Pastoral de vocaciones

Hermanos y seglares lasalianos llevan a cabo la Misión Educativa Lasaliana (MEL) en unos 80 países de todo el mundo. Al interior de este servicio cada Distrito y Sector del Instituto tiene su propio programa de Pastoral vocacional para las personas que desean reflexionar y profundizar en su vocación como llamada de Dios, elaborado a partir de las orientaciones generales del Instituto.

Para una mayor información contactar al Hno. Jesús Rubio ()

 

Orientaciones generales
Quien siente el deseo de ser Hermano es invitado a seguir un proceso de acompañamiento, durante el cual adquiere gradualmente un conocimiento de los valores y actitudes que definen al Hermano y se va identificando con los mismos. La duración y el desarrollo de este proceso dependen fundamentalmente de la situación personal del candidato y de las orientaciones del Instituto. Éstas están explicitadas en la Guía de Formación del Instituto y tienen que adaptarse a las condiciones de los candidatos de cada lugar: situación socio-religiosa y cultural, edad y número de candidatos,…

 

Inicio del proceso
Cuando una persona siente el deseo de ser Hermano se pone en contacto, normalmente, con un Animador Vocacional, sea local o distrital. El papel de éste es proporcionar información sobre la naturaleza de la vocación del Hermano en la Iglesia y ayudar a la persona interesada a relacionar sus cualidades y talentos con los valores y exigencias de la vida y misión del Hermano. Esto se realiza normalmente a través de una serie de entrevistas personales y de reuniones de grupo, con visitas a la comunidad de los Hermanos de la localidad y con la participación en apostolados educativos.

 

Programa de acompañamiento vocacional
Si la persona decide adentrarse en el proceso de la vocación de Hermano después de esta experiencia preliminar, se incorpora a un programa de acompañamiento vocacional.

Tales programas, organizados en el ámbito distrital e implementados por el Animador local de Vocaciones, persiguen ayudar a la persona a profundizar en el conocimiento y comprensión de la vocación de Hermano y, al mismo tiempo, en las propias capacidades y aptitudes. Los programas de acompañamiento vocacional revisten formas diferentes, pero tienen en cuenta siempre las necesidades del individuo: están adaptados a su edad, estudios y situación personal. Incluirán normalmente entrevistas periódicas del candidato con el Hermano acompañante y reuniones con otros candidatos, profundización en la vida cristiana y lecturas religiosas y lasalianas, participación periódica en la vida de la comunidad de Hermanos y algún compromiso apostólico al servicio educativo de los pobres.

 

En algunos países el aspirantado, organizado como centro de pastoral vocacional, continúa siendo uno de los medios para realizar este acompañamiento. La finalidad de este programa es llegar a discernir la propia vocación. El discernimiento puede llevar al candidato a la decisión de pedir entrar en la Formación Inicial del Hermano.

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