conferenciante, después como responsable de la Oficina de Educación y en los últimos ocho años colaborando en los Estudios Lasalianos. Su primer trabajo sobre la "Guía de las escuelas" estará pronto en circulación. Esperamos que Dios le conceda salud para continuar su trabajo.

La permanencia del Hermano George Ley en esta Casa, comprende dos períodos: de 1953 a 1979 y de 1986 al día de hoy. En total 41 años. Extrañaremos las melodías dulces que acompañan los cantos comunitarios y los trozos de órgano de autores célebres, así como sus atenciones para conseguir los billetes de avión y su servicio con el fax de la Casa.

Hermano Everardo, Director de la Casa por ocho años. Todos sabemos que este cargo no es una responsabilidad fácil en una comunidad de tan diversas culturas. Le agradecemos su dedicación incondicional, su fina y delicada atención y su capacidad para subrayar las cualidades positivas de los Hermanos, por su ejemplo y su paciencia. De todo corazón le agradecemos los logros obtenidos bajo su dirección para el "Instituto Convicto Jesus Magister", cargo encomendado a usted por el Hno. John Johnston.

El Hermano André Rocher llegó a la Casa en 1992. Han sido nueve años de dedicación esmerada y silenciosa a los archivos del Instituto, que él conoce perfectamente así como la atención a numerosas personas que se han acercado a él para consultar documentos. Rogamos al Señor por su salud.

El Hermano José María Pérez Navarro está en Roma desde hace tres años, uno en el CIL y dos siguiendo cursos universitarios y redactando su tesis. Ha coronado sus fatigas obteniendo el título de Doctor. Nos alegramos cordialmente y le deseamos mucho éxito en su nueva misión como animador del CEL - CELAS y como profesor al S. Pío X.

El Hermano Anton de Roeper, una vez concluidos sus seis años como Secretario para la Misión Educativa, permanece en la comunidad dedicándose a su nueva responsabilidad de Secretario de Justicia y Paz. Además representará al Instituto frente a algunos organismos internacionales de educación. Su vigor físico y su excelente salud prometen muchos años de servicio incondicional.

El Hermano Emmanuel ha dedicado nueve años de su vida al servicio de la hospitalidad en la Casa Generalicia, con habilidad, dedicación, paciencia y maneras exquisitas; no tendrá dificultad para colaborar con el nuevo equipo que atenderá la los huéspedes y para asumir la dirección de la Comunidad.

Hermanos, después de esta pequeña memoria, deseo expresar mi admiración por el servicio que han dado al Hermano Superior General y al Consejo General, por su fidelidad y empeño a favor de esta Casa que es de todo el Instituto y de toda la Familia Lasaliana. Durante muchos años han sido miembros insustituibles y altamente generosos. Apreciamos, como se merece, su contribución a los servicios generales de la Casa.

Les expreso mi profundo agradecimiento por todo lo que han hecho por el Instituto. Les prometemos nuestra oración y les aseguramos nuestro recuerdo. Les expresamos nuestros mejores deseos para la siguiente etapa de su vida. Discúlpenos por las omisiones y la falta de atención que hayamos tenido con ustedes o con su trabajo y de los errores, que sin quererlo, hayamos podido cometer. Nuevamente a todos, muchísimas gracias por su trabajo y por su testimonio fraterno.
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