MENSAJE A LOS VISITADORES DE LAS AMÉRICAS
Mayo 23 de 2001

Hno. William Mann, Vicario General


Comentarios Introductorios

Al reunirnos aquí esta mañana, me encuentro pensando en la última vez cuando muchos de nosotros estábamos juntos, hace un año, en Roma en el Capítulo. Mi mente fácilmente vuelve a recordar el sentimiento de esperanza -casi tangible entre los delegados y consultores- que podría llamarse como un nuevo Pentecostés... que el Espíritu de Dios, a través de la experiencia del Capítulo General, traía renovada vida al Instituto, a nuestra misión, y a nuestra familia Lasallista.

Al preparar estos comentarios, me encuentro pensando en la propia experiencia de mi elección cuando, reunidos en nuestro propio "cenáculo" del Capítulo General para escoger al Vicario General, yo viví la experiencia de Matías quien fue escogido por los once para acompañar a los apóstoles.

Yo claramente recuerdo haberme quedado pasmado esa mañana de Junio mientras leía el pasaje de su elección en los Hechos de los Apóstoles. En la siguiente línea de las Escrituras estaba la historia de Pentecostés; y yo creía, y lo creo también ahora, que mi "sí" al Cuerpo de la Sociedad esa mañana -y el "sí" de cada uno de nosotros en este salón cuando aceptaron el ministerio del liderazgo en el Instituto, está, de alguna manera, en el plan misterioso y en la providencia de Dios, relacionado con el desencadenamiento de ese nuevo fuego de Pentecostés que todos nosotros anhelamos.

Al preparar estos comentarios, he releído esos pasajes del Nuevo Testamento y noté, como si fuera por primera vez, que Matías fue escogido por los once, en las palabras de los Hechos de los Apóstoles, "para convertirse en testigo de [Cristo Resucitado]" (Hech.1). Me sorprendí al leer esas palabras porque, como ustedes lo verán pronto, los comentarios que he preparado para esta mañana tienen como marco los relatos de la resurrección. Mi intuición reciente es que nuestro encuentro con Cristo Resucitado es una condición previa para desencadenar ese fuego de Pentecostés, el cual hemos ardientemente esperado.

El mensaje, entonces, que les traigo en este día, en nombre del Hno. Superior y del Consejo General, está enmarcado en una reflexión acerca de las apariciones del Resucitado.

1. La aparición de Jesús a María Magdalena en la Tumba.

En su encuentro con Él en la tumba, Magdalena piensa que Jesús es solamente un jardinero. Recientemente me encontré con una meditación profundamente conmovedora (cfr. The Tablet) sobre lo que podrían significar las palabras de Jesús a Magdalena: "¡Déjame¡, que todavía no he subido al Padre" (Jn 20).

El autor de este artículo, reflexionando sobre la experiencia humana normal de la pérdida de un ser amado, propuso que Jesús tal vez estaba diciendo que Magdalena necesitaba estar dispuesta a dejar su experiencia previa para poder conocerle y amarle en su gloria de resucitado. ""¡Déjame, como tú me conociste!, dice el autor, ", "porque si te aferras al pasado tan fuertemente, serás incapaz de conocerme como soy ahora, en mi nueva realidad".

Cuando escuchaba los relatos del Evangelio en este tiempo de Pascua, se me hizo muy claro que los discípulos ciertamente tuvieron problema para reconocer al Señor resucitado. En la orilla del lago... en el camino de Damasco... en el jardín cerca de la tumba vacía... y, aunque lo vieron, Él permaneció irreconocible. Algo había cambiado. Él parecía diferente.

Uno de los más difíciles desafíos que enfrentamos como Iglesia e Instituto, yo sugiero, es, que, como María Magdalena, nosotros también tenemos que dejar lo que hemos conocido -lo que sabíamos y conocíamos en otro siglo, que fue muy bueno y algunas veces, incluso, maravilloso -y tenemos que encontrarnos con Cristo resucitado, ya en medio de nosotros, esperando ser reconocido y nombrado... un Cristo resucitado deseando infundirnos de nuevo "los ímpetus de los comienzos" y "el fervor y entusiasmo fresco" para reconocer los nuevos retos del Tercer Milenio del Cristianismo" (Cfr. Novo Millennio Ineunte).

No nos aferremos a la memoria de un Instituto más grande, más joven y más poderoso, nos dice el Señor; o podríamos perder la oportunidad de conocerlo en la novedad que está rodeándonos ...grupos de individuos buscando asociarse con nuestra misión y nuestra espiritualidad, ...creciente número de gente joven en todos los lugares del mundo identificándose de palabra y obra como Lasallistas ...iniciativas extraordinariamente creativas -algunas recientes y otras renovadas -a favor del servicio educativo de los pobres y la evangelización de los jóvenes.

El cristo de los Evangelios está siempre perdido y encontrado... revelado y descubierto. Como los discípulos, tenemos que dejar, soltar amarras; tenemos que orar con Magdalena "en la tumba mientras es todavía oscuro"; tenemos que dejarnos encontrar una vez más por Él. "¡Déjame!"

2. La Aparición de Jesús a las Mujeres

A las mujeres que llegaron a ungir su cuerpo en la mañana de la resurrección, Jesús les dice: "No temáis. Id, avisad a mis hermanos que salgan para Galilea; allí me verán" (Mt. 28).

Cristo resucitado ha estado enviando a nuestro Instituto el mismo mensaje por medio de los delegados de cinco Capítulos Generales consecutivos. "No temáis; decidle a mis Hermanos que regresen a los pobres (nuestro lugar del encuentro de Galilea), y allí me encontrarán. Es en nuestro regreso a los pobres que Él nos espera para renovar nuestras personas, nuestra misión, nuestras comunidades, y nuestro Instituto. "No temáis".

Hermanos, quiero que Ustedes sepan que es también mi firme convicción que es realmente el Señor quien ha convocado esta reunión y quien nos ha reunido aquí en St. Dorothée (Laval). Es el Señor quien durante estas semanas, durante cada día del tiempo de Pascua, ha estado preparando nuestros corazones para esta asamblea.

Por favor, Hermanos, no duden de la importancia de este encuentro de los líderes del Instituto en las Américas. Crean como yo, que para todo el Instituto y su misión, esta puede ser, si así Ustedes lo permiten que sea, un momento de gracia y consecuencia. Este mismo Espíritu, quien nos envió al final del 43º. Capítulo General, nos reúne de nuevo hoy para fortalecer la comunión entre nosotros y con Él por la causa del Evangelio.

Y, como en la primera reunión en Galilea después de la Resurrección, no dudo que Él estará aquí con nosotros estos días y que nuevamente nos urgirá a jugar nuestro papel en hacer del mandamiento de amor la norma moral de la familia humana en este siglo XXI. "Allí me verán".

3. La aparición de Jesús a Tomás.

Jesús confronta la incredulidad de Tomás con las palabras "Trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente" (Jn. 20).

El desafío de esas palabras resuena a lo largo de casi dos mil años. Cuán difícil es dejar las dudas cuando confrontamos la enormidad de problemas que nos confrontan diariamente, como consecuencia de los medios modernos de comunicación. Cuán difícil es dejar las dudas cuando nos enfrentamos a la tarea de anunciar el Evangelio a los niños y jóvenes en una mundo cada vez más materialista y secularizado. Cuán difícil dejar las dudas detrás, cuando enfrentamos, en algunos sectores del Instituto, el envejecimiento de nuestros Hermanos y los noviciados vacíos. Cuán difícil es dejar las dudas atrás, en este impresionante Continente de las Américas, donde nuestras vidas y ministerio confrontan diariamente el problema de la violación de los derechos humanos, la globalización desenfrenada, la deuda externa, la urbanización creciente, la corrupción, el comercio de drogas, y la destrucción del sistema ecológico (Cfr. La Iglesia en América).

Con todo, es precisamente dentro del contexto de esos desafíos que Jesús Resucitado ofrece al mundo nuestro Instituto, su misión y la familia Lasallista como ofrece su propio cuerpo herido y golpeado pero también glorioso. Él nos invita a continuar siendo sus testigos... la expresión viva del evangelio en nuestra vida consagrada y en nuestra comunidad, en nuestros esfuerzos en el diálogo interreligioso y diálogo ecuménico, en la comunión creciente de Hermanos y Asociados, y en nuestro servicio educativo a los pobres, los marginados, los perdidos, y los excluidos. Señalándonos a nosotros, Él invita al mundo a "traer su mano, ponerla en su costado..., dejar las dudas atrás y ser gente de fe".

4. La aparición de Jesús a los discípulos en el mar de Tiberíades

Traigan a la memoria la historia de la pesca milagrosa cuando, al consejo de Jesús, los discípulos después de no haber cogido nada en toda la noche lanzan las redes una vez más. Jesús parado en la orilla del mar los llamó y les dijo "Echen sus redes al lado derecho de la barca y encontrarán peces" (Jn. 21).

A los Hermanos de "la tercera edad" Él les dice, "Echen sus redes otra vez". A todos nosotros quienes somos catequistas por vocación, en un mundo donde ser un cristiano joven es ser "un cristiano en riesgo" (Cf. Novo Millennio Ineunte), Él nos dice, "echen sus redes otra vez". A los Distritos y sub-distritos cuyos programas de promoción vocacional han dado, aparentemente, muy pocos resultados... y están desalentados porque, como los discípulos, "no han cogido nada en toda la noche", Él les dice, "Echen esas redes una vez más". En un Continente donde con mucha frecuencia las poblaciones indígenas y la gente de color han estado ausentes de nuestras comunidades, Él nos dice, "Echen las redes otra vez". A los Hermanos y Asociados de un Continente donde las tres Regiones, aunque miembros de la misma familia, han operado por demasiado tiempo en aislamiento, Él nos urge a "Echar las redes una vez más"... a fomentar la vitalidad y la interdependencia,... a revisar un futuro de cooperación concreta que respete las legítimas diversidades pero que manifieste una profunda comunión.

Y en el mismo relato del Evangelio del encuentro con el Resucitado en el mar de Tiberíades, Jesús dice a sus discípulos, "Traed algunos de los peces que habéis cogido... y... venid y comed conmigo".

Hermanos, nuestra familia en la Iglesia nació alrededor del compartir la comida en Reims, Francia. Juan Bautista de La Salle una vez invitó a los primeros maestros a su mesa y, desde entonces, su vida no fue otra vez la misma "Venid y comed conmigo".

En la Reunión de Jóvenes en el Jubileo del año 2000, la juventud claramente mostró "que ellos mismos eran para la Iglesia [y para el Instituto] un don especial del Espíritu" (Cf. Novo Millennio Inuente). Ellos ya han empezado a soñar en un Movimiento juvenil lasallista internacional y a organizar una manifestación de la solidaridad Lasallista al momento de la Jornada Mundial de la Juventud en 2002 que se realizará en Canadá. Con De La Salle y con Cristo resucitado, digamos una vez más "Venid y comed con nosotros"

Con los muchos, muchos Asociados y Colaboradores lasallistas quienes intentan asociarse con nuestro Instituto y su misión, tengamos el coraje de continuar actuando arriesgada y creativamente para promover formas de asociación y poner carne y substancia a la invitación "Venid a comer con nosotros".

A los antiguos alumnos y a los padres y guardianes de los estudiantes actuales y pasados, no tengamos miedo de decirles, "Venid a comer con nosotros".

Y finalmente, a los pobres, Cristo en nosotros les continúa diciendo, "Venid a comer conmigo". Así como los recientes documentos de la Iglesia y del Instituto lo han claramente expresado, no es suficiente permitirles únicamente tener una silla en nuestras escuelas y obras. Nosotros tenemos que "asegurar que... los pobres se sientan en casa". Tenemos que darles la bienvenida en nuestras vidas. Tenemos que salir a encontrar a los pobres donde ellos viven. En palabras de Juan Paulo II (Cf. Novo Millennio Ineunte), "tenemos que acercarnos [lo suficiente] a esos que sufren, de manera que la mano que les ayuda no sea vista como una limosna humillante sino como un compartir de hermanos y hermanas". "Venid a comer con nosotros".

Conclusión

En la liturgia del 4º. Domingo de Pascua oímos las palabras: "y aquel que se sentó sobre el trono dijo: Contemplad, yo hago todas las cosas nuevas" (Apoc. 21). "Yo hago todas las cosas nuevas".

El estudioso de la Escritura, Walter Bruggemann (Cfr. Hopeful Imagination), escribiendo acerca de otro tiempo... acerca de los profetas del tiempo de la destrucción del Templo y la cautividad en Babilonia, nota que algunos de los líderes equivocadamente interpretaron esos eventos para la gente como una misteriosa interrupción del acaecer de la historia sagrada. Ellos vislumbraron un rápido retorno "a la vida como esta había sido en el pasado". Fue, sin embargo, la tarea y el don del profeta Jeremías ayudar a la gente a aceptar y entender que la destrucción y la cautividad no fueron una falla o error de la historia de la salvación; él les ayudó a encontrar a Dios y los misteriosos designios de Dios en la experiencia presente del cautiverio la destrucción.

Nuestros desafíos como líderes del instituto en el siglo XXI es ayudar a nuestros Hermanos, Colaboradores y Asociados, estudiantes y Miembros de la Familia Lasallista a sentir, reconocer, nombrar y cooperar con la novedad del Espíritu que está entre nosotros apresurándonos y dinamizándonos. "Tenemos que reavivar entre nosotros mismos [y en nuestro Instituto] los ímpetus de los comienzos y permitirnos ser colmados con el ardor del período apostólico que siguió a Pentecostés. Tenemos que continuar reavivando en nosotros mismos [y en nuestros Hermanos y Asociados] la ardiente convicción" de la importancia de nuestra vocación y nuestro ministerio en el mundo y en la Iglesia (Cfr. Novo Millenio Ineunte), Cristo Resucitado está ahora entre nosotros infundiéndonos su Santo Espíritu. "Contemplad, yo hago todas las cosas nuevas".

Y bien, me gustaría concluir haciendo nuestra la oración con la cual Juan Pablo II concluyó la Exhortación Apostólica Post-sinodal "La Iglesia en América"

Aumenta, Señor, nuestra fe y amor a ti,
que estás presente
en tantos sagrarios del Continente.
Concédenos ser fieles testigos de tu Resurrección
ante las nuevas generaciones de América,
para que conociéndote te sigan
y encuentren en ti su paz y su alegría.
Sólo así podrán sentirse hermanos
de todos los hijos de Dios dispersos por el mundo. Amén

References:

Juan Paulo II. Carta Apostólica "Novo Millennio Ineunte" a los Obispos, clero y fieles laicos al cierre del Gran Jubileo del Año 2000. Vaticano, Enero 6 de 2001.
Juan Paulo II. Exhortación apostólica post-sinodal "Ecclessia in America". Ciudad de México, Enero 6 de 1999.
Walter Bruggemann. Hopeful Imagination
Tina Beatgtie, "Christ and the Women". The Tablet (Abril 14 de 2001). pp. 524-525
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