En Filipinas, De La Salle University-Dasmariñas transforma la vida de jóvenes refugiados Rohingyan

“Donde el corazón encuentra un hogar” (“Where the heart finds a home”) es el título de la más reciente historia lanzada por De La Salle University-Damariñas, en formato de video, en el marco del Festival de la Misión Lasaliana* (Lasallian Mission Festival) que se celebra esta semana, con el propósito de reflexionar sobre cómo la Misión Lasallista continúa transformando vidas, especialmente la de quienes han sido tocados por el conflicto y el desplazamiento.

“Más que una serie de actividades, el Festival es una invitación a renovar nuestro compromiso con la Misión Lasaliana: formar comunidades que defiendan la dignidad humana, promuevan la inclusión y respondan de manera concreta a las necesidades de los tiempos”, comenta el director de la Misión Lasaliana, Jose Ritche. En este sentido, agrega, “las historias de Ash y Lio se compartieron como poderosos testimonios de esperanza, resiliencia y acompañamiento, recordándonos que la Misión Lasaliana va más allá del aula y se hace realidad en la forma en que acogemos, acompañamos y empoderamos a los demás”.

En efecto, el cortometraje —de 13:02 minutos, en inglés—, presenta la historia de Shafiul Kader (Lio) y de Asmatullah (Ash), dos jóvenes originarios de Myanmar que migraron a Malasia desde niños, junto con sus familias, huyendo de la persecución y de la violencia contra los Rohingya.

Una comunidad apátrida y perseguida

El conflicto de los Rohingya ha dejado a la comunidad apátrida y expuesta a la persecución. En 2017, la violencia militar obligó a más de 700.000 Rohingya a huir a Bangladés.

“Cuando tenía unos siete años, me mudé a Malasia con mis padres —recuerda Lio—. Así que estudié allí. Terminé la educación secundaria. Cuando era pequeño, quería ser futbolista. Me inspiraba Lionel Messi, el mejor jugador de todos los tiempos. Y desde entonces me encanta ver el fútbol y jugar al fútbol. Pero como no tengo país, dejé que ese sueño se desvaneciera”.

“Cuando estalló la guerra en 2017, todos mis familiares tuvieron que huir del país y emigrar a Bangladés —continúa Lio—. Así que ahora todos están en los campos de refugiados de Bangladés. Y la vida allí es muy dura. Cuando lo pienso… me siento muy mal (…). Varias familias comparten un solo baño (…) y viven en tiendas de campaña. Cuando llueve, el suelo se vuelve muy embarrado”.

Ash, por su parte, emigró a Malasia cuando era muy pequeño, con unos cinco o seis años. “No sabía mucho de lo que estaba pasando en Myanmar”, dice. “Les pregunté a mis padres por qué habíamos venido aquí. Todos me dijeron que era por la guerra que había. Así que todo el mundo quiere salvar su vida”.

La barrera del idioma fue uno de sus primeros desafíos: “al principio fue un poco difícil porque quería comunicarme con la gente de aquí. Solían meterse con nosotros (…). Así que cada vez que íbamos a jugar al fútbol, nos decían que no podíamos jugar allí, porque no éramos de ese país (…). Nos enfrentamos a muchas dificultades, como el acoso y las críticas, pero luego, a medida que fuimos creciendo, empezamos a aprender su idioma y a hacer amigos. Empezaron a aceptarnos, aunque no todos”.

Una luz de esperanza a través de la educación

Ash

Los Rohingya siguen siendo uno de los grupos apátridas más grandes del mundo, y algunos países les ofrecen refugio, pero no la ciudadanía plena. Sin embargo, Lio y Ash no perdieron la esperanza y se incorporaron al programa Complementary Pathways (CPath) de Filipinas, promovido por las Naciones Unidas, para proporcionar a algunos refugiados Rohingya desplazados en el sudeste asiático, una vía segura y regulada de admisión y estancia en Filipinas a través de la educación, de modo que se puedan satisfacer sus necesidades de protección y sus derechos básicos.

“Fue el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) quien se puso en contacto con diversas universidades de Filipinas, entre ellas el Columban College y De La Salle Brothers, Inc. (DLSBI)”, comenta Jose Ritche. “A partir de esta red inicial, la iniciativa se convirtió en un consorcio que ahora se denomina Pathways Pilipinas, un colectivo de instituciones educativas que implementan el Programa CPath en Filipinas”, del que hace parte De La Salle University-Damariñas**.

 “Cuando supe de este programa, me alegré mucho porque sentí que tenía la oportunidad de cambiar mi futuro”, afirma con entusiasmo Ash. “Quiero romper ese ciclo, el ciclo de ser refugiado. Vengo de una familia en la que nadie había ido a la universidad antes. Así que soy el primero de mi familia en obtener un título universitario, aquí en mi universidad”.

A su vez, Lio expresa que “estoy muy agradecido por esta oportunidad que se me ha brindado. Es algo muy poco común. Y Filipinas es el único país que ha concedido becas a los refugiados Rohingya que se encuentran en Malasia y Bangladés. Cuando termine mis estudios, espero poder devolverle algo a la comunidad de La Salle”, sostiene.

Como becarios del programa CPath, Lio y Ash reciben el apoyo de De La Salle University-Damariñas para cursar sus estudios de formación superior, junto con una asignación mensual para gastos de manutención, la participación en otros programas de desarrollo y alojamiento gratuitos en sus instalaciones de residencia universitaria. 

“Cuando nuestra Universidad acogió la invitación para formar parte de la iniciativa, reconoció un llamado cada vez más profundo a abrazar la inclusión y la diversidad. Los refugiados Rohingya son la población más afectada y numerosa a la que se le ha despojado de la ciudadanía y ha sido perseguida”, afirma el director de la Misión Lasaliana. 

Juntos como una sola Familia Lasaliana

Lio

Al participar en los programas de estudio que ofrecen, los jóvenes Rohingya no solo se insertan en las dinámicas educativas de alta calidad que ofrece la Universidad, sino que son acogidos con calidez y fraternidad, y se sienten animados a replantear sus vidas y a soñar en grande. Por eso “sus historias forman parte del Festival de la Misión Lasaliana este año, ofreciendo a la comunidad un testimonio vivo de lo que significa hacer realidad la esperanza: juntos, como una sola familia lasaliana”, subraya Jose Ritche.

Lio aspira ser especialista en informática. Con su formación espera conseguir un trabajo bien remunerado “porque quiero mantenerme a mí mismo y a mi familia”. “Voy a estudiar mucho y hacer que se sientan orgullosos”. “Mi sueño es reunir a toda mi familia en un mismo lugar (…) en Malasia, en algún sitio. Para lograrlo, tengo que ganar mucho dinero. Y luego, claro, conseguir la ciudadanía de cualquier país. Creo que lo único que no tenemos en comparación con los demás, con quienes tienen un país, es la libertad, la libertad de movimiento para ir a otros países. Como somos refugiados, no podemos viajar al extranjero”.

Ash quiere trabajar como analista de datos. “También estoy pensando en montar mi propio negocio”. Con su labor anhela contar con los recursos suficientes para hacerse cargo de sus padres: “me han dado mucho y me gustaría devolverles algo. Siempre me han apoyado y siempre me han dado todo lo que quería, aunque hubo momentos en los que tuvimos problemas económicos (…). Intentaré ayudar tanto como sea posible”.

“Seguir soñando”, “estudiar y trabajar mucho”, “apoyar a mi familia y a mi comunidad”. Los testimonios de Lio y Ash conmueven e inspiran. Saben que cuentan con toda la comunidad de De La Salle University-Dasmariñas para escribir una nueva página en sus historias

“Ayuda a los necesitados y haz que se sientan orgullosos. Y cree en ti mismo. Por supuesto que puedes hacerlo. No importa de dónde vengas. Solo cree también en Dios y sigue trabajando duro”, es el consejo de Lio.

Tómate la vida en serio. Recuerda que hay gente que cuenta contigo. Tus padres, tus hermanos y el resto de tu familia cuentan contigo. Y no te olvides de tu colegio, de tus profesores. Siempre han creído en ti. Así que haz que todos se sientan orgullosos”, apostilla Ash.

En medio del conflicto que continúa afectando a su pueblo, los Rohingya se aferran a la esperanza de que algún día puedan encontrar un lugar al que llamar hogar. Un hogar como el que han encontrado en La Salle, donde “todo está conectado”, también los sueños compartidos.

Te invitamos a ver el video producido por De La Salle University-Dasmariñas:

* El Festival de la Misión Lasaliana es la celebración anual de la Universidad de su identidad lasaliana, que reúne a toda la comunidad académica en una experiencia compartida de fe, servicio y comunión. Basado en el tema “Fratres in Unum: Fe en comunión, misión en acción”, el LMF 2026 destaca que nuestra misión se vive de manera más significativa en la relación —con Dios y entre nosotros—, especialmente con los marginados.

** Actualmente el consorcio Pathways Pilipinas está compuesto por De La Salle Filipinas (De La Salle Brothers, Inc.) —a través de su Unidad de Acción Social (SAU), que actúa como coordinadora de la red—, De La Salle Araneta University, University of St. La Salle, De La Salle University–Dasmariñas, Columban College Incorporated, San Beda University, St. Louis University y Tarlac State University.

Artículo escrito con la colaboración de De La Salle University-Dasmariñas.