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En el contexto de la canonización de Bartolo Longo, celebrada el 19 de octubre de 2025, se han llevado a cabo diversas iniciativas para recordar al fundador del Santuario mariano de Pompeya, las obras de caridad anexas y la Nueva Pompeya surgida en torno al Santuario. 

Para los Hermanos de las Escuelas Cristianas, el acontecimiento ha adquirido un significado muy especial debido a los lazos espirituales y la colaboración que mantuvieron con él en la obra en favor de los hijos de los reclusos. Es muy querido por los Hermanos, también por la Afiliación al Instituto que le concedió en 1919 el entonces Superior General, el Hno. Imier-de-Jésus. De lo cual nuestro Santo siempre se sintió muy orgulloso, hasta el punto de firmar las cartas que enviaba a los Hermanos como Hermano Bartolo o Hermano Bartolomeo de las Escuelas Cristianas

Él quería a los Hermanos a toda costa al frente del hospicio para los hijos de los reclusos. Las solicitudes dirigidas a los superiores de los Hermanos para conseguirlos abarcan un periodo de 15 años y finalmente lo logró, gracias a la intervención personal del Papa San Pío X. Y los superiores no pudieron negarse al Papa. Cuando finalmente, en 1907, los primeros Hermanos llegaron a Pompeya, Bartolo Longo, como cuenta su primer biógrafo, sintió una alegría inmensa, una gran paz y mucha serenidad, y no perdió ocasión de declararlo. Textualmente escribe: “Bartolo Longo amaba profundamente a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, apreciaba toda su noble misión y descansaba tranquilo, pensando en las buenas manos en las que había dejado a los cientos de hijos de su corazón”. El mismo Bartolo Longo declaraba con convicción y satisfacción que “los Hermanos han comprendido verdaderamente el espíritu de la institución y se han convertido en instrumentos de la Virgen María”.

Con motivo de su canonización, se organizó una exposición en el atrio de la Casa Generalicia y, el 28 de enero de 2026, en la sala Juan Pablo II, tuvo lugar la presentación del libro del periodista Angelo Scelzo, titulado «Bartolo Longo. La santidad que se hace historia».

En la conversación con el autor, además del ponente oficial Fabio Zavattaro, vaticanista de la RAI, contó con la muy apreciada presencia de Su Excelencia Mons. Tommaso Caputo, obispo de Pompeya y Afiliado al Instituto, nuestro Hermano Mario Chiarapini, director de la revista Lasalliani in Italia, y la Dra. Rosa Musto, vicepresidenta de la Asociación Asterion.

El volumen, que cuenta con el prefacio del cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Papa, habla de la importancia histórica y social de Bartolo Longo. El libro de Scelzo va más allá del esquema clásico de una biografía. San Bartolo es un laico que, tras su radical conversión, supo vivir su santidad en lo cotidiano: amó a los pobres y se ocupó de los menores abandonados, de los hijos de los presos, de los huérfanos, difundió el rosario, dio testimonio de la fe, se convirtió en instrumento de la caridad, sembró la esperanza en las “periferias” del mundo; en definitiva, por usar una expresión del papa Francisco, fue un modelo de la Iglesia en salida. Y ese santuario, que se erige en medio de la gente y las viviendas, en un cruce de calles de la ciudad, construido como voto a María por la “paz universal”, y con él la Nueva Pompeya pretende ser hoy, como lo era hace un siglo, un lugar de redención social y de beneficencia educadora. Un lugar en el que María “quiere caminar con nosotros, estar cerca y ayudarnos”.

* Artículo escrito por el Hno. Mario Chiarapini. Fotos: Hno. Josean Villalabeitia.