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MISIÓN EDUCATIVA LASALIANA

A continuación encontrará la introducción y los desafíos que el 44º Capítulo General presentó para la Misión Educativa Lasaliana.

Introducción
“Impresionado por la situación de abandono de los hijos de los artesanos y de los pobres, Juan Bautista de La Salle, descubrió, a la luz de la fe, la misión de su Instituto como respuesta concreta a su contemplación del designio salvador de Dios” (Regla 11). Dios ha sido tan bueno que ha hecho de esta obra para el servicio educativo de los hijos de los artesanos y de los pobres, una obra cada vez más plural y diversificada.

Esta obra se ha acrecentado de manera notable en el mundo entero. Hoy, somos 80.000 educadores y más de 5.000 Hermanos y, juntos, animamos la Misión Lasaliana que da vida a más de un millón de niños, jóvenes y adultos.

Históricamente, la Misión Lasaliana se dirigía con prioridad a los económicamente pobres. Progresivamente, el desarrollo económico, nos ha dirigido más bien, a las clases medias. Estamos, pues invitados a intensificar nuestros esfuerzos con vistas a desarrollar propuestas que favorezcan la educación en la justicia y a reforzar acciones para el servicio directo de los pobres.
Damos gracias a Dios por los Hermanos y por todos los Lasalianos que, cualquiera que sea su inserción o nivel de compromiso, ponen todo su corazón en una opción por los pobres, tratando de construir, por su práctica educativa y evangelizadora, un mundo más justo y solidario.

Esta realidad llena de gozo a algunos Hermanos y suscita interrogantes en otros, en cuanto a su papel específico como Hermanos en el interior de la Misión. El 42º Capítulo General señaló que los Hermanos somos «corazón, memoria y garantía del carisma lasaliano» (Circular 435, pág 43). Vivimos como consagrados «juntos y por asociación al servicio educativo de los pobres» y hacemos profesión pública de ello.

Nuestra reflexión se inscribe en la de los Capítulos Generales precedentes (42º y 43º), y se apoya en la Reunión Intercapitular de 2004, y en la Asamblea Internacional “Asociados para la Misión Educativa Lasaliana” de 2006. El servicio educativo de los pobres es hoy, más que nunca, de gran actualidad y sigue siendo un elemento esencial para los Hermanos y para todos los Lasalianos. El esfuerzo solicitado a cada uno de nosotros está en la línea de la conversión de la mente y del corazón (Circular 412, pág. 48).

Aunque escribimos este documento para los Hermanos, tenemos muy presentes a todos aquellos y aquellas con quienes nos hemos asociado para vivir la única Misión Lasaliana, sin importar el contexto social y las formas de compromiso.
Recordamos con la mente y desde el corazón los rostros de tantos niños, jóvenes y adultos que son para nosotros la razón de nuestra vida y de nuestra vocación.  Ellos son la imagen de un Dios que nos llama a la fraternidad y a la solidaridad.

«Cuando decimos: “Señor, muéstranos tu rostro”, el Señor nos responde: “Mira el rostro de tu hermano empobrecido, mira la realidad en que vives inserto, mira los signos de tu tiempo”.» (Ser Hermanos hoy, 2.2.b)

Desafios:

  1. Conversión a los pobres
    La realidad nos desafía, tanto a los Hermanos como a las comunidades, sobre el estilo de vida que llevamos y que, generalmente, no nos satisface, ya que existen riesgos de consumismo y de acumulación de bienes. Este estilo de vida nos va llevando, insensiblemente, a una lejanía respecto al mundo de los pobres.Por otra parte, la comprensión de la realidad de este mundo exige de nosotros una formación adecuada en el campo social, político, económico, religioso y otros. Una formación limitada en estos campos, es un obstáculo a la hora de tomar decisiones personales o comunitarias para acercarse al mundo de los pobres. Finalmente, a pesar de todo, la conversión a los pobres sigue siendo un desafío. Hoy se trata de una cuestión de conciencia y de decisión personal, comunitaria e institucional.
  2. Renovación de nuestras obras educativas
    Para los Hermanos y para todos los Lasalianos es un desafío estar realmente convencidos de que el servicio educativo de los pobres es parte constitutiva de nuestra identidad, de nuestra vocación y de la Misión Lasaliana. Sigue siendo un desafío, la transformación de nuestras obras educativas en instrumentos de educación para los pobres, de defensa de los derechos de los niños y de educación para la justicia social (Cf. AI 2006, Área prioritaria 5.1).
  3. Solidaridad para la equidad
    Reconocemos que, en la red de obras lasalianas, las respuestas educativas que damos a las necesidades y los recursos económicos necesarios, son desiguales. Nos sentimos desafiados a diseñar estrategias efectivas de solidaridad para la equidad e igualdad educativa.
  4. El derecho de los niños a la educación
    Reconocemos que, para el Instituto, sigue siendo un gran desafío preocuparse del derecho de los niños a la educación, aportando respuestas educativas accesibles a todos y dotadas de recursos económicos. Debemos encontrar recursos económicos propios y buscar ayudas públicas y privadas.
  5. Desafío: un compromiso solidario
    Mirando el mundo, reconocemos que, sin dejar de atender la pobreza económica en sí, existen hoy nuevas realidades y nuevas pobrezas que nos desafían. Todas estas situaciones, ya consideradas por la AI 2006, en su Orientación nº 1, piden de nosotros una respuesta.
  6. Los movimientos migratorios
    Reconocemos que, mirando a nuestro mundo, un desafío importante para el Instituto y la red de obras lasalianas hoy consiste en dar respuesta a los problemas que provocan los movimientos migratorios (dentro de los países y a nivel internacional) y sus consecuencias para los niños, jóvenes y familias (niños de la calle, huérfanos, etc.).

 
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