Los sueños de un Instituto que se recrea constantemente

“El Señor hace nuevas todas las cosas”. Con esta afirmación —inspirada en el libro del Apocalipsis (21,5), iniciaba la reflexión del Hno. Carlos Gómez Restrepo, Vicario General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, ante los 50 participantes del Encuentro que reúne, entre el 8 y el 15 de mayo, en la Casa Generalicia, a Hermanos formadores y responsables de Pastoral Vocacional —incluyendo dos Hermanas Guadalupanas de La Salle— provenientes de diversos Distritos y Regiones del Instituto.

Esperanza transformadora

“Hacer nuevas las cosas no significa borrar lo anterior, sino resignificarlas y actualizarlas, a través de la memoria y la prospectiva”, enfatiza el Hno. Carlos. Se trata, por tanto, de asumir que “la esperanza cristiana se vive en la praxis histórica de transformación y búsqueda de equidad, justicia, paz y cuidado de la ‘Casa Común’, es decir, comprometernos con la educación de los pobres, transformar las estructuras injustas y anticipar, de modo imperfecto pero real, esa novedad prometida”.

“Hacer todas las cosas se convierte, por tanto, en un acto de resistencia que sostiene la lucha por los sueños de un Instituto que se recrea constantemente”, continuó el Vicario General, exhortando a otear el horizonte de un nuevo comienzo para celebrar los 350 años de fundación del Instituto —en cinco años—, para lo cual, “la tarea de este Encuentro es cocrear con el Señor los planes formativos que nos lleven a un nuevo comienzo”. 

El valor de la experiencia, la responsabilidad de la pastoral vocacional, el discernimiento cuidadoso, los desafíos globales de la formación y la unidad en la Misión Lasallista, han sido algunas de las categorías propuestas para llevar adelante esta labor.

En espíritu sinodal

“En el espíritu de la sinodalidad, nuestros ecosistemas formativos están llamados a ser casas que se ensanchan, laboratorios de proximidad y cercanía… ese es el mejor antídoto en un mundo roto”, propuso la Hna. Gloria Liliana Franco, religiosa colombiana de la Compañía de María, quien ha participado en el último Sínodo de la Sinodalidad y ha presidido la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR).

La intervención de la Hna. Liliana —de manera virtual— tuvo lugar en la mañana del sábado 9 de mayo, y se enfocó en torno de algunas perspectivas para asumir la sinodalidad en la formación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, “con la mirada puesta en Jesús y cultivando lo humano”.

En contextos tan diversos como desafiantes, “un gran desafío es formar y formarnos para vivir en alteridad”, continuó la Hna. Liliana, subrayando que para ello es necesario “cuidar los espacios de relación y de encuentro”. Esto requiere “hacerse cada día más aptos para realizar cada vez mejor, con audacia y creatividad, las tareas del Reino, desde su identidad de hermanos educadores”, evitando caer en la “asimilación” que “en ocasiones nos hace repetidores de tradiciones absurdas”.

La mística del nosotros

La originalidad está “en conservar lo esencial”, con innovación y respuestas fieles, no en “la homogeneidad estéril”, propuso la Hna. Liliana, recordando que “en una Iglesia sinodal no sólo se nos pide caminar juntos, sino ante todo aprender a reunirnos, a trabajar y a discernir juntos”.

“La formación es movimiento”. Por eso, “el ecosistema formativo es el lugar para el encuentro”, y en esta perspectiva “la sinodalidad, nos lanza a trascender todo individualismo, nos sitúa en el lugar de lo común, favoreciendo la escucha y posibilitando la expresión de lo diverso”, aseguró la religiosa colombiana. 

“El Espíritu de Dios sigue aconteciendo y hablando a la Iglesia y hoy clama invitándonos a ‘caminar juntos’. Este cambio de paradigma, este paso de una Iglesia clerical, a una Iglesia más sinodal, exigirá escucha y conversión, situarnos en plural y desarrollar la mística del nosotros”, concluyó la Hna. Gloria Liliana Franco.