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“Imaginemos un Instituto global, sin fronteras (…), sin limitaciones geográficas, lingüísticas o culturales, sino unido en un solo corazón, una sola mente, un solo espíritu”. Con esta invitación concluía su intervención el Hno. Armin Luistro, Superior General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, durante el tercer Cluster Visit que tuvo lugar en la Casa Generalicia, en Roma, entre el 16 y el 20 de febrero, con la participación de más de 30 Hermanos y colaboradores laicos lasallistas que ejercen su liderazgo en varios Distritos.

“Ha sido un proceso que ha reunido a los Distritos de todo el Instituto en tres grupos diferentes —entre 2025 y 2026—, lo que nos ha permitido vivir la hermosa experiencia de compartir los diversos contextos y realidades de los que procedemos, buscando conectar la misión a todos los niveles”, explica el Hno. Chris Patiño, Consejero General, al comentar que estos encuentros han permitido “reunir diversas voces en grupos reducidos que nos permiten destacar la riqueza de nuestro Instituto, así como los desafíos, reconociendo que nadie camina solo”.

“Odres nuevos” 

En efecto, estas visitas —inspiradas en la tradición de las visitas ad limina que realizan los obispos católicos, cada cierto tiempo, en pequeños grupos, fomentando la unidad y la comunión con el Obispo de Roma— son una oportunidad para “entablar un diálogo productivo sobre cuestiones clave, tanto perdurables como emergentes, para poder profundizar en nuestra experiencia de 1La Salle”, afirma el Hno. Armin, insistiendo en la importancia de confeccionar “nuevos odres para el Instituto”, toda vez que “necesitamos nuevas estructuras organizativas que puedan propiciar un cambio profundo y dar forma a nuestro camino colectivo hacia el futuro”. 

Esta perspectiva pasa por el reconocimiento de que “nuestra responsabilidad de gobernanza no puede limitarse únicamente a la administración operativa eficiente de las tareas asignadas”, pues “la experiencia sinodal de escuchar profundamente, discernir en comunidad y actuar de manera concertada”, hoy nos puede ayudar a “ampliar nuestra conciencia y sensibilidad hacia los problemas que enfrentan otros Distritos, especialmente con respecto a los retos que inicialmente pueden parecer demasiado ajenos a nuestra experiencia”, asevera el Hermano Superior General, al destacar que “para impulsar la misión lasaliana hoy, es necesario aprovechar el alcance global del Instituto”, toda vez que “cada Distrito aporta sabiduría, contexto y buenas prácticas”.

Liderazgo sinodal

“Un estilo de liderazgo sinodal consiste en escuchar, fomentar la participación y poner en práctica lo que llamamos ‘discernimiento eclesial para la misión’”, había matizado la Hna. Nathalie Becquart, XMCJ, Subsecretaria de la Secretaría General del Sínodo, en su intervención durante la segunda jornada del Cluster Visit, matizando que “se trata de dejar que el Espíritu Santo sea el verdadero líder y de discernir nuestras decisiones a través de esta escucha mutua y de procesos de discernimiento en común”. 

“Es, por tanto, una forma de ejercer la autoridad, en la que no decidimos solos, porque nos enriquecemos con diferentes perspectivas para comprender una situación —continúa la Hna. Nathalie—; se trata, pues, de un liderazgo colaborativo, un liderazgo discernido y, podríamos decir, un liderazgo de servicio”.

En palabras del Hno. Carlos Gómez, Vicario General, “en un Instituto que asume la sinodalidad, el liderazgo se renueva y se repiensa; supone descentramiento, discernimiento comunitario y corresponsabilidad. Así —subraya—, escucha primero, ora antes de decidir, incluye antes que marginar, y atiende las voces que disienten o cuestionan”. Ciertamente, “no pocas veces, la verdad se encuentra en los márgenes y no en los centros de poder, tampoco es monopolio de los sabios, de los viejos, ni de quienes detentan poder”.

Esperanza activa

Además del liderazgo y la sinodalidad, el Hno. Carlos se refiere a la esperanza, “esa esquiva virtud que debe convertirse en conductora, propulsora e inspiradora de nuestra misión”. “La esperanza es una fuerza indomable del Espíritu que nos impulsa a vivir el plan de Dios y la entrega generosa de la vocación a la que Dios nos llama”, detalla el Vicario General, añadiendo que “implica compromiso, serenidad, mirada profunda, capacidad de contagiar vida, de sanar el dolor, de soñar horizontes y caminar con otros, de volver a preguntarnos quiénes somos y para qué nos consagramos, cuáles son las motivaciones, quiénes son los impulsores de nuestra vida. Se trata, pues, de esperanza activa y no de optimismo ingenuo”.

Como artesanos de un Instituto que se construye “desde dentro, desde abajo, desde cerca”, más allá de las fronteras, con dinámicas participativas e incluyentes, la experiencia del Cluster Visit vislumbra nuevos horizontes de gobernanza desde la esperanza, el liderazgo y la sinodalidad, donde “cada uno tiene algo que aprender y algo que enseñar”. Porque la sinodalidad es una forma de “ser Iglesia” y también una forma de “ser Instituto” que supone descentramiento, discernimiento comunitario y corresponsabilidad, generando procesos de transformación en los Distritos y las Regiones, bajo la convicción de que somos 1La Salle: “un solo corazón, una sola mente, un solo espíritu”, como ha postulado el Hno. Armin. 

“Creo que realmente estamos viendo nuevas formas de funcionar, nuevas formas de entendernos unos a otros y nuevas formas de apoyar la misión en todo el mundo”, aseguró Tom Southard, Director Ejecutivo de RELAN, al hacer un balance del encuentro. Por su parte, el Hno. Moses Abunya, Visitador Auxiliar del Distrito de Lwanga, está convencido que es impostergable el “acompañamiento mutuo” para caminar juntos, “porque nadie es custodio del conocimiento y la sabiduría por sí mismo”. Ello implica también, según el Hno. Olavo Dalvit, Visitador del Distrito Brasil-Chile, asumir nuevos compromisos frente a la asociación de Hermanos y seglares para la misión, abordando la cuestión de la formación, donde “los Distritos, en cada comunidad, y como Instituto necesitamos dar pasos y tomar iniciativas aún más concretas”. Consecuentemente, no se puede perder de vista “la identidad nuestra de Hermanos y nuestro papel en este momento histórico”, concluye el Hno. Olavo, recordando que “somos Hermanos para el mundo, como dice el Hno. Armin”.