FORMACIÓN INICIAL

Una vez completado satisfactoriamente el programa de Contacto, el candidato que desea continuar estudiando su vocación es invitado a una etapa residencial llamada Postulantado o Prenoviciado y que dura normalmente de uno a tres años. La finalidad del Postulantado es acompañar al candidato mientras madura y desarrolla los diferentes aspectos de su personalidad. Proporciona un ambiente en el que su fe puede seguir creciendo a través del cultivo de una relación personal con Jesús. Al mismo tiempo, permite al candidato profundizar en su conocimiento de la vocación lasaliana mediante el estudio de la vida y de algunos escritos de San Juan Bautista de La Salle en el contexto de una comunidad religiosa. En ciertos programas de Postulantado los candidatos siguen estudios universitarios y el programa incluye normalmente alguna forma de servicio educativo a niños desfavorecidos. El Postulantado es un tiempo en el que el candidato -o Postulante- continúa analizando la sintonía entre sus cualidades y deseos, por una parte, y la misión del Instituto y el estilo de vida de los Hermanos, por otra.

VOTOS TEMPORALES

Una vez pronunciados sus primeros votos, el novicio está preparado para pasar a la siguiente etapa de su formación. Si ha completado los estudios pertinentes, se le asignará uno de los apostolados educativos de los Hermanos, donde se le darán responsabilidades apropiadas y será ayudado en el proceso de integrar las diferentes dimensiones de su vida. Por otra parte, si tiene que completar esos estudios, se le proporcionará ahora tiempo y oportunidad para seguirlos. En algunas partes del Instituto hay una comunidad especial de formación para quienes acaban de completar el Noviciado, mientras que en otras partes estos Hermanos se integran en una comunidad normal. Dadas las inevitables dificultades de adaptación a esta nueva etapa, hay que poner todo el empeño en asegurar que el Hermano sea dirigido o acompañado adecuadamente durante este periodo. La finalidad de esta etapa es permitir que el Hermano mantenga un crecimiento firme en el compromiso con su vocación, continuar la formación iniciada en el Noviciado, dar al Hermano su primera experiencia de formación permanente y prepararle para su compromiso definitivo en la Profesión Perpetua. El Instituto quiere asegurarse de que quien solicita la Profesión Perpetua haya tenido tiempo suficiente y experiencia para comprometerse con madurez. Por tanto, requiere que la profesión perpetua vaya precedida por cinco años, al menos, de profesión temporal. En otras palabras, durante esta etapa el Hermano renovará su compromiso anual, manifestado por primera vez al final del Noviciado, por lo menos durante cinco años antes de ser admitido a la Profesión Perpetua. Antes de la Profesión Perpetua, al expirar estos votos anuales, el Hermano es libre para retirarse del Instituto si siente que la vida de Hermano no es para él. Una vez más, llega normalmente a tal decisión en consulta con el Hermano que está acompañándole o dirigiéndole.

 

NOVICIADO

La decisión de entrar en el Noviciado indica un deseo de penetrar más profundamente en la vida religiosa del Hermano. La Iglesia describe el Noviciado como una iniciación a la vida religiosa y, en un noviciado lasaliano, este proceso implica una identificación progresiva con Jesús y un conocimiento y compromiso con el legado espiritual que San Juan Bautista de La Salle dejó a la Iglesia. El Noviciado dura normalmente de uno a dos años. Durante este tiempo se presenta al novicio la Regla de los Hermanos. Aquel sigue también otros estudios antropológicos, teológicos, catequéticos y lasalianos. Es un tiempo de profunda reflexión que culmina con la solicitud del novicio para pronunciar su primer compromiso votal con los Hermanos por el periodo de un año. Es la llamada Primera Profesión. El novicio, como el postulante en la etapa anterior, puede optar por retirarse del programa en cualquier momento durante el Noviciado. Esto se hace normalmente en consulta con el Hermano Director.

VOTOS PERPETUOS

La solicitud de admisión a la Profesión Perpetua indica el deseo del Hermano de comprometerse definitivamente con la vocación de Hermano. Como se indicó anteriormente, este paso se alcanza solamente después de varios años de reflexión y de experiencia de esa vida. La solicitud indica que el Hermano ha adquirido un grado de madurez espiritual y que tiene capacidad de asumir la responsabilidad personal de su futuro crecimiento y desarrollo como Hermano Religioso en la tradición lasaliana. Para ser admitido a la Profesión Perpetua, un Hermano ha de tener, al menos, 25 años de edad y, al menos asimismo, cinco años de votos temporales en el Instituto. Tiene también que haber vivido durante tres años en una comunidad en la que haya estado comprometido activamente en un trabajo educativo del Instituto.

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