Palabras de clausura del 6° Congreso de los Jóvenes Lasallistas de Asia y del Pacifico.

Diciembre 2001, Sydney Australia

Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría

Queridos jóvenes lasallistas,

Primero deseo agradecerles el que me hayan invitado a participar en su 6° Congreso. Esta experiencia ha sido para mi mucho más que una oportunidad de aproximarme a la comprensi6n de sus inquietudes, planes y sueños. Ha sido un regalo del cielo.

Permítanme ahora subrayar tres asuntos que considero importantes. En primer lugar: la fe, el servicio y la comunidad, corno los valores lasallistas que mejor los identifican en toda la Regi6n. Pienso que esta identificaci6n común les permite reconocerse cuando se reúnen. Mi sueño es que en todo el Instituto, en los ochenta y tres países en donde está presente, estos tres valores constituyan nuestro carácter distintivo. Fe en Dios, en los demás y en nosotros mismos; servicio, en especial a favor de aquellos que más lo necesitan; espíritu de comunidad que nos hace capaces de aceptar y asumir nuestras diferencias.

En segundo lugar, durante estos días han expresado el deseo de hacer algo. Deseo de corazón que este deseo nunca se debilite y que encuentren caminos para hacerlos realidad en cada uno de sus países y para cada situación concreta. También anhelo que para muchos de ustedes este deseo de hacer algo se convierta en la decisi6n de integrarse a los Hermanos De La Salle, para trabajar al servicio de la juventud de Asia y del Pacifico y, por que no, a la juventud de todo el mundo.

En tercer lugar, me alegra mucho que hayan tenido la oportunidad de vivir algunas experiencias de servicio a los demás en Sidney. No basta saber la teoría o conocer estadísticas sobre la realidad. Si queremos ser solidarios con los que sufren, se requiere tener experiencia personal de sus sufrimientos y de su pobreza. Cuando logramos vivir esta realidad, nos damos cuenta que hemos recibido más de aquello que hemos aportado.

Para concluir deseo hacerles una doble invitación. Primera, siéntanse siempre parte de una familia internacional comprometida con los derechos del niño. Segunda, la región del mundo a la cual pertenecen fue la cuna de grandes religiones y ha sido siempre reconocida por su espiritualidad. Por favor, ayuden a todos los j6venes del mundo lasallista a estar abiertos al diálogo interreligioso y a desarrollar la virtud de la tolerancia. Ayúdenos a mantener vivo el deseo profundo de espiritualidad que nos haga capaces de transformar el mundo en que vivimos.

Gracias por haberme permitido vivir con ustedes estos días. Ha sido un privilegio.A todos les deseo una Feliz Navidad y un Año Nuevo de crecimiento continuo enla fe, el servicio y en la vivencia comunitaria.

Site Meter