El siguiente artículo apareció en el Intercom de junio de 2002 y se reimprime a petición del Hermano Rodolfo Meoli, el Postulator General. En este artículo aparecen nuevas photografias.
En la mañana del sábado 18 de Mayo, día de su 82º cumpleaños, el Santo Padre recibió en el Aula Pablo VI a la familia lasaliana: más de ocho mil personas entre Hermanos, docentes, padres, exalumnos. Entre ellos había sobre todo jóvenes, muchísimos alumnos. Su entusiasmo contagia al Papa, le llena el corazón de alegría. Es a ellos, a la nueva generación, a quienes el Papa confía «un proyecto fuertemente propositivo para el hombre del tercer milenio». Les invita a no quedarse «mirando el camino recorrido», sino a ser testigos del presente y a proyectarse hacia el futuro.
Los numerosos alumnos presentes se sintieron interpelados a aceptar el laborioso deber a ellos confiado. El agitar de pañuelos y foulards, los calurosos aplausos que se elevaron en el Aula, fueron los signos externos de una adhesión íntima y auténtica. Acompañados de la música, entonaron a coro «Cumpleaños feliz». Juan Pablo II recogió agradecido este testimonio de afecto: «Gracias, muchas gracias por estos deseos», dijo sonriendo. Después, en el discurso, subraya ante todo el motivo del encuentro: el tercer Centenario de la presencia en Italia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. «Desde que, en 1702, viene de Francia a Roma el H. Gabriel Drolin -recuerda- la semilla que él plantó a costa de heroicos sacrificios ha producido abundantes frutos en el campo de la educación». Finalmente, la consigna a toda familia religiosa, a fin de que las obras educativas lasalianas continúen siendo «un recurso providencial para el bien de la juventud».
(L'Osservatore Romano, 19 Mayo 2002)
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