Alocución del Hno. Superior a la Escuela La Salle de Freeport
Freeport, October 2002

Brother Álvaro Rodríguez Echeverría
Superior General
Me complace saludar a los dirigentes, profesores, personal y estudiantes de la Escuela La Salle de Freeport. Creo que vuestra escuela y las otras escuelas de la Asociación Lasaliana de Escuelas San Miguel han constituido una de las mejores iniciativas del Instituto en los últimos años. Admiro profundamente lo que hacéis y me agrada ver cómo la red creada va ganando terreno cada vez más en la mayor parte de los Distritos de la Región, no sólo en cuanto al número de escuelas, sino también por el espíritu que se ha creado y con el que vosotros podéis identificaros hoy. Sois realmente una isla de creatividad capaz de inspirar otras iniciativas. Creo que el Hermano Miguel mismo se sentiría muy honrado por haber escogido su nombre para esta empresa, puesto que él trabajó con los niños pobres de Quito y se dedicó a la publicación de libros de texto escolares para poner el conocimiento al alcance de los jóvenes.

Creo que es siempre importante recordar que la orientación hacia los pobres es parte esencial de la finalidad de nuestro Instituto, lo que significa que esta dirección debe tenerse en cuenta cuando se trata de nuevas fundaciones, cuando se abren interrogantes sobre obras ya existentes o cuando se analizan las líneas directrices de la formación. Por otra parte, la diversidad de situaciones históricas pide que los Capítulos de Distrito o de Delegación definan claramente una política que realmente comprometa personas y ministerios en el servicio a los pobres. Las escuelas de la Asociación Lasaliana de Escuelas San Miguel son una manera concreta, válida y efectiva de responder a esta invitación que el Instituto nos hizo hace más de treinta años.

Las Escuelas San Miguel son también una excelente manera de vivir hoy lo que llamamos asociación. Resulta maravilloso ver Hermanos, voluntarios, seglares, sacerdotes, hombres y mujeres religiosos de otras congregaciones unidos para servir a jóvenes en peligro. Es siempre una señal de vida y esperanza que Hermanos y miembros asociados en el espíritu lasaliano miren al futuro para responder juntos a los enormes desafíos educativos que los jóvenes nos presentan hoy. Fuimos fundados para los jóvenes y ellos nos muestran cómo proceder. Si somos sus maestros, no deberíamos olvidar que viene bien ser discípulos suyos y tener nuestros corazones abiertos a su enseñanza.

Personalmente, creo que deberíamos dejar a un lado tantos prejuicios, que a veces nos muestran solo la otra cara de la moneda, y aprender a valorar las incontables facetas positivas de los jóvenes con quienes trabajamos. Nuestro trabajo como maestros, con aquellos a quienes acompañamos como guías y amigos de los jóvenes, tiene enorme valor hoy.

Para la publicación de noticias, por favor escribir a:lasallew@lasalle.org
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