En Sudán del Sur, la esperanza se plasma en la educación

Del 12 al 18 de julio de 2026, el Hermano Armin Luistro, Superior General, acompañado por los Hermanos Carlos Gómez, Anatole Diretenadji y Chris Patiño, miembros del Consejo General, realizó una visita fraterna a la comunidad educativa lasaliana de Rumbek, en Sudán del Sur. Mucho más que un viaje institucional, esta visita ha sido una auténtica inmersión en el corazón de una misión donde la educación es cada día una fuente de esperanza, paz y transformación social.

Durante casi una semana, los visitantes compartieron el día a día de los Hermanos, los alumnos y los profesores, descubriendo una comunidad profundamente comprometida al servicio de los jóvenes. Los numerosos encuentros con los colaboradores educativos, las autoridades civiles y eclesiásticas, los líderes tradicionales y los colaboradores de la misión ofrecieron una visión concreta del impacto de la presencia lasaliana en una región que sigue enfrentándose a importantes retos

El programa, rico y variado, incluyó, entre otras cosas, intercambios con la comunidad de los Hermanos, una gran asamblea escolar, celebraciones litúrgicas, una ceremonia de plantación de árboles, visitas a las diferentes obras, así como varios momentos de diálogo con los colaboradores locales.

La escuela es mucho más que un lugar de aprendizaje

Cada encuentro confirmaba una misma realidad: en Rumbek, la escuela es mucho más que un lugar de aprendizaje. Es un espacio donde los jóvenes recuperan la confianza en el futuro, desarrollan sus talentos y aprenden a convertirse en personas capaces de contribuir a la construcción de una sociedad más justa, más fraternal y más pacífica. Inspirada en el carisma de San Juan Bautista de La Salle y abierta a todos, la escuela ofrece una educación integral que sitúa a la persona humana en el centro de su misión.

La visita también permitió apreciar la riqueza de la vida comunitaria de los Hermanos. Procedentes de diferentes Regiones del Instituto, dan testimonio cada día de la fecundidad de una fraternidad internacional vivida al servicio de las periferias. Su colaboración con los colaboradores laicos, las Hermanas de Loreto, la diócesis de Rumbek y las numerosas personas comprometidas con la misión ilustra de manera concreta el espíritu de asociación y sinodalidad al que el Instituto está llamado hoy en día.

La educación como motor de transformación humana y social

Ocho años después de su fundación, el colegio La Salle de Rumbek sigue experimentando un crecimiento notable. A pesar de un contexto a veces difícil, se ha convertido en un centro reconocido por la calidad de su enseñanza, su apertura a todos y su compromiso con los jóvenes más vulnerables. Esta evolución es el fruto de la fidelidad de los Hermanos a su misión, pero también del generoso compromiso de los docentes, los colaboradores locales y los colaboradores lasalianos —tanto regionales como internacionales—, que comparten una misma visión de la educación como motor de transformación humana y social.

Más allá de los logros ya alcanzados, esta visita ha supuesto un estímulo para continuar el camino con confianza. Los intercambios permitieron identificar varias prioridades para el futuro: cuidar la vida fraterna y el equilibrio humano de las comunidades, promover una cultura de las vocaciones, consolidar la formación de los colaboradores y profundizar aún más en la colaboración con la Iglesia local para garantizar la continuidad de la Misión Lasaliana en Sudán del Sur.

Los alumnos contribuyeron en gran medida al éxito de esta visita. A través de sus bailes tradicionales, sus cantos, sus actuaciones culturales y una magnífica exposición de pinturas, compartieron con los visitantes la riqueza de su patrimonio cultural, su creatividad y su alegría de vivir. Estas expresiones artísticas ofrecieron un testimonio vibrante de la energía, el talento y la esperanza que animan a la juventud de Rumbek.

Una comunidad educativa unida

Al abandonar el país, los miembros del Consejo General expresaron su profunda gratitud a los Hermanos Brinesh, Emmanuel, Jhonmar y Felipe por su acogida fraterna, su disponibilidad y su generoso compromiso al servicio de esta misión. Su testimonio nos recuerda que, en el seno de los contextos más frágiles, una comunidad educativa unida, inspirada en el Evangelio y animada por el carisma lasaliano, puede convertirse en un auténtico motor de paz y desarrollo.

La Misión Lasaliana de Rumbek sigue así escribiendo una historia de esperanza. Cada aula, cada encuentro, cada gesto de fraternidad da testimonio de que una educación de calidad puede transformar vidas y preparar a una nueva generación de jóvenes llamados a construir un futuro más justo, más solidario y más pacífico para Sudán del Sur.

* Artículo redactado por el Hermano Anatole Diretenadji, Consejero General.