En un contexto internacional marcado por conflictos armados y el aumento del gasto militar, el Papa León XIV dedica su intención de oración para el mes de marzo al desarme y a la paz, retomando las palabras con las que quiso saludar al mundo al inicio de su pontificado —“La paz esté con ustedes”—, un lema que ha ido repitiendo como llamada constante a la reconciliación. A través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre exhorta a la Iglesia y a todas las personas de buena voluntad a rechazar la lógica de la violencia y a construir una seguridad fundada en la confianza, la justicia y la fraternidad entre los pueblos.
A través de la campaña “Reza con el Papa” el Pontífice dirige una súplica profunda y esperanzada por la paz, recordando que Dios “nos creó para la comunión, no para la guerra; para la fraternidad, no para la destrucción”. En su oración, León XIV pide el don de la paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia concreta de nuestros pueblos.
El Santo Padre exhorta a desarmar “los corazones del odio, el rencor y la indiferencia”, subrayando que la verdadera seguridad no procede del miedo ni del control, sino de la confianza mutua, la justicia y la solidaridad entre las naciones. En particular, encomienda a los líderes políticos y responsables de las naciones, para que tengan “la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista y poner en el centro la vida de los más vulnerables”, expresando además un firme rechazo a que la amenaza nuclear continúe condicionando el futuro de la humanidad.
Un mundo cada vez más armado
La intención de oración del Papa se sitúa en un contexto global marcado por el incremento sostenido del gasto militar. Según datos recientes del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar mundial aumentó por décimo año consecutivo en 2024, alcanzando los 2,7 billones de dólares, impulsado por la guerra entre Rusia y Ucrania, así como por otros conflictos armados y tensiones geopolíticas.
El incremento del 9,4 % respecto al año anterior llevó el gasto militar mundial al nivel más alto jamás registrado por el SIPRI. Como consecuencia, la carga militar global —el gasto militar como porcentaje del producto interior bruto mundial— se elevó hasta el 2,5 %. En los países afectados por conflictos armados importantes o de alta intensidad durante 2024, esta carga alcanzó una media del 4,4 %, frente al 1,9 % en los países sin conflictos.
Estos datos ponen de relieve el fuerte contraste entre los recursos destinados a la industria armamentística y las necesidades urgentes de desarrollo humano, atención social y construcción de la paz, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
Una oración que llama a la conversión
No es necesario subrayar la centralidad que la oración por la paz ha tenido en el magisterio reciente de la Iglesia. Ya en enero de 2020, el Papa Francisco dedicó El Video del Papa a la intención de oración por la “Promoción de la paz en el mundo”, y en abril de 2023 volvió a poner el foco en esta urgencia, pidiendo rezar “Por una cultura de la no violencia”.
Por su parte, el Papa León XIV ha confirmado que la paz constituye una de las grandes prioridades de su pontificado. Ya en su primera bendición Urbi et Orbi habló de una paz “desarmada y desarmante”, y en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026 volvió a insistir en la urgencia de desactivar las lógicas de confrontación y sustituirlas por caminos de reconciliación, justicia y fraternidad entre los pueblos.
Desde la Red Mundial de Oración del Papa se subraya que esta intención no se limita a una denuncia de la violencia estructural, sino que propone un camino espiritual y concreto de conversión personal y compromiso comunitario. La oración, unida a acciones de diálogo, educación para la paz y solidaridad entre los pueblos, se presenta como una fuerza capaz de transformar las relaciones humanas y las dinámicas internacionales.
Con esta intención de oración para el mes de marzo, el Papa renueva su llamado a que la humanidad elija la vida, la fraternidad y la paz, confiando en que la oración compartida pueda abrir caminos de esperanza.
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