Desde hace varias décadas la misión de la Iglesia católica en la Isla de Cuba y, en particular, la Misión Educativa Lasallista, se ha visto profundamente impactada por diversas realidades internas y externas que devienen de la Revolución cubana (1953) y que condujo al exilio a numerosas congregaciones religiosas.
“Hoy nos sigue preocupando la situación sociopolítica de la Isla y, desde luego, la de los cuatro Hermanos que integran la comunidad de Santiago de Cuba, así como la comunidad que hace parte de nuestro Centro de Formación en esta ciudad”, comenta el Hno. José Francisco Flores, Visitador del Distrito Antillas-México Sur, tras su más reciente visita a esta comunidad.
Escasez y deterioro en el país
A lo largo de los últimos ocho años la situación del país se ha ido deteriorando cada vez más ante las constantes fallas de energía eléctrica, la escasez de gasolina y diésel —que se vende a precios exorbitantes—, la falta de gas para cocinar, el racionamiento del agua y la carencia, en general, de todo tipo de insumos, como medicina, ropa, herramientas, refacciones, dinero circulante y comida. Incluso, “el sistema de racionamiento por tarjeta en las bodegas, a través del cual el Estado proporcionaba alimento a la población, ha colapsado”.
Este año, tras las complejas condiciones geopolíticas impuestas en la región desde el mes de enero, esta situación se ha agudizado. La escasez de insumos y alimentos ha generado una inusitada alza en los precios, mientras que el racionamiento de combustible, por parte del gobierno, limita las opciones de transporte motorizado. “Aún las motocicletas eléctricas tampoco hay manera de echarlas a andar, por las largas horas sin energía eléctrica y el poco tiempo con electricidad después de dos o tres días de ‘apagón’”.
“Todo lo que queda es caminar para poder ir a buscar los bienes de consumo básicos. Además, la gente cocina con carbón desde hace casi un año, porque no hay suministro de gas para uso doméstico”.
A todo esto se suma la progresiva reducción de servicios de diversa índole, por parte de las empresas del gobierno, debido a la falta de condiciones para operar, y sus consecuencias en la vida de la población.
Por ejemplo, desde el punto de vista sanitario “la acumulación de la basura en los centros urbanos —como ocurre en la Ciudad de Santiago—, por falta del servicio público de recolección, se ha convertido en un potencial foco de enfermedades y la proliferación de fauna nociva”.
Ante todo esto, si bien se evidencia que el pueblo está desesperado, también se muestra resiliente y no se percibe violencia.
Solidaridad y confianza en la Iglesia
“La Iglesia católica recibe algunos bienes, pero nunca son suficientes para aliviar la necesidad de tantas y tantas personas. Es la única organización en la que confía la gente para que llegue la ayuda a sus destinatarios finales”, comentan los Hermanos de la comunidad de Santiago de Cuba.
Esta comunidad, de hecho, ha sido muy solidaria con los maestros y los alumnos del centro, y con los misioneros y vecinos con los que comparten la catequesis durante los fines de semana. “La gente valora mucho el poco servicio educativo que actualmente puede dar el centro, el compartir de los pocos recursos con los que cuenta la comunidad y, sobre todo, su presencia solidaria”, subraya el Hno. José Francisco.
Para hacer posible que la Misión Lasallista continúe adelante, si bien con otros ritmos, los Hermanos han ido racionando un poco de combustible que han ahorrado para garantizar que el generador eléctrico funcione por períodos cortos, de tal forma que algunas de las actividades en el Centro de Formación puedan continuar. También los vecinos aprovechan estos breves periodos de electricidad para recargar las baterías de sus aparatos. Con ellos, además, la comunidad lasallista comparte la poca ayuda de bienes de consumo que les llega.
“Ninguno de los Hermanos ni la comunidad en su conjunto han pedido salir de Cuba”, destaca el Visitador del Distrito de Antillas-México Sur. “Ellos permanecen solidarios, expresan que Dios es nuestra fuerza y el Espíritu nos guía”, concluye.
* Informe preparado con la colaboración del Distrito de Antillas-México Sur. Fotos: archivo particular.

