La Asamblea Plenaria 2026 celebrada en la Casa Generalicia, en Roma, del 20 al 26 de septiembre, se inserta en un recorrido más amplio de escucha a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, a nivel global, que inició en 2025 con la “Consulta al Instituto”. “Pudimos escuchar todas las voces e iniciar algunos procesos de discernimiento en los Distritos y a nivel global”, explica el Hno. Martín Digilio, Consejero General, al detallar que “todo ese proceso de escucha viene a desembocar en la Asamblea Plenaria 2026, que se ha dedicado exclusivamente a la vida de los Hermanos, a la misión de los Hermanos, y a la vocación de los Hermanos”.
Caminar, escuchar y discernir juntos
En efecto, como expresión del deseo y la voluntad del Hermano Superior General y del Consejo General de apostar por itinerarios sinodales, “caminando juntos, escuchándonos y decidiendo juntos a través del discernimiento”, los Hermanos Visitadores del Instituto han profundizado a lo largo de una semana en las exigencias de “un mundo marcado por la incertidumbre, la transformación tecnológica, los conflictos bélicos, los desplazamientos forzados y, en buena medida, un notable vacío existencial, [que] debe interpelar la presencia, el sentido y misión de la Vida Religiosa en la Iglesia”, según ha comentado el Hno. Luis Gustavo Meléndez, quien ha hecho parte del equipo organizador de la Asamblea.
Recuperar el centro de la Vida Consagrada
De ahí que “uno de los principales desafíos consiste en recuperar el centro de la Vida Consagrada: la relación con Dios y la experiencia de la consagración”, continúa el Hno. Luis Gustavo, al subrayar que “la formación religiosa no puede limitarse a prepararse profesionalmente para la misión; […] igual de esencial debe ser la tarea de fortalecer la vida espiritual, y una sólida formación teológica”.
Esto quiere decir que “para los Hermanos, la misión educativa no puede separarse de la consagración religiosa”, como ha afirmado el Hno. Luis gustavo, al recordar que, en el marco del servicio educativo, “consagrarse a Cristo conduce al envío misionero y al compromiso con las periferias sociales y existenciales”, toda vez que “la Vida Religiosa, particularmente lasallista, debe ser capaz de responder creativamente a los desafíos educativos, socio políticos y culturales sustentado siempre en su fundamento Cristológico y con una clara misión evangélica”.
Método sinodal de discernimiento
Sin embargo, la búsqueda de respuestas creativas ante los desafíos que interpelan la vocación del Hermano, también implica el fortalecimiento de instancias sinodales de participación y discernimiento. “La pregunta clave es: ¿cómo podemos mejorar a la hora de escucharnos unos a otros e intentar alcanzar un consenso, en lugar de limitarnos a votar «sí» o «no»?”, asegura el Hno. Larry Schatz, quien también ha hecho parte del equipo organizador. “Esto requiere paciencia, por supuesto, pero también una escucha más profunda y atenta de unos a otros. Y el resultado final es crear un sentido de compromiso y responsabilidad en todos los niveles del Instituto, reconociendo que la escucha, el diálogo, la participación y la consulta son esenciales para un auténtico discernimiento comunitario, la corresponsabilidad y la búsqueda conjunta de la voluntad de Dios al servicio de la misión”.
“En cierto modo, es más sencillo limitarse a votar «sí» o «no», pero lo que estamos haciendo es mucho más fiel a nuestro espíritu de «juntos y por asociación», mientras seguimos trazando el rumbo de nuestro querido Instituto”, añade el Hno. Larry.
Renovar la fraternidad
Lo anterior implica abordar la necesaria renovación de la vida comunitaria. “A mí esto me interpela directamente: ¿cómo cuido mi comunidad? Y la pregunta que hemos puesto sobre la mesa en la Asamblea es la misma, a mayor escala: ¿cómo renovamos nuestras comunidades para que sean lugares vivos de vocación, cuidado y misión?”, asevera el Hno. David García, del equipo organizador.
“Una frase que me llamó mucho la atención de lo que se recopiló en la Consulta Global, la escribió un hermano que necesita asistencia y ya no puede ir al aula y puso: ‘Rezar por ustedes es mi nueva clase’. Ahí está, para mí, todo lo que el tema de la renovación de nuestra fraternidad nos pide mirar”. Concretamente, el Hno. David se ha referido a tres movimientos necesarios: “realismo: mirar la situación de cada comunidad y cada Distrito con verdad, sin resignación ni nostalgia; cuidado: no solo atender a los Hermanos mayores o frágiles, sino reconocer que la vida de cada hermano sigue siendo fecunda para todos; y renovación: creemos que la fraternidad puede seguir siendo escuela de escucha, discernimiento y misión”.
Llamados a construir un ecosistema de esperanza
“Para tejer el futuro necesitamos varios hilos: la fraternidad, la oración, la misión entre los más pobres y la llamada vocacional”, ha propuesto el Hno. Louis Mjalli, quien también integró el equipo organizador de la Asamblea, al referirse a la importancia de la pastoral vocacional a partir de cuatro verbos: promover, acompañar, proponer y discernir.
“Estamos llamados a construir un auténtico ecosistema de esperanza: comunidades vivas, abiertas y fraternas, en las que un joven pueda entrar, encontrarse con otros, servir… y tal vez escuchar una llamada”, señaló el Hno. Louis, sugiriendo, a su vez, el imperativo de “atrevámonos de nuevo a proponer con sencillez la vocación de Hermano: una vida entregada, siguiendo a Cristo Siervo, al servicio de los jóvenes y de los más pobres”. “Porque, al fin y al cabo, tejer la esperanza es tejer juntos el futuro de la misión y el futuro de las vocaciones”, comentó.
Nuestra Estrella Polar hacia 2029 y más allá
Bajo este título, las palabras pronunciadas por el Hno. Armin Luistro, Superior General del Instituto, al concluir el encuentro, valoraron el camino transitado desde el 46.º Capítulo General en mayo de 2022 hasta esta Asamblea Plenaria. “Descubrimos que chispas procedentes de horizontes distintos brillaban en perfecta resonancia, convergiendo de forma natural en cinco rayos radiantes que, juntos, iluminan una única y cautivadora visión: (1) Identidad lasaliana en el mundo de hoy; (2) Formación lasaliana para la misión; (3) conectividad como 1 La Salle; (4) odres nuevos para la gobernanza; y (5) red global para la educación inclusiva”.
Al detallar las implicaciones de esta desafiante visión hacia 2029, el Hno. Armin subrayó que “cuando estos cinco movimientos se entrelazan, la Estrella Lasaliana brilla con intensidad. Irradiando desde su centro hay un único núcleo transversal: la audacia profética con nuestro corazón firmemente puesto en las periferias”.
“Este centro sagrado —continuó el Hermano Superior General— sirve de brújula moral para todo nuestro peregrinaje. Nos reafirma en que la reestructuración estratégica, las redes digitales y los modelos de gobernanza sinodal nunca son fines en sí mismos: se crean únicamente para servir a quienes aún están lejos de la salvación”.
“Hermanos, la Estrella Polar está a la vista, pero no se acerca a nosotros: debemos caminar hacia ella. No nos limitemos a llevar el testigo durante estos veintisiete meses que nos quedan [hasta el 47.º Capítulo General]; ¡corramos con tanta audacia que, cuando lo pasemos a los siguientes, el fuego de nuestro carisma arda en las periferias con más intensidad que nunca!”
Vea, a continuación, la emisión especial de LaSalleOrg News sobre la Asamblea Plenaria 2026.

