En el panorama de la literatura dedicada a la figura del santo Bartolo Longo, el libro del Hno. Mario Chiarapini, «Gli educatori che sognava»* (Los educadores que siempre soñó), es decir, los Hermanos de las Escuelas Cristianas firmemente deseados por Longo en su obra de caridad, se reserva un espacio de especial interés histórico y pedagógico.
El autor, él mismo religioso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, profesor de Letras y experto en problemas juveniles, nos guía en el descubrimiento de un aspecto crucial de la obra pompeyana: el origen y el desarrollo del Hospicio para los Hijos de los Presidiarios.
Lasalianos en Pompeya
El corazón del libro late en torno a una apuesta educativa que, a finales del siglo XIX, parecía casi una locura. En una época dominada por las teorías positivistas, que veían en los hijos de los delincuentes a personas predestinadas a la delincuencia por «herencia atávica», Bartolo Longo y los seguidores de san Juan Bautista de La Salle se opusieron con la lógica revolucionaria del Evangelio. El Hermano Mario destaca con maestría que este libro no es solo una crónica histórica, sino el testimonio de una batalla cultural ganada: donde la ciencia de la época veía casos irrecuperables, Bartolo Longo vio almas que salvar mediante el amor y un entorno sano.
El título de la obra es evocador y hace referencia a la tenacidad casi heroica del fundador de la Nueva Pompeya. El autor reconstruye, a través de un minucioso estudio de la correspondencia, los quince años de intensas negociaciones que fueron necesarios para llevar a los lasalianos a Pompeya. Queda claro que para Bartolo Longo los Hermanos no eran una opción entre muchas, sino la única opción posible. Tras los intentos con los dominicos y los escolapios —soluciones que Longo siempre consideró temporales—, su «sueño» solo se hizo realidad en 1907, gracias también a la intervención directa del papa Pío X.
La pedagogía de la presencia
Uno de los puntos fuertes del libro es la descripción del método educativo que fascinó a Bartolo Longo: la pedagogía de la presencia. Chiarapini, gracias a su sensibilidad como educador y poeta, describe conmovedoras escenas de la vida cotidiana en las que los religiosos no se limitaban a enseñar, sino que vivían con los niños, compartiendo juegos, comidas y oraciones. Es la «clave del éxito» que permitió desmentir el determinismo social y que recibió reconocimientos internacionales, como atestiguan las Actas del Congreso Penitenciario de París citadas en el texto.
Mario Chiarapini nos ofrece una obra valiosa, documentada, pero fluida, que va más allá de la simple hagiografía. Gli educatori che sognava» (Los educadores que siempre soñó) es la historia de una amistad espiritual y de un profundo respeto entre un laico visionario y una congregación religiosa. Es una lectura recomendada no solo para los devotos de la historia del Santuario de Pompeya, sino para cualquiera que se dedique a la educación, para recordar que, como demostraron Longo y los Hermanos, «solo quien ama es capaz de educar».
* Fr. Mario Chiarapini, Gli educatori che sognava —Bartolo Longo e i Fratelli delle Scuole Cristiane, Edizioni Santuario di Pompei, 2026.
** Artículo escrito por Giuseppe S. El libro está disponible en italiano en la librería del Santuario de Pompeya.

