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Tras dos interminables noches de intensos bombardeos israelíes, hacemos una llamada desde la Universidad de Belén a la intervención internacional con el fin de que nuestra universidad palestina, patrocinada por el Vaticano, se vea libre de más bombardeos. Los múltiples medios de precaución adoptados para proteger la Universidad del nutrido intercambio de disparos a su alrededor, incluidas las peticiones a las autoridades locales, nacionales, consulares y eclesiásticas, así como el redoblar las medidas de seguridad y desplegar la bandera del Vaticano no han producido, desgraciadamente, ningún resultado.
En los dos últimos días todos los edificios del campus, a excepción de la Biblioteca han sido afectados por los disparos. Hay pruebas de, al menos, cuarenta y cinco proyectiles de tanque y se han encontrado cientos de balas. Sesenta y seis ventanas han quedado destrozadas, incluidas cuarenta del nuevo Edificio Académico, que ya veía próxima su inauguración. La residencia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (somos ocho americanos, tres británicos y un palestino) ha recibido, por lo menos, ciento diez impactos en los dos últimos días, algunos de ellos en las habitaciones de los Hermanos o cerca de ellas. El Edificio de Obstetricia ha quedado seriamente dañado. A los depósitos de agua les dejaron las tuberías. Varias partes del histórico Hall de Belén, la construcción en piedra de varios edificios de alrededor del campus y el nuevo Edificio Académico también han sufrido daños. Habida cuenta del intenso bombardeo sufrido, somos muy afortunados de que ninguno de nosotros haya resultado muerto o herido.
Estamos profundamente preocupados de que cada día que los tanques y los soldados israelíes permanezcan en Belén (y otras zonas palestinas) continuará la decidida y, a veces, indiscriminada resistencia a la ocupación, con lo que miles de vidas de inocentes estarán en peligro. Nos preocupa que los ataques a instituciones cristianas y a lugares santos, tales como la Universidad de Belén, el Hospital de la Sagrada Familia, la guardería infantil, la Iglesia de la Navidad de Santa Catalina, y a otros destacados lugares, como el Hospital Husseini, El Hotel Paradise y el Edificio Hodali, continúen y produzcan incalculable daño, físico y sicológico, a la ciudad que vio el nacimiento de Cristo.
Nosotros, desde la Universidad de Belén, suplicamos a ustedes, de la manera más enérgica, que hagan lo que puedan para ayudar a poner fin a esta trágica situación. Presionar a Israel para que retire inmediatamente sus efectivos militares de Belén y de otras ciudades palestinas ofrecería, por lo menos, momentáneamente, alivio a quienes están atrapados en medio del fuego del ocupante israelí y de la resistencia palestina. |