image_pdfPDFimage_printPRINT

“Soy Hermano Lasallista porque, ante todo, me siento realizado como persona. En la vocación que abracé encontré un sentido para mi vida y para mi historia”. Con estas palabras el Hno. Carlos Eduardo Everton, del Distrito Brasil-Chile, comparte con gozo el momento que está viviendo cuando se aproxima la celebración de su Profesión Perpetua, el próximo 12 de abril, día en el que expresará públicamente su voluntad de consagrar su vida enteramente a Dios como Hermano de las Escuelas Cristianas.

El Hno. Carlos Eduardo nació el 5 de junio de 1989 en São Luiz, la capital del Estado de Maranhão, en el Nordeste de Brasil. Durante su infancia y su juventud se destacó por su liderazgo comunitario. Fue entonces cuando decidió explorar a profundidad el llamado que Dios le hacía, a través del acompañamiento vocacional que le ofrecieron los Hermanos Lasallistas.

Inició su formación lasallista en 2013 en Ananindeua, en Pará, donde vivió la etapa de Prepostulantado y su primera experiencia con la Misión Educativa Lasallista, insertándose también en las dinámicas de la vida comunitaria y la vida de oración de la comunidad religiosa. 

Luego viajó al sur del país, al Estado de Río Grande do Sul, donde realizó dos años de Postulantado en la ciudad de Esteio, tiempo inició sus estudios en teología en la Universidad La Salle-Canoas, y, al mismo tiempo, se vinculó al Colegio La Salle de Esteio como profesor de educación religiosa y animador pastoral.

En 2016 continuó su tercer año de Postulantado y Prenoviciado en Sapucaia do Sul, donde continuó su proceso de maduración en la fe y en las dimensiones constitutivas de la vida de Hermano, concluyó su formación teológica en la Universidad y se desempeñó como profesor y animador de la pastoral juvenil y vocacional de la Escuela La Salle Sapucaia. 

Al año siguiente ingresó al Noviciado en Porto Alegre, y realizó sus primeros votos en 2018, una experiencia que lo marcó profundamente “no solo por hacerlos públicamente ante Dios y ante la Iglesia, sino porque fue uno de los momentos más felices que pude proporcionarle a mi madre: ver su alegría ese día marcó profundamente mi corazón y confirmó mi opción”, comenta el Hno. Carlos Eduardo.

A partir de ese momento, se ha vinculado a la Misión Educativa Lasallista en diversas comunidades del Distrito Brasil-Chile, donde fue consolidando su vocación y su decisión de entregarse plenamente a Dios. Recuerda, de modo especial, su paso por uno de los colegios lasallistas del Nordeste brasilero que acababa de inaugurarse y aún enfrentaba los impactos del período post pandémico: “los desafíos fueron muchos, especialmente en el proceso de formación de los colaboradores y en la búsqueda de innovación pedagógica”.

Durante los últimos años ha contribuido significativamente con la misión que lideran los Hermanos de la comunidad de Lucas do Rio Verde, en el Estado de Mato Grosso, colaborando en el Colegio La Salle y en el Centro Universitario La Salle. Allí ha continuado madurando su vocación con alegría y fidelidad.   

“Mi vocación es servicio, entrega y compromiso con la salvación y la dignidad de cada persona”, manifiesta el Hno. Carlos Eduardo. “A través de la educación —que es nuestra misión como Hermanos— reconozco la llamada de Dios que se concreta cada día en mi camino”, agrega, al expresar su ferviente deseo de “colaborar para que el Reino de Dios esté al alcance de todos los que nos son confiados, especialmente por medio de la formación humana, cristiana y fraterna”.

“Quien tiene un porqué, enfrenta cualquier como”, afirma con convicción, evocando una frase inspiradora de Friedrich Nietzsche que resume su trayectoria: cuando el llamado es claro y el sentido es profundo, los desafíos se convierten en parte del camino, no en obstáculos que nos paralizan”, concluye.

Como Familia Lasallista nos unimos en la fe, la esperanza y la fraternidad a los Hermanos y a los Lasallistas del Distrito Brasil-Chile que celebran con alegría el sí definitivo del Hno. Carlos Eduardo Everton al llamado de Dios, en el carisma lasallista. Encomendamos al Señor su vida y vocación, por intercesión de San Juan Bautista de La Salle.

* Artículo escrito con la colaboración del Distrito Brasil-Chile. Fotos: archivo particular.