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Palabras apertura de la Reunión Intercapitular
Hermano Álvaro Rodríguez Echeverría
Superior General
Rome, 10 mai 2004
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En primer lugar Hermanos, bienvenidos a esta su Casa, la Casa común que une, a Hermanos venidos de todo el mundo, en los mismos sueños, esperanzas, desafíos, preocupaciones y temores. Gracias por haber aceptado la invitación de salir por unos días de su realidad local y cotidiana para abrirse a la realidad internacional del Instituto para buscar juntos los caminos que nos permitan seguir siendo instrumento de salvación para los niños y jóvenes, sobre todo para aquellos más alejados de ella.
Agradezco particularmente a la Comisión de gobierno y al equipo de Hermanos que ha preparado con tanta dedicación y eficacia nuestro encuentro.
Con el mismo reiniciamos la tradición de las Reuniones intercapitulares, interrumpida cuando el período de gobierno se redujo a siete años. Me parece que debemos conservar esta práctica, que nos permite tener una visión del Instituto en su totalidad y de dar un renovado impulso a la puesta en marcha de las propuestas capitulares en un mundo globalizado que cambia rápidamente y en donde las urgencias locales a veces ahogan las perspectivas y prioridades más importantes que deben guiar nuestro ministerio de animación.
Tuve la oportunidad de participar en 1981 en la última reunión intercapitular a las pocas semanas de haber sido nombrado Visitador Auxiliar de Centroamérica y guardo un grato recuerdo de un encuentro que me permitió conocer mejor al Instituto y empezar mi ministerio con un bagaje de conocimientos y un horizonte más amplio. Por otra parte al no tener la presión de aprobar propuestas, podemos dar más tiempo a un discernimiento sin tensiones ni prisas, que seguramente nos permitirá estar más abiertos a las inspiraciones del Espíritu para vivir y ayudar a vivir más auténticamente nuestra vida de Hermanos y dar un nuevo dinamismo a la misión lasaliana que hoy compartimos con los Seglares.
Nuestro encuentro responde concretamente a la propuesta 12 de nuestro último Capítulo General, que con el fin de avanzar en el servicio educativo de los pobres, ha pedido a cada Distrito, Subdistrito y Delegación, evaluar el grado de dedicación de las obras que ha debido conducir a un plan de acción, elaborado con los Asociados lasalianos. Estamos aquí para reflexionar y compartir lo que hemos hecho en este sentido y sobre todo para cobrar nuevas fuerzas para que, como lo pide la Regla, el servicio directo de los pobres se afirme cada vez más como prioridad efectiva (40a). A la par de este tema central tocaremos otros puntos de capital importancia para el futuro de nuestro Instituto.
La nota enviada por el Hermano Michel Sauvage al Capítulo del año 2000 está precedida por un texto del libro de Gabriel Ringlet, L'évangile d'un libre penseur, Dieu serait-il laïque? que dice así:
| Si el cristianismo tiene un futuro, no será otra cosa que un futuro vagabundo y el redescubrimiento de aquello que algunos teólogos llaman "la esencia exodal" porque en el presente, aun más que en el pasado, el asunto central es salir de Egipto y pasar a través del mar Rojo, para encontrar pueblos extranjeros, para inventar, innovar y avanzar despojado sobre un camino desconocido, en búsqueda de algo nuevo posible. |
Desde el final del Capítulo del 2000, muchos de nosotros, con una renovada fe en nuestra vocación y en nuestra misión, nos hemos puesto en camino, avanzando, inventando, innovando por caminos no trazados de antemano. Hemos abrazado el sueño lasaliano de la Asociación para responder juntos, Hermanos y Seglares, a las urgencias educativas de nuestro tiempo. Hemos valorado el centro integrador desde donde se construye nuestra identidad de Hermano y de Seglar. Hemos abrazado el compromiso de trabajar en la promoción vocacional de Hermanos y Seglares y buscamos nuevas maneras de estructurar la red de obras y comunidades lasalianas en las distintas regiones del mundo. El Boletín 248 del Instituto, sobre las Innovaciones educativas, nos presenta un panorama maravilloso de lo que se ha vivido y realizado en los últimos años.
Para muchos de nosotros esta búsqueda apasionada en el mundo de hoy ha significado también un redescubrimiento del éxodo, del paso de una tierra conocida que teníamos que dejar atrás para navegar hacia una orilla que no conocíamos. Como los discípulos de Jesús, nos hemos encontrado insensiblemente en medio del mar, remando contra viento y marea, siguiendo la invitación de Jesús, a remar mar adentro para descubrir otra tierra. Dejar la orilla de las seguridades y de lo conocido nunca ha sido fácil y quizás más de una vez nos hemos cuestionado si realmente avanzamos o si retrocedemos, despojados de todo, en la pobreza ontológica más radical.
1. La experiencia del éxodo en nuestros orígenes
La experiencia de éxodo que Ringlet identifica como esencia del cristianismo, también caracteriza al itinerario del Canónigo Juan Bautista de La Salle, quien deja una tierra conocida para avanzar con los primeros maestros, hacia una nueva orilla en 1682.
El Hermano Luke Salm nos describe lo que significó para el Fundador este cambio de su casa paterna a la Calle Nueva, verdadera cuna de nuestro Instituto e inicio de nuestra primera comunidad: "Para Juan Bautista de La Salle, este cambio fue más que un simple cambio de residencia. Estaba, de hecho, dejando atrás el mundo confortable en el que había vivido y optando por el mundo de los pobres. No es fácil para un lector de hoy caer en la cuenta de la repugnancia experimentada por este sensible y delicado sacerdote cuando hizo la primera experiencia de barrios apretujados, de sonidos y olores muy distintos a los de su medio social. El alimento ordinario especialmente le llevó hasta la nausea, la cual pudo superar dejando de comer por varios días. Pero una vez comprometido, no hubo vuelta atrás" (The work is yours p. 39).
Este texto nos invita a pensar desde dónde servimos hoy a los niños pobres. ¿Lo hacemos desde su propio mundo, o desde un mundo de privilegios y comodidades? Las nuevas experiencias que hoy, gracias a Dios, estamos viviendo, pienso que nos deberían llevar en un segundo momento a revisar nuestro estilo de vida y a vivir con mayor radicalidad nuestra pobreza. Como nos los recordaba Juan Pablo II en su mensaje para la Cuaresma de este año: "Convertirse" en pequeños y "acoger" a los pequeños son dos aspectos de una única enseñanza que el Señor renueva a sus discípulos en nuestro tiempo. Sólo aquél que se hace "pequeño" es capaz de acoger con amor a los Hermanos más "pequeños" (Mensaje de Cuaresma 2004). Y es lo que la Regla ya nos decía: Bien saben que, si llenaran su corazón con bienes de la tierra, lo cerrarían a Dios y se harían extraños a los pobres (32).
Una experiencia exodal más profunda aún, fue sin duda el paso desde Reims a París. Los temores y las alegrías de la vida en común, así como los éxitos y los fracasos en la vida profesional y ministerial en la Iglesia al servicio de los niños pobres, serán desde ahora el centro integrador de la identidad de La Salle y sus dos asociados. En la fórmula de consagración y asociación, conocida como el Voto heroico, para lograr el establecimiento de la sociedad de las Escuelas Cristianas, de La Salle con Nicolás Vuyart y Gabriel Drolin, expresa esa voluntad y política común de avanzar juntos hacia ese mundo nuevo por un camino que no había sido trazado de antemano.
Quizás nuestro encuentro hoy aquí en Roma en el año 2004 se aproxima a ese mismo centro integrador que marcó la identidad y la misión de nuestros orígenes. Juntos en Roma nuestra Asamblea prolonga aquella que asoció a La Salle y los primeros Hermanos que se reunieron en París para su Asamblea-Retiro, que culmina con la consagración, asociándose unos con otros para asumir juntos y por asociación el proyecto evangelizador a favor de los pobres y abierto a todos los jóvenes que Dios les encomienda.
La dimensión exodal de esa experiencia votal de 1694 quizás sólo se pueda valorar con más amplitud y exactitud, a la luz de textos escritos sin duda muchos años después pero que se conectan con los días litúrgicos en el que se desarrolló su Asamblea. Se trata de las Meditaciones que corresponden a las Rogativas, a la Ascensión, a Pentecostés y a la Santísima Trinidad.
Comencemos con la de Pentecostés. Como los primeros discípulos dispersados y escondidos por miedo, nos sentimos los Hermanos convocados por el Espíritu para dejar esa orilla del miedo y de la debilidad y caminar juntos en el anuncio del Evangelio: "¡Qué maravilla! Los que antes eran tan rudos que no podían entender... fueron de repente iluminados..." (Med. 43,3).
Esa experiencia de éxodo se revive en la oración de las Rogativas, renovada cada día, en la cual nos asociamos a la pasión que Dios tiene por los "abandonados y huérfanos" (Cf. Med. 37). Somos los ministros de Dios, encendidos por la pasión por su plan salvífico y su com-pasión hacia los niños abandonados y pobres.
Se caracteriza, también, por la pasión de Cristo por aquellos que Dios le ha encomendado, y por quienes se consagra hasta dar la vida. El ser uno con Él en el corazón de Dios será la fuerza que hará creíble nuestro ministerio (Cf. Med. 39 para la Vigilia de la Ascensión).
Se caracteriza, finalmente, por la experiencia del Espíritu, que nos da el poder de hacer milagros, de mover los corazones (Cf. Med 43).
Esta experiencia exodal, iluminada por los textos litúrgicos de aquellos días de asamblea y de retiro, culminaron en la consagración en el día de la Santísima Trinidad.
Éste fue el centro integrador místico y apostólico que caracterizó la Asamblea de 1694.
2. La reunión Intercapitular a la luz de nuestra primera comunidad y de la Asamblea de 1694
Hoy, más que ayer, como nos lo recuerda Ringlet, se trata de un salir de Egipto, de pasar el mar Rojo y de encontrar pueblos extraños, en búsqueda de aquello que es posible y nuevo.
Salir de Egipto, del Egipto de nuestras seguridades y certezas para mirar con ojos nuevos las urgencias que viven los niños y los jóvenes en todos los continentes.
Niños y jóvenes sin escuela, sin familia, en las calles. Niños soldados. Niños abusados. Niños trabajadores sin ninguna formación técnica. Niños y jóvenes desplazados por las guerras. Niños y jóvenes inmigrantes en países que no los acogen y desprecian. Nuestra red de obras ha sido invitada a luchar juntos por los Derechos de los niños. Nuestras Universidades y nuestros proyectos educativos formales y no formales tienen ante sí este gran reto del siglo XXI.
Pasar el Mar Rojo de nuestras inseguridades e incertidumbres. De estilos de vida secularizados, desapasionados, desilusionados y consumistas, que no revelan al mundo la pasión de Dios por los pobres y por los más desheredados de esta tierra. Inseguridades por la disminución de efectivos. Inseguridades en la vida comunitaria y profesional. Inseguridades por la violencia y las guerras. Por las situaciones políticas y sociales que traen como consecuencia la miseria para tantos hombres y mujeres, familias enteras sumidas en la indigencia.
Y sobre todo, apertura a encontrar pueblos extraños, en nuevos lugares de servicio educativo, con nuevas personas, abriendo nuestras tiendas a tantos y tantos hombres y mujeres que encuentran también su centro integrador entre nosotros, en San Juan Bautista de La Salle.
3. El corazón de nuestro Encuentro
Sin duda, que viviremos este encuentro en el gozo fraterno que siempre caracteriza nuestros encuentros internacionales. Que ese gozo se alimente en ese primer centro integrador de nuestra historia que fue la consagración de asociados para la misión en 1694.
Pero que no nos quedemos mirando hacia el pasado. Hoy más que ayer necesitamos, inventar, innovar y avanzar despojados.
Inventar, las respuestas nuevas que correspondan a los cambios sociales, económicos y políticos de los pueblos en donde nos hemos encarnado, atentos especialmente a los niños y jóvenes que quedan excluidos de los beneficios de la globalización tanto en los países ricos como en los países pobres.
Innovar, nuestras estructuras de vida comunitaria, de vida profesional compartida con los Seglares. Las decisiones capitulares sobre la reestructuración no se cumplen solamente con la reestructuración de distritos, en base al número decreciente de Hermanos o a conveniencias geográficas. La reestructuración exige que primero se viva en la vida personal de cada Hermano y de cada Seglar comprometido. Se vive en la reestructuración de las obras educativas particularmente por la creación de estructuras participativas para la misión que respondan mejor a la problemática de los jóvenes hoy.
Y avanzar despojados, en pos de Jesucristo y al estilo de la comunidad de La Salle. Pero nada de esto se vivirá auténticamente, si no nos abrimos, en actitud de conversión, a la poderosa acción de Dios Padre Hijo y Espíritu Santo que nos reenciende los corazones con la pasión por los pobres y a partir de ellos por todos los jóvenes a quienes servimos.
Conclusión
Hermanos, permítanme terminar compartiendo con ustedes dos signos de vida y esperanza, que entre otros muchos que aquí sin duda compartiremos, se dan en el Instituto.
Tuve la dicha de participar en diciembre pasado en un Encuentro de 70 Hermanos menores de 30 años organizado por la RELAL. Al final escribieron un Credo que refleja sus inquietudes y sueños; comparto con ustedes sus primeros artículos. Es un acto de fe que hoy estamos invitados a renovar:
Creemos que Dios nos ha congregado para tener juntos y por asociación las escuelas al servicio de los pobres.
Creemos que nuestra primera asociación es con los Hermanos y con ellos nos asociamos a quienes quieren vivir en su vida el Carisma de La Salle: el sueño de la educación humana y cristiana de los pobres.
Creemos que Jesús nos llama a compartir a imitación suya el desafío de nuestra misión en la construcción del Reino.
Creemos que el Espíritu Santo nos iluminará en los nuevos rumbos de la asociación.
En mi reciente viaje al Medio Oriente he quedado gratamente impresionado por el coraje y la determinación de nuestro Distrito del Proche Orient para responder a las ingentes necesidades de cerca de 45.000 niños y jóvenes desplazados del Sudán. En medio de su propia pobreza y con un apoyo mayoritario de los Hermanos iniciarán una nueva comunidad a finales de junio o principios de julio. Durante mi visita a los distintos sectores escuché al Hermano Visitador repetir: "se trata de prioridades.y decir: es como el óbolo de la viuda." Espero que la RELAF pueda lo más pronto posible unirse a este proyecto y que otras Regiones del Instituto puedan echar una mano a nuestros Hermanos y demás lasalianos del Distrito en esa zona del mundo tan probada por la violencia.
No tengamos miedo Hermanos a nuestro futuro vagabundo y errante y al redescubrimiento de la esencia exodal de nuestra fe cristiana y de nuestros orígenes lasalianos. Dejémonos guiar por el Espíritu por sus caminos desconocidos pero siempre abiertos a lo imprevisible y a la esperanza. |
Para la publicación de noticias, por favor escribir a: lasallew@lasalle.org |
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