CasArcobaleno, un signo de esperanza y de oportunidades para niños y jóvenes de las periferias de Nápoles (Italia)

Desde los años 80, en la periferia norte de la ciudad de Nápoles, al sur de Italia, Scampia emergió como uno de los suburbios más populosos. “Una población napolitana, pero también romaní; una población vulnerable en la que la presencia de la Camorra ha marcado profundamente la vida de muchas personas, no solo con la delincuencia —llevándolas a cometer actos contrarios a la ley—, sino también con su sistema de violencia, opresión, poder y búsqueda del dinero a cualquier precio”, comenta Enrico Muller, Hermano de las Escuelas Cristianas. 

“En cuanto a los romaníes —continúa el religioso italiano—, hablamos de una población de migrantes que huyeron de la guerra de Yugoslavia a finales de los años 90, que se han encontrado en Nápoles, y viven prácticamente en chabolas”.

En este contexto nace la historia de CasArcobaleno, una propuesta educativa audaz de los Hermanos de La Salle italianos, que se ha convertido en un signo de esperanza y de oportunidades para los más pobres y excluidos de la sociedad.

La casa de todos

Como un pequeño oasis en medio de edificios, lo primero que llama la atención al llegar a CasArcobaleno es, justamente, las letras coloridas que se destacan en uno de sus murales, a la entrada, como si se tratara de un arcoíris —que es justamente lo que significa la palabra italiana arcobaleno. “Esta casa nuestra, porque nos importa mucho llamarla casa, tiene muchos colores precisamente porque nuestro barrio era gris, y entonces pensamos que era importante llevar color y belleza a esta gente que en su interior ya tiene mucho color y belleza, pero que no lo sabe, y queremos ayudarla a sacarlo, a compartirlo, porque la comunidad es el verdadero recurso para cambiar el mundo”.

Vivir en comunidad, experimentar el gozo de ser hermanos y hermanas, es uno de los principios que ha marcado las vidas de quienes han descubierto en CasArcobaleno su vocación de servicio, y de servicio educativo a los más pobres.

Es el caso de Giuseppe Ferrante, presidente de la cooperativa Occhi aperti (Ojos abiertos), quien lleva adelante los proyectos de CasArcobaleno desde hace 18 años. “En 2010 me mudé de casa porque me casé y, por lo tanto, estaba buscando un nuevo hogar. Mágicamente encontré CasArcobaleno, que con el tiempo me acogió como a un hermano, como a un hijo; y comencé a caminar con los lasalianos siguiendo los pasos de la obra del Fundador y, por lo tanto, intentando cada vez más seguir sus huellas”, recuerda el educador italiano.

Educar para abrir ventanas al mundo

Para Giuseppe, las sonrisas de los niños, las niñas y los jóvenes que encuentran en los procesos educativos, múltiples ventanas para proyectarse al mundo, lo vale todo. “CasArcobaleno acoge a alumnos de distintos niveles. El nivel de tercer curso de secundaria cuenta solo con 15 alumnos con necesidades especiales, que llevan sin ir al colegio desde hace uno, dos o tres años. Por la tarde, en el centro de actividades, tenemos unos 30 niños desde 1.º de primaria hasta 1º de secundaria de primer nivel (6-11 años) […]. Luego también tenemos un pequeño grupo de adolescentes, chicos de 3 de secundaria de primer nivel hasta 2 de secundaria de segundo nivel (13-15 años) que acuden a los talleres a una hora un poco más tardía, porque son mayores y son otros quince, más o menos”.

La alegría y la vitalidad que se respira en CasArcobaleno, también se expresan en las actividades deportivas y de expresión artística, que hacen parte de la propuesta formativa y penetran los rincones de la casa, donde se aprecian las obras de arte de los estudiantes. “Cada año se celebra el Simposio Artístico Internacional, donde artistas de todo el mundo viven aquí durante una semana creando obras de arte junto a los niños, los adolescentes y las madres de la zona”, detalla Giuseppe.

Voluntariado internacional

Con todo, “los voluntarios que vienen de todo el mundo, son el color más hermoso que ayuda a transformar los corazones de quienes vienen y de quienes viven aquí”, asegura el Hno. Enrico, responsable de acogida y solidaridad de la obra.

“Vine aquí por primera vez entre 2019 y 2020 para hacer un año de voluntariado”, comenta Margot Lemaire, una joven francesa que, desde entonces, ha vuelto a CasArcobaleno en varias oportunidades. “Aquí estoy hoy de nuevo, con 24 años, para hacer unos meses de voluntariado. Acabo de llegar, pero la verdad es que ya conozco bien este lugar”, sostiene.

En este remoto lugar de Scampia, que ahora hace parte de su vida, están “todas esas personas que quiero llevarme conmigo y todos esos valores que me han enseñado a compartir, acoger al otro, valorar la diferencia, comunicarse de otra manera… y también la humildad”.

En el caso de Mariangela Capuozzo, su experiencia la ha llevado a sentirse “como en casa desde el primer momento”. De hecho, afirma que “hoy en día considero CasArcobaleno como mi verdadero segundo hogar. Realmente he encontrado una familia, en todos los sentidos. Al principio no fue fácil porque, aunque soy del barrio, siempre crecí en un mundo más aislado”,

Descubrir a Dios en el otro

“Empecé como voluntario aquí en Scampia, pero me ha gustado tanto este proyecto y me he involucrado tanto en él, que decidí solicitar un año de servicio civil aquí”, reconoce Alessandro Testa, para quien esta experiencia le ha representado “un itinerario”: “es descubrir quién soy, pero también descubrir dónde reside Dios en el otro. Y así, vivir a Dios en la presencia de los demás”.

Vivir en Scampia le ha supuesto un cambio radical. “Pasé de vivir por todo el mundo, de ir de un lado a otro, a estar aquí presente, en una realidad que a primera vista puede parecer pobre, modesta, dominada por el dinero, pero que me dio otra riqueza: el cariño de mi corazón guiado y enriquecido por las experiencias, las personas y la presencia de Dios”.

CasArcobaleno es mucho más que una escuela: es casa, es hogar, es comunidad que transforma, que desde la educación y a través de una experiencia de profunda fraternidad, crea oportunidades y construye puentes para superar brechas de inequidad y de exclusión.

Te invitamos a conocer más sobre esta fascinante historia:

CasArcobaleno hace parte de los proyectos de solidaridad 1LaSalle. Te invitamos a apoyar esta iniciativa solidaria a través de nuestra organización sin ánimo de lucro La Salle Foundation.

* Contenido producido en alianza entre la Oficina de Información y Comunicación del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y La Salle Foundation.