El “mundo entero” ha venido a Roma para el Año Santo 2025. Un total de 33.475.369 peregrinos de 185 países han venido con ocasión del Jubileo de la Esperanza, que el Papa León XIV clausurará oficialmente este martes 6 de enero, cerrando la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro.
El Jubileo ha superado con creces las proyecciones —elaboradas por la Universidad de Roma Tre— que preveían “solo” 31 millones de fieles en la Ciudad Eterna para este año de gracia especial para la Iglesia. Monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, encargado de la organización del Jubileo, hizo un balance del Año Santo durante una conferencia de prensa que tuvo lugar la mañana del 5 de enero, en vísperas de la clausura del Jubileo, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. A Roma acudió el mundo entero, pero sobre todo Europa: el 62% de los peregrinos procedía del viejo continente, con Italia en primer lugar por número de participantes.

Un Jubileo de espiritualidad y futuro
Ni el número de peregrinos ni el de los llamados “grandes eventos” (35 en total) dan cuenta de un acontecimiento que pretendía, sobre todo, entrar en la vida de las personas y renovarla profundamente.
“La dimensión espiritual, que es el fundamento del Jubileo, ha permitido ver a un pueblo en camino, con un profundo deseo de oración y conversión”, afirmó monseñor Fisichella. La vida espiritual de los peregrinos refloreció, mientras llenaban las principales metas de peregrinación y los santuarios de Roma. “Las Basílicas papales y otros centros de oración —añadió—, como, por ejemplo, la Escalera Santa, registraron una asistencia sin precedentes. Las confesiones aumentaron, y la celebración jubilar del perdón pleno, la indulgencia, llegó a todos”.
En este año, que acaba de terminar, se ha dado esperanza a las personas y al mundo: “El Jubileo concluye —continuó el pro-prefecto—, pero los numerosos signos de esperanza que se han ofrecido permanecen, y se amplía el horizonte hacia un futuro lleno de paz y serenidad, como todos anhelan. En pocas palabras, este Año Santo ha alcanzado el objetivo expresado en la Bula de Convocación del Jubileo, Spes non confundit: ser para todos ocasión de reavivar la esperanza”.

La generosidad de 7.000 voluntarios
Pero hay números que cuentan, porque “en un tiempo en el que es fácil ser individualistas”, como dijo el prelado al agradecerles, miden la generosidad de tantos voluntarios: 5.000 que prestaron su servicio durante todo el Año Santo y 2.000 de la Orden de Malta que prestaron servicios de primeros auxilios en las cuatro Basílicas papales.
El alcalde de Roma y comisario extraordinario del Gobierno para el Jubileo, Roberto Gualtieri, vio cómo su ciudad acogió con paciencia a los numerosos fieles que vinieron a la capital para obtener la indulgencia, en una relación mutuamente beneficiosa. “Los peregrinos no han mermado la capacidad de Roma para acoger turistas y ofrecer servicios a sus ciudadanos. Al contrario, el Jubileo ha sido un motor”, dijo el alcalde.
“La alegría, la fe y la esperanza de los peregrinos conmovieron a los romanos, quienes a su vez los acogieron, incluso cuando eran numerosos. El de Tor Vergata, por ejemplo, es un evento que quedará grabado en la historia de nuestra ciudad y de la Iglesia”, concluyó Gualtieri.
* Artículo publicado en Vatican News. Por: Daniele Piccini. Fotografías: Vatican Media.

