“Por los niños con enfermedades incurables”: esta es la intención que el Papa León XIV lleva en su corazón para este mes de febrero. El Santo Padre invita a toda la Iglesia y a las personas de buena voluntad a unirse en oración por los niños que viven situaciones de sufrimiento y fragilidad extrema, así como por sus familias y por quienes los cuidan.
En su oración el Papa pone en el centro la ternura de Jesús que acoge a los pequeños, reconociendo en sus cuerpos frágiles un signo de su presencia y, en sus sonrisas, un testimonio del Reino. El Santo Padre pide que nunca les falte una “atención médica adecuada, el cuidado humano y cercano, y el apoyo de una comunidad que acompaña con amor”. Asimismo, encomienda a las familias, que se puedan sostener en la esperanza y a los médicos, enfermeros y cuidadores, para que su servicio sea siempre expresión de compasión activa, paciencia y ternura.
Finalmente, con esta intención, el Papa León XIV invita a toda la Iglesia a dejarse transformar “por los mismos sentimientos” del Corazón de Cristo y, sostenida por la oración y el servicio, a saber acompañar la fragilidad, para que, incluso en “medio del dolor, pueda ser fuente de consuelo, semilla de esperanza y anuncio de vida nueva” para los niños que sufren y para quienes los rodean.
En el video del mes de febrero, registrado en la iglesia de San Pellegrino in Vaticano, se puede apreciar cómo el Santo Padre sostiene unos dibujos, de los cuales algunos de ellos han sido realizados por niños que padecen distintas enfermedades y que son atendidos en el Hospital Pediátrico Bambino Gesù de Roma.
Niños con enfermedades incurables
Existen distintas enfermedades graves y crónicas que pueden afectar de manera profunda a millones de niños y a sus familias. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que cada año alrededor de 400.000 niños y adolescentes de entre 0 y 19 años son diagnosticados con cáncer, una enfermedad que en muchos entornos no tiene cura fácil y que es una de las principales causas de mortalidad en la infancia y la adolescencia. Además, requiere cuidado continuo y un acceso equitativo a tratamientos especializados. Por ejemplo, así como en los países de ingreso alto, más del 80% de los niños afectados por cáncer se curan, en los países de ingreso bajo o mediano se curan menos del 30%.
Por otra parte, la agencia de las Naciones Unidas dedicada a la infancia (UNICEF) apunta que más de 2.1 mil millones de niños y adolescentes menores de 20 años en todo el mundo se ven afectados por enfermedades crónicas o condiciones de salud de larga duración, incluidas dolencias como cáncer, diabetes tipo 1 o enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre otras. Cada año, alrededor de 1 millón de personas menores de 20 años mueren a causa de estas enfermedades, que con el acceso adecuado a atención sanitaria podrían tratarse o prevenirse eficazmente. Estas condiciones, muchas veces asociadas a factores genéticos, metabólicos o ambientales, desafían los sistemas de salud globales y subrayan la urgencia de una respuesta más robusta que garantice la dignidad de los niños, el acceso a cuidados paliativos y protección integral para los más vulnerables.

