Agradecimientos
Antes de tratar el tema, quiero en primer lugar, agradecerles muy sinceramente –en nombre del Instituto- por:
• La excelencia pedagógica y creatividad, y la atención a las personas tan evidente en todo el mundo en sus magníficas instituciones del tercer nivel.
• Las relaciones evidentes y cada vez mayores entre los distintos centros lasallistas de educación superior en la AIUL.
• La creciente colaboración que se observa en cada vez más sectores del Instituto entre las instituciones lasallistas de educación superior y la red de otras instituciones educativas lasallistas a nivel de Distrito.
Quiero asegurarles mi aprecio y gratitud por su papel significativo y esencial que desempeñan en la misión educativa lasallista en este comienzo del siglo veintiuno.
Un marco para entender estas observaciones
Quisiera sugerirles la imagen tomada de la “teoría de sistemas” como el método para entender las observaciones que intento hacer hoy. La imagen es la de una “familia” … donde dos (o más) familias se juntan … aportando cada una sus cualidades y rituales … donde el conocimiento de las familias de donde se procede ayuda a entender mejor las costumbres y la conducta … cuando se colocan en su propia perspectiva …
Cada una de sus instituciones, como cualquier familia … es el resultado de un número de influencias. Como con cada niño cuyos padres … “cuyas familias de origen” … traen una clara influencia a la persona del niño … Los invito a pensar en sus instituciones de manera similar.
La Salle y la tradición lasallista es “un aspecto” de la herencia familiar y de la historia de su institución. Sin embargo, el país o estado en el que están situados … las regulaciones y tradiciones educativas y culturales de las cuales ustedes hacen parte … el contexto eclesial … otras congregaciones religiosas comprometidas en las historia de sus orígenes o de su funcionamiento … todo esto es, potencialmente, el “otro aspecto” de su herencia familiar.
Hablando de su “misión” escolar desde la perspectiva lasallista, no presumo estar en condiciones de hablar sobre la totalidad de su misión en toda su riqueza y su individualidad única. Más bien hablo sólo o principalmente de la herencia o influencia de uno de los “padres” o “familias” en el que se origina su escuela. El conocimiento de esta herencia o influencia puede ayudar a entender mejor quién o qué es uno.
Igualmente, tomando de la “teoría de sistemas”, quisiera hacer otra observación a guisa de introducción. Los orígenes de “familia” o “herencia” o “tradición” de una persona o institución, si bien tienen una influencia significativa, no deben obstaculizar el crecimiento, el desarrollo o la creatividad.
Necesitamos recordar que hay dos principios fundamentales en todos los sistemas vivos. Los sistemas vivos quieren cambiar y permanecer lo mismo. Queremos crecimiento y desarrollo, y necesitamos estabilidad, coherencia, continuidad. La misión educativa lasallista necesita permanecer conectada a los orígenes, pero también necesita crecer y desarrollarse de manera audaz y creativa para responder a las necesidades y realidades del presente. No podemos depender de nuestros orígenes de la escuela primaria en el siglo diecisiete francés para dar respuestas, o de un “mapa de carreteras” para dar respuestas a cuestiones de educación superior internacional del siglo veintiuno.
A este respecto, me ha parecido alentadora una imagen que encontré en un libro de M. Scott Peck titulado The Road Less Traveled , (La vía menos concurrida) donde escribe sobre la necesidad de ser cuidadoso cuando se desciende una colina pendiente en bicicleta. Si uno desciende demasiado rápido, se puede caer de la bicicleta. Si va demasiado despacio, nunca llegará al pie de la colina. Se necesita continuar avanzando con prudencia a medida que nuestra comprensión de la misión educativa lasallista se desarrolla en respuesta a la realidad presente. Todos los sistemas vivos quieren al mismo tiempo cambiar y permanecer lo mismo.
Algunas características de “Familia”
Las escuelas de Juan Bautista de La Salle fueron un tipo particular de escuela –una respuesta a la situación social, cultural y religiosa de Francia en los años siguientes a 1680. Una forma de enumerar las características de esta “tradición educativa” sería:
• Respeto y conocimiento de cada persona.
• Trabajo educativo de calidad, en el cual la interioridad (vida espiritual) es acogida y fortalecida, y se adquieren habilidades útiles y conocimiento.
• De la mañana a la noche (la primera recompensa de un buen maestro, según la propuesta de La Salle, es más trabajo).
• Manifestación de abertura al pobre y solidaridad con él.
• Conducción juntos y por asociación... ofreciendo a los alumnos testimonios atractivos y modelos accesibles… favoreciendo el compromiso y la responsabilidad del alumno.
• Necesidad de preparación y educación continua y formación de adultos para este trabajo. (Tenemos la tendencia a olvidad que el propio compromiso de La Salle en este proyecto estaba enfocado en la preparación profesional de los maestros).
La clave de la educación para La Salle era la relación maestro y alumno. Los maestros invitaban a los alumnos a una nueva manera de verse y entenderse ellos mismos, los otros, Dios, y el mundo a su alrededor (maestros alumnos). La intención fue que esta fuera una relación que sirviera a los estudiantes de invitación a entrar en una manera nueva de relacionarse unos con otros (alumnos alumnos), y hubo muchas ocasiones en el sistema educativo de La Salle en que los maestros dieron un paso atrás y fomentaron el aprendizaje a nivel de alumno con alumno.
Sin embargo, la real sensatez de La Salle, pienso, fue su intuición de que esta clase de cambio dentro de la comunidad educativa –y esperemos que en la sociedad más amplia también- ocurrirá solamente si la invitación de los maestros a los alumnos … si la invitación a los estudiantes a tener una relación humana y cristiana unos con otros …, fue modelada de la manera como los maestros interactuaban unos con otros (maestros maestros). Como escribió La Salle en numerosas ocasiones: “el ejemplo hace mayor impresión en la mente y el corazón que las palabras” .
Lo que he traído aquí, como una breve visión de conjunto, es solamente uno de los numerosos resúmenes o listados de lo que constituyen las características de una institución educativa lasallista. Se pueden encontrar otras en las notas a pie de página.
Las características de “Familia” reflejadas en las instituciones de hoy
Con optimismo, la vista de conjunto servirá, sin embargo, para explicar por qué –dentro de este tipo de educación superior- vemos tales cosas como:
• Programas de formación de maestros –que se preocupan por la preparación y formación de adultos para la obra de la educación.
• Programas de catequesis y pastoral universitaria … programas de administración de empresas, ingeniería, enfermería, agricultura, tecnología… programas de administración hotelera y artes culinarias –que asegura que el conocimiento prepara para el futuro.
• La preocupación por cada persona –la clave de la educación lasallista.
• Un compromiso con la excelencia en la enseñanza –La Salle, en su preocupación por que las escuelas marcharan bien y por que el aprendizaje fuera adaptado al nivel y la necesidad del estudiante, elevó el despreciado empleo de maestro de escuela… al estatus de una vocación merecedora de consagrarle toda la vida.
• La opción preferencial por el pobre –la categoría social cuyo abandono material, educacional y espiritual en la Francia del siglo diecisiete llamó a la asociación a La Salle y a sus primeros compañeros.
• Los programas de pastoral, voluntariado y oportunidades de servicio –tanto el camino actual hacia la interioridad como su expresión más concreta (vida espiritual).
Ejemplos de instituciones lasallistas de educación superior modernas
Uno de los beneficios y alegrías de mi papel como Vicario general del Instituto y de la Familia lasallista es que tengo la oportunidad de visitar y conocer muchos establecimientos educativos lasallistas en diversas partes del mundo. Los relatos o ejemplos que comparto en esta conferencia intentan invitar a la reflexión y la comprensión.
La Salle University de Filadelfia, Estados Unidos
En un recorrido por los Estados Unidos de América hace dos años, pasé un día en reuniones y visitas a los profesores y directivos de la Universidad La Salle de Filadelfia… estuve muy impresionado por la comprensión articulada de la misión lasallista… preguntándome “quién era esta gente” y sólo dándome cuenta durante la comida que siguió que estaban matriculados en el Instituto de Liderazgo Lasallista de la Región… una experiencia que proporcionaba un vocabularios pero obviamente avivaba un don precedente que ardía dentro.
Pero fue mi visita a la “clínica de salud” patrocinada por la Universidad de La Salle, manejada por el programa de enfermería en la parte más pobre de Filadelfia… donde los estudiantes y graduados de esta universidad practican lo que aprendieron en el salón de clase… Fue en estas clínicas de salud de la comunidad local para poblaciones en riesgo –una historia lasallista que verdaderamente merece ser contada una y otra vez- donde palpé el carisma… el alma de la institución… el hilo que atraviesa e integra tantos de sus excelentes programas –acción pastoral y catequesis de jóvenes, preparación de maestros, negocios, comunicaciones- preparando a los estudiantes de hoy con la compasión, la capacidad y las habilidades para hacer del mundo de mañana un mejor lugar.
University of St. La Salle de la ciudad de Bacolod, Filipinas
En la ciudad de Bacolod, Filipinas, la Universidad del Santo de La Salle tiene lo que se llama “pensiones socializadas”. Lo que están en mejor situación económica pagan una pensión más alta y los que están en una situación vulnerable pagan una pensión más baja. El compromiso voluntario de los estudiantes, los profesores y los directivos en proyectos a favor de los trabajadores inmigrantes, la formación espiritual y el llegar a los pobres no deja de admirar. Recientemente la universidad ha abierto bajo su patrocinio un centro que recibe jóvenes delincuentes en su “Centro de jóvenes Bahay Pag-Asa” (Casa de la Esperanza)… un servicio de tratamiento educativo y residencia.
Cierto, este trabajo podría parecer tangencial al núcleo de la disciplina intelectual de una universidad; pero es en sí mismo un ejemplo de la “herencia familiar” de las escuelas, esa identidad propia como lasallista. La manera como la universidad se entiende a sí misma y sus relaciones con el entorno social en el que está situada forma parte de la “idea de una universidad” y de “la experiencia de aprendizaje” en este escenario. Los estudiantes tienen la oportunidad de salvar lo que podría percibirse como un vacío entre el mundo del saber y el mundo del trabajo. Se ponen en práctica los valores esenciales del entorno del saber educativo. La “floración” es lo que indica la vida de esta clase concreta de “planta” que llamamos educación lasallista.
De La Salle University System de Manila, Filipinas
Otro de nuestros centros de educación superior que he visitado, De La Salle University de Filipinas, tiene una excelente reputación, una ilustre lista de antiguos alumnos, la más alta categoría académica de acreditación en el país, y un historial de audaces y creativas respuestas a necesidades urgentes.
En su discurso inaugural del 13 de agosto de 2004, el Hno. Rector, Armin Luistro, decía: “mientras DLSU System ha crecido a pasos agigantados, progresando de un año al otro, nuestra nación ha estado cojeando continuamente… Por eso nos preguntamos, ¿qué clase de recurso somos verdaderamente para la Iglesia y la Nación?”
Él continuó afirmando: “Al urgirlos a todos a pensar en formas como DLSU System podría acrecentar su participación en la transformación social, no estoy pidiendo a nuestras unidades dejar lo que están haciendo. Al contrario, a lo que debemos aspirar es a superarse en lo que hacemos… Permítanme insistir en que en la búsqueda por realizar nuestras tareas extraordinariamente bien –sea la enseñanza, el servicio administrativo, la acción social, o la investigación- debemos ser muy conscientes de la dimensión social y de la consecuencia de nuestras acciones, qué tanto hemos contribuido, de manera exigua o significativa, a la transformación de otros y de nuestra nación.”
Esta preocupación por las consecuencias del tipo de educación lasallista en la sociedad de las Islas Filipinas penetra hasta el corazón de la misión lasallista, cuyo Fundador fue un teólogo de la Reforma Católica. Al igual que la Carta de Santiago, un texto importante para la teología de ese tiempo, afirma muy claramente: “Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.” (St 2,17). La fe en Dios y el amor a mis hermanos y hermanas se expresa con obras.
Bethlehem University, Palestina
Para mi cuarto ejemplo, quisiera dirigirme a la Universidad de Belén. Desde hace ya treinta años, los Hermanos de las Escuelas Cristianas y nuestros Colaboradores lasallistas han dirigido esta universidad en los Territorios Ocupados en el Banco Occidental de Palestina. Fue por petición expresa del Papa Pablo VI, afiliado al Instituto, como empezó esta obra con la esperanza de que los árabes cristianos de la Tierra Santa pudieran recibir una educación superior de calidad sin salir de su patria. Desde los comienzos, tanto los cristianos como los musulmanes fueron bienvenidos como estudiantes de la universidad.
Si usted visitara Palestina llegaría a conocer una realidad… donde los estudiantes y profesores lasallistas, en su camino a recibir o dar las clases en la Universidad de Belén, al pasar a través de los puntos de control israelíes, todos los días están sujetos a la discriminación, humillación y al acoso… donde se está construyendo una muralla altísima en concreto… donde con frecuencia se les hace bajar del autobús… esperar en largas colas… tener inspección de sus valijas y tarjetas de identidad, dejar esculcar sus cuerpos… violar su dignidad humana.
Durante el mes de septiembre pasado, en Italia, la Comunidad de Sant’Egidio de Roma junto con el Vaticano patrocinó un congreso de paz. Hubo representación de más de sesenta países. Uno de los temas de panel trató sobre el conflicto “Israelo-palestino”, y uno de los panelistas fue un antiguo alumno de la Universidad de Belén. Había trabajado durante algunos años en las fuerzas de seguridad de su país. Es muy estimado “por su apertura mental y su habilidad para escuchar. Basó su intervención en la necesidad de evitar la perspectiva histórica, los asuntos de lo correcto y lo incorrecto y de las deudas pendientes.
“Como veo las cosas, la primera necesidad es que los palestinos y los israelíes árabes conozcan a los israelíes judíos. En el descubrimiento de su mutua humanidad, encontrarán un interés mutuo y modos de arreglárselas con los problemas aparentemente insolubles del derecho al retorno, los asentamientos, y Jerusalén. Él ha pasado dos períodos de tres años en prisiones israelíes, pero ahora tiene amigos entre los judíos israelíes, y sus hijos juegan con los hijos de ellos cuando visitan Tel Aviv.”
¿Será demasiado pensar que… entre las muchas y miles influencias en la formación del “mapa mental y moral” de esta persona… esté presente la educación que recibió en la universidad? Quisiera creer que nuestra formación intelectual… la exposición a ideas y personas… cambian la manera como percibimos la realidad, interactuamos con otros e invitamos a la “plenitud de la vida”.
Algunas otras características de “Familia” y ejemplos de hoy
Existen tantos ejemplos que permiten ver o intuir la manera como la historia de los orígenes lasallistas impacta o es vivido en los establecimientos educativos de hoy y forman parte del tapiz de más de trescientos años de edad, que sólo pretendo compartir otros dos ejemplos.
Supongo que todos ustedes son conscientes de las dos realidades siguientes sobre Juan Bautista de La Salle y los orígenes.
• La Salle estuvo constantemente comprometido con la difícil tarea de conseguir los fondos para que los maestros pudieran vivir… Las escuelas eran sostenidas primordialmente por los bienhechores… Él estaba continuamente negociando contratos con la Iglesia y con las autoridades civiles…
• Para los adolescentes trabajadores que eran un poco mayores y para quienes la escuela de La Salle llegaba a la escena demasiado tarde, se abrieron las escuelas dominicales… A nadie se le debe privar de la posibilidad de educarse.
St. Mary’s University de Minesota, Estados Unidos
Formé parte del Consejo Directivo de la Universidad de St. Mary de Minesota durante cinco años (1996-2001). Fue entonces cuando adquirí una mejor comprensión de los problemas que enfrentan las universidades hoy –currículo, desarrollo del estudiante, investigación académica y educación del profesorado en marcha, recolección de fondos…
La Universidad de St. Mary tiene un programa de pastoral universitario extraordinario en el que se invita a los estudiantes a crecer interiormente, desarrollar su vida de fe, y ser testigos de valores cristianos en una variedad de actividades voluntarias. De hecho, estaría inclinado a decir que el “voluntariado” era una característica de los jóvenes en esta universidad.
Recuerdo haberle oído a un joven graduado, que estaba entonces en su segundo año como Voluntario lasallista de tiempo completo, viviendo en una comunidad de Hermanos y trabajando con los pobres, expresar sus motivaciones de esta manera: “Mis abuelos y mis padres quisieron una vida mejor para sus hijos, y lo lograron. Dado el éxito y la buena educación que he recibido, sé que mi hijo tendrá al menos lo que yo he tenido. Por tanto, es mi hora y mi obligación de hacer algo para asegurar que los hijos de las familias menos afortunadas puedan tener también su oportunidad de una vida más plena y satisfactoria.”
Pero lo que yo quisiera hacer comprender exactamente aquí sobre la Universidad de St. Mary es reconocer cuán difícil es el trabajo y cuán importante el compromiso de esos hombres y mujeres a quienes se les ha confiado la recolección de fondos en las universidades lasallistas. Sin fondos suficientes, los profesores no pueden recibir salarios para vivir, y no se podría mantener los establecimientos abiertos. En la Universidad de St. Mary aumentó mi aprecio a las personas que hacen este trabajo; y mi presente conexión con el Consejo Directivo de la Universidad de Belén, un establecimiento que depende casi totalmente de la ayuda financiera externa, no ha hecho más que reforzar mi aprecio.
Como consolación para aquellos a quienes se les ha encomendado esta estimulante labor, el mismo Fundador gastó más tiempo y energía en este trabajo que ustedes hacen que el que pasó en la clase.
Escuela La Salle y Escuela Normal en Abancay, Perú
Volar al interior del Perú en noviembre de 2001… ser conducido por horas en las montañas y a través de los valles… llegar a un colegio de kinder hasta último año de bachillerato y una normal llamada La Salle… un establecimiento al servicio de gente campesina sencilla de varios pueblos… una comunión gozosa de Hermanos, maestros, estudiantes, padres de familia… Había una guardería junto a la normal para los bebés de madres solteras pobres… una guardería que se abrió por una decisión a nivel local… para mantener a estas mujeres vulnerables en la escuela… La única y real oportunidad de futuro que tienen estas mujeres y sus bebés es una buena educación que las pueda preparar a un empleo significativo.
Sentado en el piso, en esa guardería, con los bebés y sus madres, pude sentir la presencia de Juan Bautista de La Salle que no permitió a ningún obstáculo entorpecer sus esfuerzos por ser Buena Nueva para los hijos de los artesanos y de los pobres… para quien a nadie se le debía negar el acceso a una educación completamente humana y cristiana.
La Salle fue audaz y creativo en sus heroicos esfuerzos por hacer una educación lasallista de calidad accesible y sostenible en una variedad de circunstancias.
El centro de la misión lasallista
La Regla de los Hermanos de las Escuelas cristianas declara que “el fin de este Instituto es procurar educación humana y cristiana a los jóvenes, especialmente a los pobres, según el ministerio que la Iglesia le confía” (R 3). Más adelante afirma que
“Las instituciones lasalianas y su pedagogía se centran en los jóvenes, se adaptan a la época en que éstos viven, y se preocupan por prepararlos para que ocupen su puesto en la sociedad. Se caracterizan por la voluntad de poner los medios de salvación al alcance de la juventud, mediante una formación humana de calidad y la proclamación explícita de Jesucristo.
Cuando los Hermanos [y podríamos agregar “nuestros cooperadores lasallistas”] se dirigen a adultos, se inspiran en idéntica atención a las personas, y adaptan sus métodos en consecuencia” (R 13).
Una red mundial de establecimientos lasallistas y de agencias de asistencia al niño en más de ochenta países, atienden aproximadamente a novecientos mil estudiantes… haciendo la visión y el reino de Jesús tanto visible como tangible. Y mucho más de cien mil de esos estudiantes están en las instituciones representadas en AIUL.
En la capilla que se usa en invierno en la Casa Madre de Roma, hay una pintura de Gagliardi que representa a La Salle distribuyendo pan.
• La Salle a la puerta de la casa de la familia en Reims.
• En un tiempo de hambruna, distribuyendo su riqueza como pan al pobre en las calles.
• Un joven… cuya viva curiosidad se despierta… a medida que satisface su hambre.
• Una joven… una madre atrayendo la atención de un niño a la desinteresada humanidad de alguien que da vida al Evangelio… en quien es posible alcanzar y tocar a Jesús, que no guarda nada para sí.
Es una visión y un Reino mejor expresada en el evangelio de Juan 10, 10 (“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”) y Juan 10, 11 (“Yo soy el buen pastor… que va en busca del que está perdido… y excluido). El imperativo evangélico que se encuentra en la raíz de estos pasajes y en el centro de la misión educativa lasallista se encuentra mejor en las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Esta es la clave para entender y vivir hasta el fin la misión educativa lasallista.
¿De qué manera, nosotros como lasallistas, hacemos visible y tangible “la abundancia de la vida” que Jesús ofrece a todos? Ustedes no laboran con niños como lo hizo Juan Bautista de La Salle y los primeros Hermanos maestros en la Francia del siglo diecisiete. Su labor es con adultos en un ambiente universitario. ¿Cómo comparten lo que ustedes tienen con sus alumnos… y cómo los animan a compartir unos con otros… con la esperanza de ayudar a que “la abundancia de la vida” sea posible para ellos y sus familias (ahora, en el futuro y por toda la eternidad)?
La urgencia de la Misión educativa lasallista hoy
El 43º Capítulo general de los Hermanos de las Escuelas cristianas en mayo y junio de 2000 pidió a los “lasallistas que trabajan en las universidades”… contribuir a la misión educativa lasallista de un modo especial, por su compromiso con la investigación en el campo del desarrollo de la fe de los jóvenes, cualesquiera que sea su religión, y por la formación y acompañamiento de aquellas personas a quienes se les ha confiado la difícil tarea de anunciar la Buena Nueva en un contexto cada vez más secularizado y multirreligioso.
El Capítulo general animó a los “centros lasallistas de educación superior” a “aportar sus fortalezas específicas para referirse a los problemas urgentes (que necesitan una atención particular) a través de sus programas de investigación y de formación profesional.”
Y ¿cuáles eran los asuntos con los que toda la red lasallista necesitaba de su ayuda?
• Los derechos del niño en un mundo en que el abuso de esos derechos es demasiado real.
• Renovación educativa en un tiempo en el que la comprensión de la naturaleza y los medios del “aprender” se están desarrollando con rapidez.
• La proclamación explícita del Evangelio, allí donde sea posible, en una cultura crecientemente secularizada y compleja.
• Un fortalecimiento de nuestra presencia lasallista y diálogo dentro de la realidad del pluralismo religioso y cultural.
¡Quién hubiera podido predecir en junio de 2000 –cuando se estaba clausurando el 43º Capítulo general- la guerra… el terrorismo… la división política y la inestabilidad… que han infestado estos comienzos del siglo veintiuno!
En consecuencia, me parece muy significativo y aun profético, que el 43º Capítulo general identificara y afirmara las siguientes características que deben ser visibles en los establecimientos educativos que se identifican como lasallistas:
• “El sentido de comunidad y fraternidad, frente al individualismo y la masificación.
• La lucha contra la pobreza y las situaciones de injusticia.
• La educación para la justicia, la paz, la solidaridad y la tolerancia.
• La formación de personas libres y a la vez justas”.
Ustedes tienen en sus instituciones de educación superior esa porción de la familia lasallista que más seguramente se convertirá en los líderes de la Iglesia y de la sociedad. ¿Qué estamos haciendo en la educación intelectual que les damos para formar generaciones de líderes comprometidos:
• A luchar contra la pobreza y los sistemas de injusticia?
• A ser campeones de paz, tolerancia, y solidaridad humana?
• A aceptar responsabilidades cívicas y ejercer con responsabilidad la administración?
Contribución de la investigación a la misión lasallista
La propuesta 12 del 43º Capítulo general pidió avance en el servicio educativo del pobre, y la respuesta a esta propuesta ha sido abrumadora en todo el mundo. La propuesta 13 del 43º Capítulo general pidió a las Regiones, Distritos y Delegaciones crear Comisiones preocupadas por el crecimiento de la fe y del compromiso apostólico de los jóvenes, y la respuesta a esta propuesta no fue tan entusiasta en muchos sectores del Instituto. No creo que la falta de avance se deba a falta de buena voluntad. Más bien creo que en muchas partes del mundo estamos abrumados por la tarea que enfrentamos y nos hace inseguros sobre lo que hacer y cómo proceder.
En 1994, el Hno. Frederick Mueller, miembro del Consejo directivo de Manhattan College, terminó su tesis de doctorado en Boston College; e hizo la observación que, mientras existía un fuerte consenso a nivel de las instituciones secundarias sobre las características de la escuela lasallista en la Región USA/Toronto, había confusión sobre la identidad de estas instituciones.
En el 2004, el Hno. Michael Sanderl de Saint Mary’s Collage de California terminó su tesis de doctorado en la Universidad de san Francisco; y se dio cuenta de que, mientras los jóvenes estudiantes de las universidades lasallistas de la Región USA/Toronto veían la contribución significativa de los programas de pastoral universitaria a la identidad lasallista en siete sedes, la contribución a la identidad católica no era clara.
¿Qué nos está diciendo todo esto? La investigación doctoral de estas dos personas nos ayuda a entender mejor nuestra realidad. Se está haciendo actualmente una investigación en París por un grupo de profesores, invitados por el Hno. Nicolas Capella, Secretario para la Educación del Instituto, con el fin de ayudarnos a analizar las tendencias de los treinta últimos años en la educación lasallista alrededor del mundo. ¿No son esta clase de preguntas las que sus universidades –más que los Distritos del Instituto- tienen capacidad de hacerse?
Indudablemente, ustedes son conscientes del sentido evolutivo de la “misión compartida” y de la realidad emergente de los Asociados dentro de la misión educativa lasallista. En agosto de 2004, el Hno. Lorenzo González Kipper terminó su disertación de doctorado en la Universidad de Montemorelos, México; e hizo la observación de que, al menos en las Regiones de América Latina y de España-Portugal, aparece que los educadores (incluidos los Hermanos) se asocian con la misión educativa primordialmente alrededor de tres áreas: trabajo, relaciones y carisma. Su investigación nos está ayudando a entender mejor la evolución hacia la inclusión y la colaboración… por amor a la misión… que es otro mandato del 43º Capítulo general.
Lo que yo he estado tratando de probar aquí es que las instituciones de educación superior en la familia lasallista tiene mucho que ofrecer al resto de nosotros… no haciendo lo que todos los demás están haciendo o son capaces de hacer… sino aportando al servicio de toda la red lasallista precisamente esa habilidad y esos talentos que son los dones particulares de una universidad.
Dos observaciones finales sobre la educación superior hoy
Tengo dos observaciones finales que me gustaría hacer. Una tiene que ver con “secularización y educación superior católica”, y la otra con “la necesidad de tener intelectuales católicos” en los cuerpos de profesores de las instituciones de educación superior lasallistas. Ambas ideas son realmente temas del siglo veintiuno; y mientras tienen gran pertinencia en términos de identidad de las escuelas lasallistas y la importancia del maestro en la educación lasallista, no encontraremos fácilmente respuestas a estas cuestiones en los escritos de La Salle.
En estas observaciones dependo de las ideas y de las palabras de James Heft, SM, profesor de fe y cultura y canciller de la Universidad de Dayton. El Hno. Frederick Mueller, a quien mencioné hace poco, y el Dr. John Wilcox, el vicerrector para la misión en Manhattan College, me han ayudado, en recientes charlas con ellos, a enfocar mis ideas en estas líneas.
Secularización y educación superior católica
Se siente preocupación en algunos “círculos de educación superior” sobre el asunto de la identidad católica de las universidades que se identifican como católicas. Personalmente, encuentro la siguiente cita de una conferencia dictada por James Heft, SM, muy acertada para las instituciones lasallistas de educación superior hoy.
En el pasado, muchas “familias católicas que buscaban una educación universitaria para sus hijos e hijas encontraban en los religiosos y sacerdotes signos visibles de que la institución era católica. Mientras la presencia de religiosos y sacerdotes entre los profesores y los directivos puede no haber siempre asegurado una vida intelectual de primera importancia, su presencia siempre aseguró a los padres que sus hijos se relacionarían con personas que habían dedicado su vida entera a Cristo, la Iglesia y el Evangelio. Ahora que hay menos sacerdotes y religiosos, y ahora que nos estamos moviendo hacia un liderazgo cada vez más laico, ¿cuáles serían los signos visibles de que la universidad es católica? ¿De qué manera los planes de investigación, los currículos, el campus y la vida litúrgica, el arte y la música los evidencian en la nueva era a la que estamos entrando, una era que estoy seguro está dirigida por el Espíritu Santo?”
La necesidad de tener intelectuales católicos en la educación superior
Todos ustedes saben más que yo sobre el papel central de la “vida intelectual” para una universidad o institución de educación superior. Mi preocupación es que –aquellos de nosotros que adherimos a la importancia de la educación y la formación en la identidad lasallista y la misión lasallista para todos los miembros de la comunidad del saber- podríamos olvidar un aspecto igualmente fundamental y tal vez más profundo de la vida del profesorado en sus instituciones.
Una vez más, encuentro la siguiente cita (de otra conferencia) de James Heft, SM, muy aplicable a las instituciones lasallistas de educación superior hoy.
“Para que las universidades católicas tengan futuro, necesitamos tener intelectuales católicos en el profesorado. Si el conocimiento y la religión permanecen separados, es imposible para un católico ser un intelectual. Y ciertamente existen aquellos… que creen que no sólo es una universidad católica una incongruencia sino también lo es un intelectual católico. Sin intelectuales católicos no tendremos universidades católicas. Los intelectuales católicos se guían por ciertos hábitos de pensamiento. Por ejemplo, ellos saben que entre más profundamente se adentre en lo que significa ser humano, más inevitables son las cuestiones religiosas y éticas; más a fondo se llega a cualquier forma de conocimiento, más necesario es hacer conexiones con otras áreas del conocimiento; más intelectualmente vibrante es una cultura religiosa, más se aprende de una cultura más amplia y más la moldea. El intelectual católico es un creyente, alimentado con la Palabra y el Sacramento. Sin intelectuales católicos, no tenemos una experiencia académica característica para ofrecer en nuestras universidades.”
Conclusión
A guisa de conclusión, quisiera referirme a una “Declaración de la comunidad del Consejo General” que dirigió a toda la Familia lasallista en septiembre de 2002 el Hno. Superior general y su Consejo. Nosotros declaramos claramente y sin ambigüedad que “apoyamos el papel significativo que deben desempeñar nuestros centros de educación superior dentro de la red de obras lasalianas.” Espero que ustedes conozcan ese documento, y ansío que podamos ser compañeros de comunidad.
Deseo que este tiempo de la Conferencia Lasallista en Cuernavaca los apoye y los sostenga en sus esfuerzos por hacer nuestras instituciones accesibles, sostenedoras y acogedoras para todos. Les agradezco la invitación a participar en el diálogo que ustedes y sus instituciones sostienen en estos días.
Sé que los problemas que enfrentan en su trabajo son variados y desafiantes… Sé también que ellos son una espléndida oportunidad… La paz del mundo… la dignidad de la familia humana… depende de ella… la obra que ustedes hacen… esta obra santa de Dios.
Que Dios los bendiga… que Dios bendiga su trabajo… que Dios bendiga su red de trabajo juntos en estos días… Gracias.
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