“Lo más apasionante de ser Hermano es educar a los jóvenes”
“Lo más apasionante de ser Hermano es educar a los jóvenes. Y esa es la vocación del Hermano: enseñar y estar con ellos, ayudándoles a decidir lo que quieren hacer con sus vidas”. Con estas palabras el Hno. Robert Veselsky, del Distrito de Midwest en los Estados Unidos, se refiere a su vocación de Hermano de las Escuelas Cristianas, convencido de que los jóvenes “necesitan líderes, mentores, personas que los escuchen”.
El Hno. Robert recuerda que cuando conoció a los Hermanos le “impresionó mucho lo felices que eran esos hombres”. Así, con tan solo 15 años decidió ser uno de ellos y hacer parte de la Congregación fundada por San Juan Bautista de La Salle, el patrono de los educadores, hace más de 300 años en Francia. “Ha sido una vida realmente maravillosa”, confiesa. “Como Hermanos es una bendición poder hacer parte de la vida de los jóvenes”.
Por su parte, el Hno. Alan Parham ingresó a la comunidad a la edad de 40 años. “Me asombra el hecho de llegar a vivir esta vocación”, asegura. “Probé muchas cosas antes de ser Hermano, pero cuando finalmente acabé en la congregación de los Hermanos supe qué era esto, y creo que sobre todo me preocupo mucho por los jóvenes, por lo que les ocurre, porque viven en un mundo mucho más difícil que en el que yo crecí”, comenta el religioso lasallista.
Identidad de Hermano
El Hno. Alan también hace parte del Distrito de Midwest y sostiene con entusiasmo que “me encanta ser Hermano, es toda mi identidad”. Asimismo, está convencido de que “Dios pone una llamada en el corazón de todos. Sólo tenemos que escuchar”.
Tanto el Hno. Robert como el Hno. Alan colaboran desde hace varios años con el equipo vocacional del Distrito Midwest, junto con los Hermanos Larry Schatz, Matthew Kotek y Juan Manuel Hernández.
El Hermano Juan Manuel es colombiano, pertenece al Distrito Lasallista de Bogotá, y ha combinado en los últimos años sus estudios en la maestría de liderazgo educativo en Saint Mary’s University of Minnesota con su servicio en la pastoral vocacional. Coincide con el Hno. Alan en que “todos tenemos un llamado de Dios, un llamado a servir al Señor, y algunos estamos llamados a servir dentro de la vida religiosa”.
“Me motiva a ser Hermano de La Salle, poder llevar esperanza a niños, a jóvenes, y mostrarles que el plan de Dios en sus vidas es posible”, continúa el Hermano Juan Manuel, quien también ha estado vinculado a los programas de formación pastoral para hispanos del Instituto Fe y Vida, pues para él “la misión de La Salle traspasa fronteras, traspasa culturas, traspasa idiomas: niños y jóvenes están buscando a Dios en este momento desde distintos lugares de nuestro planeta”.
¿Cómo responder a este desafío en el mundo de hoy? El Hno. Juan Manuel considera que “nosotros como lasallistas, y en mi caso desde la vocación de Hermano, doy testimonio del Evangelio, doy un mensaje de esperanza en el mundo educativo. Eso es lo que me llena, lo que me hace orgulloso de ser Hermano”, concluye.
Te invitamos a ver en el siguiente video el testimonio de los Hermanos Robert, Alan y Juan Manuel.