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En 2026 se cumple el 90.º aniversario del inicio de la vida comunitaria en la Casa Generalicia de Roma (1936-2026). Un hito histórico a lo largo del dilatado recorrido del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, desde un pequeño barrio de Reims hasta su sede actual.

A lo largo de los siglos

Todo comenzó en 1682, cuando San Juan Bautista de La Salle y los primeros maestros se trasladaron a la Calle Nueva de Reims. Aquella primera vivienda, situada en un barrio pobre, se convirtió de facto en la primera verdadera Casa Madre de la Congregación. En los años siguientes, la Casa Central del Instituto siguió el desarrollo de su obra: de París (1698) a Ruán (1703, en Saint-Yon, donde el Fundador concluyó su vida terrenal), pasando por Lyon tras las turbulencias de la Revolución Francesa.

A lo largo del siglo XIX, la sede central volvió a París, primero a la Maison du Saint-Enfant-Jésus (1821) y luego a la famosa Maison Saint-Joseph de la Rue Oudinot (1847), llegando a acoger en 1890 a más de 540 entre Hermanos y novicios. Sin embargo, a principios del siglo XX, las leyes anticongregacionistas en Francia («Ley Combes» de 1904) obligaron al Instituto a exiliarse a Lembecq-lez-Hal, en Bélgica.

El giro decisivo de 1928 y la invitación a establecerse en Roma

La oportunidad de encontrar una sede definitiva se presentó a finales de la década de 1920. A raíz de los Pactos de Letrán (1929), el papa Pío XI invitó a los institutos religiosos a establecer su sede central en Roma.

El 26 de octubre de 1928, el cardenal Camillo Laurenti envió una carta a los Hermanos Capitulares invitándoles a considerar el traslado a Roma «cerca del Padre común de los fieles […] para dar al Instituto un vigor y un crecimiento siempre renovados». La respuesta de los Hermanos fue inmediata: el Capítulo General votó por unanimidad a favor del traslado.

1935-1936: Una obra monumental

En 1929, el Instituto adquirió un terreno de unas 24 hectáreas al oeste de Roma, a solo dos kilómetros y medio de la Ciudad del Vaticano, cerca de la histórica capilla de la Madonna del Riposo.

En 1935 se colocó la primera piedra. Lo que siguió fue una obra de ingeniería y un esfuerzo humano extraordinarios para la época: 15 meses de obras y nada menos que 800 obreros trabajando las 24 horas del día.

En 1936, la majestuosa estructura abrió por fin sus puertas, dando inicio a la vida comunitaria de la nueva Casa Generalicia. Al año siguiente, en 1937, llegaron allí las reliquias sagradas de San Juan Bautista de La Salle y se sentaron las bases para la primera escuela La Salle de la zona.

La Segunda Guerra Mundial: refugio y hospital

Pocos años después de la inauguración, el estallido de la Segunda Guerra Mundial puso a dura prueba la vida de la Casa. Con el establecimiento de una sede provisional en Mauléon (Francia), el edificio romano se convirtió en un lugar de refugio y caridad:

  • En 1941: La Casa se transformó en el Hospital San José («Centro de Mutilados Princesa de Piamonte»), acogiendo hasta 500 soldados heridos.
  • En 1943: La Santa Sede puso la Casa bajo su protección directa, eximiéndola de registros y requisas militares.
  • En 1944: El edificio vivió meses difíciles, utilizado primero como Feld-lazarett por las tropas alemanas y posteriormente como 48th British General Hospital por las tropas británicas, aunque siguió siendo siempre un punto de referencia para la formación de los Hermanos italianos.

El 1 de mayo de 1945, con el fin de las hostilidades, la estructura fue devuelta al Instituto y retomó plenamente su función original.

Centro de formación y fraternidad

En la posguerra, la Casa Generalicia se consolidó no solo como centro de gobierno mundial del Instituto, sino también como centro de encuentro universitario, pedagógico y espiritual:

  • En 1951 se consagró solemnemente la capilla principal a San Juan Bautista de La Salle.
  • En 1957 nació el Instituto-Internado «Jesús Magister», facultad afiliada a la Pontificia Universidad Lateranense para el estudio de los problemas teológicos y pastorales.
  • Ese mismo año llegaron las Hermanas Guadalupanas de La Salle, para apoyar al ecónomo de la época, y permanecieron luego en la Casa ayudando durante mucho tiempo.
  • Con el paso del tiempo, el centro se ha abierto también a otras comunidades religiosas, como los Misioneros del Sagrado Corazón y las Hermanas de San Felice da Cantalice, así como a centros de formación de excelencia lasaliana, como el CIL (Centro Internacional Lasaliano) y el Lasallianum.

Visitas y encuentros memorables

La Casa Generalicia también ha tenido el honor de acoger en los últimos años a ilustres invitados como:

  • la Madre Teresa de Calcuta (7 de marzo de 1979), que se reunió con los participantes del CIL y ofreció una profunda reflexión sobre la vocación del Hermano.
  • El papa San Juan Pablo II (21 de noviembre de 1981), en visita pastoral a la comunidad.
  • El P. Robert F. Prevost, hoy Papa León XIV (abril de 2014), quien animó el retiro de los Hermanos durante el 45.º Capítulo General.

Una mirada al futuro: renovación continua

Además, a lo largo de los años, la Casa Generalicia ha sabido renovarse constantemente para responder a las exigencias de cada época.

De hecho, se han puesto en marcha diversos proyectos de remodelación: desde el Santuario, en los años 80, para adaptarlo a los objetivos posteriores al Concilio Vaticano II, hasta los espacios históricos del moderno Museo La Salle, pasando por algunas salas comunes

Hoy, celebrar los 90 años de la Casa Generalicia de Roma (1936-2026) no solo significa recordar el pasado, sino reafirmar el compromiso de una familia global que sigue educando y formando a los jóvenes con la misma dedicación y visión que impulsaron a San Juan Bautista de La Salle hace más de tres siglos: transformar vidas a través de la educación, allá donde sea necesario.

 1)  Aprobada en Francia el 7 de julio de 1904, es la ley mediante la cual el Gobierno francés, encabezado por Émile Combes, prohibió a todas las congregaciones religiosas impartir enseñanza en el territorio nacional.