Fratelli Líbano: Hallar la paz en medio de la guerra

Fratelli Líbano se alza en el país de los cedros como un candil de esperanza, en medio de un contexto que parece ser desolador tras el repunte de las hostilidades entre Israel y Hezbolá el pasado dos de marzo.

Más de un millón de personas se han visto desplazadas a causa del conflicto armado, de acuerdo a estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); por su parte, Unicef declaró que alrededor de 261 niños han perdido la vida desde la escalada de violencia en el país. Bajo este contexto, el ministro de defensa israelí manifestó tras su última visita al Líbano, el 18 de octubre, que gran parte del sur del territorio se encontraba destruida, con 23.000 viviendas demolidas.

Es a partir de este sombrío escenario que el Proyecto Fratelli Líbano nació, hace 11 años, con la disposición de “asegurar que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades para un futuro mejor a través de la educación”, según lo expuesto en su página web.

Buscar la paz en medio de la guerra

El Hno. Guillermo Moreno, misionero de los Hermanos de La Salle, quien hace vida su carisma en el país de los cedros desde hace seis años, narró para Vatican News que la escalada de violencia en marzo obligó a los misioneros a cerrar el centro educativo “por la seguridad de los niños”, dado que, “a pesar de que normalmente Israel va a objetivos específicos, sabemos cómo son las guerras y que no siempre las cosas son como podrían parecer”.

“Es cierto, puede parecer un poco extraño decirlo, pero para nosotros la diferencia está entre oír las bombas o verlas. Si solo las oímos, es buena señal y podemos seguir haciendo nuestra vida. Cuando ya las vemos, como ocurrió en marzo, quiere decir que están muy cerca”.

El lema del Santo Padre en noviembre del 2025, durante su visita apostólica al Líbano fue, justamente, “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, y son los misioneros en el país de Oriente Medio quienes están hoy en una lucha incansable por lograrla; es así, que Moreno admitió que “a pesar de que la situación continúa complicada”, han reabierto los programas y han reiniciado los cursos educativos con normalidad.

Su misión se desarrolla en Sidón, donde reciben constantemente a desplazados, por lo tanto, “el Proyecto Fratelli se ha dedicado desde el origen, hace 11 años, a los refugiados sirios, sobre todo, y palestinos, pero en este momento es casi más importante la ayuda a los desplazados que están viniendo del sur hacia nuestra zona”; por tal motivo, señaló que, en su afán por contribuir a las personas en situación de vulnerabilidad, desarrollaron proyectos de ayuda humanitaria.

“Aquí seguimos, aquí hemos estado durante todo el periodo de guerra, todos hemos decidido permanecer con la gente. Cuando ellos se desplazan porque la situación es grave, nosotros nos desplazamos. Aquí todos estamos en el mismo barco, precisamente nuestro proyecto se llama Fratelli por la fraternidad.”

La fraternidad, parte esencial de su proyecto

El Proyecto Fratelli se fundó sobre el pilar de la fraternidad entre las congregaciones de los Hermanos Maristas y los Hermanos de La Salle, quienes respondieron a “la invitación del Papa Francisco a ir a las periferias”, y es así, en comunión intercongregacional, que los misioneros en el Líbano “estamos viviendo en comunidad; más voluntarios internacionales que vienen a vivir con nosotros, y luego todo un equipo de educadores, 60 personas libaneses, palestinos, sirios que trabajan con nosotros”.

Sin embargo, permitió entrever otro aspecto de vivir su carisma en un contexto de conflicto, al señalar que a las problemáticas que se dedican a solventar, se añade efecto que causa la guerra en la salud mental de los educadores y misioneros, quienes se sienten afligidos por el estado “permanente de estrés, conflicto y crisis económica”. También, explicó que se trata de un desafío que no asumen solos, sino que afecta a toda la población, “pero los libaneses son gente muy resiliente, que parece que ya han nacido para sobrevivir”.

“Pongo el ejemplo de septiembre del 2024, cuando tuvimos que cerrar tres meses y ahí fueron cientos de bombas alrededor de nuestro centro […]. En la propia comunidad teníamos voluntarios y Hermanos, y uno por uno decidimos quedarnos y permanecer al lado de la gente, porque veíamos que era éramos de los pocos en la zona que podía hacer de puente entre la ayuda humanitaria y la población que estaba sufriendo”.

Educación, formación y empoderamiento

Enseñar parece sólo un fragmento del vitral de competencias y objetivos que Fratelli Líbano ha buscado cubrir en 11 años de labor. Desde educar a los más pequeños, hasta facilitar programas de formación profesional, de empoderamiento femenino e idiomas, son algunos de los proyectos que los misioneros llevan a cabo en el país del Medio Oriente.

“No es un colegio —señaló el Hno. Guillermo—, es un centro socioeducativo. Tenemos 20 programas de alfabetización, programas, por ejemplo, de mamás con bebés, enseñamos a las mamás a cuidar a sus bebés, mientras tenemos una babysitter que se encarga de tenerlos mientras ellas aprenden cómo los tienen que cuidar. Tenemos programas de formación profesional: costura, electricidad, peluquería. Así como programas para aprender árabe, informática e inglés para adultos; contamos con programas de apoyo a chicas jóvenes, a chicos, programas deportivos, programas lúdicos para jóvenes, para adolescentes”.

Un proyecto que va más allá de las fronteras

Para el Hno. Guillermo Moreno, la paz no llega sola, se trata de un concepto que involucra a la justicia, a la fraternidad y al respeto. “Nosotros en el equipo educativo tenemos ocho confesiones religiosas, todo tipo de ideologías, tenemos en los beneficiarios varias nacionalidades y todos vivimos como una familia, insistimos mucho en que somos todos hermanos y, entonces, eso provoca la paz”.

El misionero español también recordó que los infantes que reciben la ayuda de Fratelli, se sienten seguros y protegidos al estar en los centros de misión socioeducativos. Es por esta razón que Fratelli se extendió, incluso, a Maicao, en Colombia, para llevar su ayuda a los venezolanos desplazados por la crisis sociopolítica.