El Distrito de Antillas-México Sur es hoy una realidad heterogénea que agrupa al sur de México, la República Dominicana, Haití y Cuba. Una comunidad en la que las diferentes culturas, lenguas (español, francés y criollo) y tradiciones se funden en un único y gran compromiso: procurar educación humana y cristiana a los niños y jóvenes más vulnerables. La solemne profesión de los votos perpetuos representa un momento central de esta historia: el signo de una misión antigua que sigue renovándose con el paso del tiempo.
Cuatro rostros, una única respuesta
Durante este mes de agosto, cuatro jóvenes Hermanos dan su «sí» definitivo mediante la celebración de sus votos perpetuos: los Hermanos Emmanuel Pérez León, Enmanuel Figuereo Encarnación, Jymsly Dorvilus, Micael De La Rosa Leonardo. El día 8, Emmanuel Pérez León; el 15, Jymsly Dorvilus; y el 22, Enmanuel Figuereo Encarnación y Micael De La Rosa Leonardo.
Micael De La Rosa Leonardo y Enmanuel Figuereo Encarnación, que crecieron en el entorno dominicano de la Escuela Simón Bolívar, han sabido transformar las dudas y las heridas personales en una sensibilidad única hacia los más pequeños; mientras que Emmanuel Pérez León, formado en la comunidad mexicana de la Universidad De La Salle Bajío, ha optado por dar un giro a los esquemas tradicionales de vida para situar el servicio a los más vulnerables en el centro de su día a día. Jymsly Dorvilus, originario de Haití, por su parte, aporta la riqueza de un itinerario formativo itinerante y profundo que le ha llevado a alternar entre la reflexión académica y la presencia concreta en diversas comunidades haitianas.
Cada uno procede de un contexto diferente, pero todos comparten la misma certeza: la consagración no es la meta de un camino, sino el comienzo de un don cotidiano.
Historias vocacionales
El Hermano Micael entra en contacto con los Hermanos gracias a la Pastoral Juvenil del Instituto San Juan Bautista De La Salle (Simón Bolívar) y madura su vocación acompañando a los más pequeños en la catequesis y en el servicio social en la Escuela San Pablo.
En su camino, ha sido fundamental releer su propia historia personal: el sufrimiento por la separación de sus padres se ha transformado en una escuela de madurez, cercanía y empatía hacia quienes sufren. Tras ocho años de votos temporales, ahora forma parte de la Comunidad del Ejido Santiago. “Los votos perpetuos no son el final de un camino, sino el comienzo de una entrega de sí mismo más consciente, libre y definitiva. Son mi respuesta de amor a Aquel que me llamó primero”.
El Hermano Emmanuel Pérez León, durante sus años de bachillerato en la Universidad De La Salle Bajío (Campus Juan Alonso de Torres), buscaba una vida diferente a los modelos tradicionales, guiado por el deseo de poner el servicio en el centro de su existencia. El encuentro con el testimonio del Hermano Pedro Álvarez Arenas le abrió este camino.
Su vocación se consolidó al entrar en contacto con las realidades marginadas —desde los migrantes hasta las personas en situación de dificultad— y al descubrir el rostro de Cristo en el compartir cotidiano. Tras siete años de votos temporales, ahora forma parte de la comunidad de La Salle Ayahualulco. “La profesión pública es un momento intenso, pero lo que realmente importa es elegir este camino cada día, con fidelidad, en las cosas más sencillas y cotidianas”.
El Hermano Enmanuel Figuereo Encarnación creció en el seno de una familia de fe y descubrió el encanto de la Misión Lasaliana al asistir a la Escuela Simón Bolívar. Tras superar sus dudas iniciales gracias al diálogo abierto y fraterno con el Hermano Juan Carlos, comprendió que la vida religiosa no es un ideal inalcanzable, sino una realidad cercana y concreta.
Sus primeras experiencias educativas le confirmaron que los jóvenes no buscan maestros perfectos, sino adultos capaces de escucharlos y devolverles su dignidad. Tras ocho años de votos temporales, vive ahora en la comunidad de La Salle Simón Bolívar. “Llegar hasta aquí no significa que el itinerario haya terminado: es la confirmación de que quiero seguir caminando. He encontrado una vida llena de sentido, vivida junto a los demás y para quienes más lo necesitan”.
El Hermano Jymsly Dorvilus nació en la Isla de la Tortuga (Haití) y comenzó su Postulantado en 2014, continuando su formación entre Haití y México, donde cursó el noviciado y emitió sus primeros votos en 2018. Compaginando sus estudios universitarios de Letras con el servicio pastoral, ha dedicado su labor a diversas comunidades haitianas (Puerto Príncipe, Cazeau, Fátima y San José), adquiriendo una experiencia profunda y versátil en el ámbito educativo. De cara a su compromiso definitivo, ha llevado a cabo su preparación espiritual en la comunidad de Cazeau.
¡A Micael, Emmanuel, Enmanuel y Jymsly les hacemos llegar los más cordiales deseos de toda la comunidad lasaliana, nuestro cariño y nuestra oración por este paso tan importante!
“Los votos no cambian la vida de un solo día: lo más importante es seguir eligiendo este camino cada mañana, en lo cotidiano”, como afirma el Hermano Emmanuel.
* Artículo elaborado con el apoyo del Distrito de Antillas-México Sur.

