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Discurso del Hermano Superior General con occasion del nombramiento como Doctor Honoris Causa en Pedagogía
New York, 20 octubre, 2002
Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría
Superior General |
Mi presencia hoy entre Ustedes quisiera ser un signo de la importancia que nuestro Instituto hoy, da a la educación superior al celebrar los 150 años del primer y más antiguo College/University del mundo en la historia tricentenaria de nuestro Instituto. Además quisiera que mi presencia fuera también un signo de simpatía y cercanía a su ciudad de New York, que hace un año escaso fue objeto de uno de los atentados terroristas más terribles de la historia humana. Considero un gran privilegio el estar hoy con ustedes universitarios lasalianos y compartir el alcance de un carisma educativo que surgió en la Iglesia y para el servicio del mundo. Siento que represento a 6500 Hermanos de las Escuelas Cristianas y a unos 65,000 Colaboradores que realizan su misión educativa como profesores, administradores, maestros en educación formal y en proyectos educativos no formales o en equipos de animación.
Recibo este grado académico en nombre de ellos, como un reconocimiento a lo que esta asociación internacional realiza en América Latina, en África, en Asia y toda la Región del Pacífico, en Europa y en Estados Unidos y Canadá.
Personalmente estoy convencido del importante papel de la Educación superior en el mundo lasaliano y especialmente en el Continente americano, en donde ustedes han sido pioneros y en donde tenemos el mayor número. En efecto, sobre 61 centros superiores que tenemos en el mundo, 42 están en las Américas. Nuestros centros como Universidades católicas y lasallistas han tenido siempre una gran preocupación, en fidelidad al carisma fundacional de nuestra asociación, por lograr que nuestros proyectos sean accesibles a los más pobres, que de otra manera no tendrían posibilidad de una Educación superior, así como la preocupación por que nuestras obras contribuyan al "bien común", al desarrollo de la justicia y de la paz en todos los países donde trabajamos, desafortunadamente muchos de ellos desgarrados por las crisis económicas sociales, políticas y por las guerras.
Queremos ser un signo eficaz de esperanza para nuestros niños y jóvenes que muchas veces viven sin esperanza. Ustedes, como Centro Superior, tienen los espacios de interlocución que no tienen las otras obras, ni los niños ni los jóvenes. Ustedes pueden apoyar proyectos de desarrollo integral, profesionalizando más todo el conjunto de sus actores, preparando mejor a los educadores, evaluando los programas existentes, generando nueva investigación, presentando nuevas alternativas, ayudando a encontrar recursos financieros que permitan funcionar nuevas iniciativas en beneficio de los mas pobres y marginados, siendo interlocutores ante organismos nacionales o internacionales.
Los 150 años de Manhattan College que celebramos, no son solamente lo ocasión de mirar al pasado y agradecer a nuestros antecesores por el camino recorrido, sino tambien de mirar hacia el futuro y comprometernos en la construcción de una sociedad mejor, inspirada en los valores cristianos y en la lectura del Evangelio hecha por Juan Bautista de La Salle.
El momento que hoy vivimos nos invita a la solidaridad. Estamos llamados a derribar todos los muros de enemistad y separación que persisten en nuestro mundo y facilitar el que todos puedan beneficiarse del progreso humano.
Como Universidad lasallista es importante preguntarnos si somos agentes activos de un Desarrollo Sostenible, ambiental, social, económico, político y cultural. Quisiera invitarles a vivir este sesquicentenario, mirando hacia adelante, ciertamente sin olvidar sus raíces, para imaginar nuevas vías, para responder a los problemas de hoy, siendo creadores en sus iniciativas y ofreciendo a aquellos que van quedando afuera de los beneficios de la globalización que hoy vivimos, caminos nuevos, iniciativas estimulantes y alternativas capaces de dar sentido a sus vidas.
Muchas veces el sistema educativo, aún el universitario, se ha inclinado más por la tradición que por la innovación. Hoy, debemos superar esta tendencia, dando más fuerza a nuestra capacidad de inventar, de crear, de innovar, porque lo que está en juego es el futuro del ser humano y su supervivencia. En este campo dos desafíos nos están pidiendo una urgente respuesta: la ecología y la convivencia intercultural. Ambos me parecen prioritarios para los Estados Unidos.
Y a nivel universitario el cambio es todavía más necesario dado que en nuestro mundo los cambios son de tal envergadura que, como se ha dicho, al cabo de cinco años, la estructura de las profesiones ha cambiado de tal manera que sin una labor de actualización personal y dinámica, quedamos fácilmente desfazados. Sin duda, hoy, es más importante que saber mucho, tener la capacidad de seguir aprendiendo; y la mejor Universidad será aquélla que dé prioridad a lo segundo. Es importante, no conformarnos a la tendencia innata de reproducir estructuras, sino más bien el buscar cómo modificarlas y mejorarlas, principalmente aquellas estructuras que aseguren un mundo más justo y una sociedad más participativa. No es suficiente describir los acontecimientos si no tenemos la capacidad de controlarlos y ponerlos al servicio de la humanidad.
Por otra parte cada uno de nosotros está llamada a poner los dones recibidos al servicio de los demás de manera que podamos vivir nuestra vida, no solamente como profesión, sino y sobre todo como vocación que nos permita, a todos, profesores y alumnos comprometernos en la construcción de una sociedad a partir de valores éticos y de una búsqueda honesta y humilde de la verdad y la justicia en el mundo.
De nuevo les agradezco mucho, en nombre del Instituto, el honor que me otorgan y deseo felicitar particularmente a los 5 profesores que representan a las escuelas de Arts, Businees, Education, Engineering y Science, y que han sido seleccionados por sus colegas como Educadores Lasalianos distinguidos, así como a los seniors who have been inducted into Epsilon Sigma Pi.
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