Conexión La Salle – Episodio 2: La Salle se encuentra con Adrien Nyel
“Conexión La Salle” es una serie multimedial para conectar a la Familia Lasallista con algunos hechos históricos que continúan inspirando a los lasallistas de hoy.
En este episodio de Conexión La Salle vamos a hablar de un encuentro que tuvo lugar en marzo de 1679, aunque no sabemos muy bien en qué fecha. Es un encuentro muy importante en la vida del Señor de La Salle porque le cambió a él la vida, y así terminó cambiando la vida de muchos otros. También la nuestra.
Tuvo que pasar después del 17 de febrero, porque en ese día La Salle terminó el trámite que le llevó a conseguir las Letras Patentes para las Hermanas del Niño Jesús que había fundado su amigo Nicolas Roland. Nicolas Roland había fallecido y lo había dejado a él como encargado de ejecutar su testamento y terminar el proceso de fundación de las Hermanas.
Y lo que vamos a contar sucedió en la puerta de la casa de estas Hermanas. Roland había sido en cierto modo discípulo del Padre Barré quien, es también un fundador de otras Hermanas del Niño Jesús. De hecho, la fundación de las Hermanas del Padre Roland se hizo con dos Hermanas de la Comunidad del Padre Barré. Y tanto el Padre Barré como el Padre Roland pensaban incluir en su programa de creación de escuelas populares, escuelas para varones también. Solo que Roland falleció antes de poderlas crear. Y lo que vamos a contar justamente es el episodio que junta los dos proyectos: el proyecto del Padre Roland en Reims y el proyecto del Padre Barré en Ruan.
El Padre Barré había fundado una Congregación, una Comunidad de Hermanas, y quería fundar una Comunidad de Hermanos. De hecho, había conseguido que un maestro llamado Adrián Nyel entrara en este proyecto. Adrián Nyel, nosotros lo conocemos de los relatos habituales, y se nos suele presentar a un señor que tenía muchas inquietudes, y andaba de un lugar para otro, como si no tuviera ningún plan. Y en realidad parece ser, según algunos estudiosos, que sí tenía un plan. Un plan que no era solo el suyo; también era el plan del Padre Barré. El de crear esta Comunidad de maestros consagrados a Dios para el servicio educativo de los pobres. Él tenía un contrato de por vida con el Hospital General de Ruan. No tenía votos. Firmaba “Hermano Adrián Nyel” y su consagración había sido ese contrato. Él era el pequeño núcleo con que Barré había querido fundar la Comunidad de maestros.
Ya había ido un día cerca de Navidad a Reims para ver las posibilidades que tenía allí la creación de una escuela de varones. Lo había apoyado una pariente del Padre Roland y también medio pariente de La Salle, que es una señora a la que llamamos señora de Maillefer. Ella sostenía escuelas del Padre Barré y tenía interés en que se creara también una en su ciudad de origen, Reims. Así que Barré parece ser como que armó esta estrategia para apoyarse en una persona buena con muchos contactos en Reims, que era el Señor de La Salle, para poder fundar una escuela de su red allí.
Solo que cuando llegó Nyel y se encontró con el Señor de La Salle, a La Salle, que acababa de terminar el trámite de la fundación de las Hermanas, le pareció que no era bueno andar buscando muchas novedades y hacer mucho ruido en la ciudad, porque de hecho había ya muchas escuelas, todas ellas parroquiales, y los párrocos estaban muy celosos de sus escuelas porque para cada una de esas parroquias la escuela era una fuente de ingresos.
De manera que La Salle reunió a un consejo de amigos, sobre todo Superiores de los monasterios de la ciudad para pedirles ayuda y ver cómo se podía hacer para fundar esa escuela. La Salle no es que estuviera interesado en las escuelas; él lo dice en una de sus memorias con su propia letra: que no le había entrado nunca en la cabeza la preocupación por la educación de los pobres, por más que el Padre Roland y sus amigos habían intentado convencerlo de la importancia de esto. Él más bien quería ayudar. Era amigo de cualquier obra buena que se le presentara en el camino. Y, aconsejado por estos amigos suyos, resolvió que la parroquia de San Mauricio era el mejor lugar para empezar. Y fue un gran éxito. Tanto que, poco a poco, otras parroquias empezaron a decidir cambiar los maestros que tenían por maestros que estuvieran formados por Adrián Nyel. Esto fue solamente el comienzo.
Más tarde, él tendrá que hacerse cargo de esto que había colaborado a crear y que no estaba para nada en sus planes. Pero eso es ya otra historia…