HISTORIA BREVE DEL INSTITUTO DE LOS HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS (Consejo General HEC, 1997)

Una Memoria escrita en Ruán el año 1721, dos años después de la muerte de Juan Bautista de La Salle, expresa de forma sucinta lo que este hombre había conseguido entre los años 1679 y 1719.

"El Señor de La Salle ... tuvo la idea de crear escuelas en las que los hijos de los artesanos y de los pobres aprendieran gratuitamente a leer, escribir y aritmética, y recibieran una educación cristiana por medio de catecismos y otras instrucciones apropiadas para la formación de buenos cristianos. Con este propósito reunió un grupo de hombres solteros. Trabajó para hacerles vivir de un modo coherente con el fin de su Instituto, y para renovar la vida de los primeros cristianos... les compuso unas Reglas..."

La aprobación formal del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas por la Iglesia vino mediante la concesión de un documento oficial, llamado en este caso Bula Papal, titulada In Apostolicae Dignitatis Solio.  Desgraciadamente, la existencia legal del Instituto en Francia queda en suspenso de 1792 a 1805. Tan sólo un pequeño grupo de Hermanos continuó existiendo oficialmente en algunos Estados pontificios y en Roma.

La restauración de la misión lasaliana en Francia supuso el comienzo de un siglo de extraordinario crecimiento en la propia tierra de origen, vio su expansión fuera de Francia en 35 países del mundo y el desarrollo de una política misionera, mucho más allá de lo que La Salle y la primera generación de Hermanos hubieran podido imaginar. Los 160 Hermanos de Francia e Italia en 1810, pasaron a ser 14.631 Hermanos a finales del siglo que culminó con la solemne canonización de su Fundador en 1900.

El perfil del Instituto, acelerado por la serie de "leyes de secularización" que afectaron al Instituto en Francia durante los años 1904 -1912, cambió dramáticamente.  Las escuelas, a menudo apresuradamente, fueron obligadas a cerrar, como consecuencia de una severa legislación contra las congregaciones religiosas que se responsabilizaban de ellas. Frente a estas prohibiciones, algunos religiosos se prepararon para renunciar a algunos aspectos de su vida pasada y así poder salvar las obras. Otros consideraron que esto era una traición, incluso una "apostasía", y procuraron continuar su vida religiosa y su apostolado fuera de Francia.

El sur de Bélgica, Canadá y España fueron al principio los principales beneficiarios de la expatriación. Georges Rigault, en su Histoire générale des Frères des Ecoles Chrétiennes (Volumen10), anota el ímpetu dado a las comunidades ya existentes en Argentina, Ecuador y Egipto por estos Hermanos auto-exiliados, al igual que ocurrió con los que resultarían ser los nuevos Distritos de Brasil, Panamá, Méjico, ?frica Norte y Australia.

Después de 1966, cuando el Instituto tenía el mayor número de miembros de toda su historia, vino un período de rápido declive, en cuyo transcurso un número significativo de sus miembros, por razones diversas, decidieron dejar el Instituto. A la vez se estaba dando una notable disminución en el ingreso de nuevos miembros, de manera que los números totales de 1986 venían a ser la mitad de los que existían veinte años antes. Y sin embargo, paradógicamente, las obras apostólicas de las que el Instituto era responsable en 1986 eran más numerosas, en razón del crecimiento de la Familia Lasaliana.

Actualmente, el ministerio de los Hermanos, se desarrolla con unos 60.000 colaboradores seglares y más de 750.000 alumnos en 85 países.

Puede leer una historia amplia en  "La Misión Lasaliana: educación humana y cristiana. Una misión compartida."

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