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En la mañana del 4 de enero de 2024 el Hno. Miguel Adolfo Campos Marino partió a la casa del Padre. Su deceso, a los 85 años de edad, se produjo en De La Salle Hall, en Lincroft NJ (Estados Unidos), donde residió durante los últimos años.

Su itinerario como Hermano de las Escuelas Cristianas y su gran legado espiritual, teológico y pastoral, además de sus muy apreciadas cualidades humanas y académicas, encuentran sus orígenes en la isla caribeña de Cuba.

Primeros años

Nació en Guantánamo el 17 de junio de 1938. Desde los 7 hasta los 18 años de edad fue alumno del colegio del Sagrado Corazón dirigido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas en su ciudad natal. Luego de concluir sus estudios de educación media, inició ingeniería química en la Universidad de Georgetown, en los Estados Unidos, pero solo permaneció allí dos años (1957 – 1959), toda vez que se unió al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas el 16 de julio de 1959, ingresando al noviciado de La Habana (Cuba). Para ese tiempo la revolución cubana ya había triunfado.

El 7 de octubre del mismo año 1959 tomó el hábito, recibiendo el nombre religioso de Miguel Arturo –según se acostumbraba en las congregaciones religiosas antes del Concilio Vaticano II–. Posteriormente, el 8 de septiembre de 1961, emitió sus primeros votos en Panamá, unos meses después de que se produjera la expulsión de Cuba de los Hermanos, por parte del gobierno revolucionario liderado por Fidel Castro.

Para él como para los demás Hermanos cubanos, lo que parecía una ‘pausa’ en el servicio a su pueblo, terminó siendo un destierro permanente. Ante las circunstancias, fue destinado por sus superiores al Distrito de Antillas. De su capacidad de adaptación y aprendizaje en una nueva cultura e idioma dan fe quienes lo conocieron: “obligado por las circunstancias a convertirse en un expatriado, hizo de la necesidad una oportunidad y se hizo cosmopolita, ciudadano del mundo”.

Formación y aporte a los estudios lasalianos

El Hno. Miguel tenía 23 años cuando inició, como escolástico, sus estudios de teología en el Instituto Iesus Magister, en Roma, recibiendo el título de licenciado en 1965. Posteriormente, tras varios años de experiencia docente y pastoral, regresaría a la Ciudad Eterna para realizar sus estudios de doctorado en teología en la Pontificia Universidad Lateranense, entre 1970 y 1973, alternando con algunos servicios en la Casa Generalicia, primero como Director de Lasallianum (1970 – 1971), y luego como miembro del equipo directivo (staff) del Centro Internacional Lasaliano – CIL (1971 – 1973).

Su tesis doctoral sobre el Itinerario evangélico de San Juan Bautista de La Salle recibió la máxima calificación (summa cum laude) y fue publicada en la colección Cahiers lasalliens –en los números 45 y 46–, convirtiéndose, en breve, en una obra clásica de los estudios lasalianos y, prácticamente, en una lectura necesaria para comprender la vida y espiritualidad del Fundador, la cual incluía un novedoso y detallado comentario de sus Meditaciones para el tiempo de retiro que abrió nuevas sendas para comprender el ministerio del educador cristiano y su vocación.

Ya desde los años en que realizó sus estudios doctorales contó con el acompañamiento del Hno. Michel Sauvage (1923 – 2001), con quien cultivó una fecunda amistad y compartió importantes iniciativas de investigación y divulgación de estudios lasalianos, como se aprecia en Anunciar el Evangelio a los pobres (1977), lo mismo que en la Explicación del método de oración de San Juan Bautista de La Salle (1989), publicado en los Cahiers Lasalliens (n.º 50), entre muchos otros trabajos desarrollados en coautoría y de gran impacto en la formación de los lasalianos a nivel mundial.

Su profunda cercanía y amistad con el Hno. Michel quedó plasmada en el libro-homenaje al Hermano francés que se publicó en la colección Études lasalliennes n.º 17 bajo el título:  La frágil esperanza de un testigo (2014). En el epílogo el Hno. Miguel da fe de su “afinidad como conspiradores seducidos por el Espíritu” y del significativo voto secreto que los unía en asociación para el servicio del Instituto, en momentos de “frágil esperanza”.

Educador y pastoralista

Como educador, pastoralista, erudito, conferencista, consejero y acompañante espiritual, el Hno. Miguel Campos trascendió en la vida de muchos lasallistas de del Instituto. En sus primeros años de labor pastoral (1965 – 1968), tras obtener la licenciatura en teología, fue docente de religión y matemáticas en Santo Domingo (República Dominicana), donde creó el Departamento de Educación en la Fe, colaboró en la revitalización de la catequesis y dinamizó la pastoral juvenil en 19 obras educativas. Allí también lideró programas de formación docente y de pedagogía de la liberación. Eran los tiempos del aggiornamento suscitado por el Concilio Vaticano II.

A partir de 1974 se vinculó formalmente al entonces Distrito de Baltimore, que posteriormente integraría al Distrito del Este de Norteamérica (DENA). Su aporte como educador y pastoralista fue ampliamente valorado en diversas instancias eclesiales. Fungió como director de educación religiosa en la arquidiócesis de Miami en dos periodos: entre 1968 y 1970 y, luego de concluir su doctorado, entre 1973 y 1974. Más adelante, fue director de apostolados hispanos en la misma arquidiócesis de Miami (1978 – 1981), y director de educación religiosa de la arquidiócesis de Newark (1981 – 1986).

Su legado teológico y pastoral como catequista, escritor, formador y conferencista también se desplegó en diversas obras de los Estados Unidos y centros de formación del Instituto como el Christian Brothers Spiritual Center de Adamstown MD (1974 – 1975), La Salle College de Filadelfia PA (1975 – 1977), Sangre de Cristo Retreat Center de Santa Fe NM (1977 – 1978) y Hudson Catholic High School de Jersey City NJ (1978). En la Universidad de Filadelfia (1992 – 1998), de modo particular, se desempeñó como director del programa multicultural y desarrolló varios programas destinados a la formación de agentes de pastoral hispana que tuvieron amplia repercusión. De igual forma, colaboró con la arquidiócesis de Filadelfia, siendo referente del área de ministerio hispano (1991 – 1992).

En el ámbito del Instituto, entre 1986 y 1991 estuvo al frente de los Études Lasalliennes, en París (Francia), siempre dispuesto a ofrecer conferencias y orientar retiros espirituales en diversas las regiones lasalianas. Asimismo, hizo parte del equipo que diseñó las SIEL y fue docente en una de ellas, en 1991.

De regreso a Cuba

Con todo, el regreso de los Hermanos a Cuba, en 1987, había sembrado en el Hno. Miguel grandes esperanzas y expectativas frente a la posibilidad de colaborar en la misión lasaliana en su país. Su sueño se hizo realidad cuando fue enviado a Santiago de Cuba en 1998, donde lideró la pastoral arquidiocesana, dirigió la pastoral juvenil y, de modo particular, coordinó la asamblea diocesana en 1999, entre muchas otras contribuciones que lo llevaron a asesorar la planificación pastoral y las asambleas de otras diócesis y de la propia Conferencia Episcopal, permaneciendo siempre cercano a los jóvenes y al Pueblo de Dios, acompañando las multitudinarias peregrinaciones al Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.

También fue testigo y actor fundamental de la visita de Juan Pablo II a Cuba, del 25 al 28 de enero de 1998, desde su rol de responsable de la pastoral juvenil a nivel nacional. Fue un momento inédito para la Iglesia, pues era el primer pontífice en realizar un viaje apostólico a la isla, amén de su profundo significado pastoral en medio de la revolución cubana que ya completaba cuatro décadas.

Consejero General

Allí se encontraba el Hno. Miguel cuando fue elegido Consejero General del Instituto durante el primer periodo del Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría como Superior General (2000 – 2007).

En ese tiempo, su misión como consejero se orientó, sobre todo, al acompañamiento de la Región Latinoamericana Lasallista (RELAL) y al proceso que llevó a la publicación del documento Ser Hermanos hoy, entre muchas otras labores que le fueron confiadas.

Al concluir su servicio como consejero regresó a los Estados Unidos donde continuó colaborando con la pastoral hispana en la arquidiócesis de Filadelfia, con la educación religiosa en la arquidiócesis de Newark y con la oficina de Asuntos internacionales e interculturales de la Universidad La Salle de Filadelfia, en calidad de consultor, hasta 2015.

Sus últimos años (2015 – 2024) los vivió en la residencia De La Salle Hall, en Lincroft NJ, donde afrontó con espíritu de fe y coraje la enfermedad de Parkinson que fue evidenciando un deterioro neurológico progresivo. “Su capacidad para comunicarse y conectar con casi todo el mundo se vio tristemente limitada, y se volvió silencioso”, comentan los Hermanos del DENA en su obituario. “Sus ojos brillantes y su sonrisa amable permanecieron”, añaden.

Pascua

El Hno. Miguel celebró su Pascua en la paz del Señor el pasado 4 de enero. La noticia de su fallecimiento ha sido sensible para todo el mundo lasallista. Su legado teológico pastoral y espiritual seguirá alentando la vida y misión de los lasalianos.

La eucaristía de su funeral se celebrará el sábado 13 de enero a las 14:00 en la Capilla de la Universidad de La Salle de Filadelfia (1900 West Olney Avenue – Filadelfia PA 19141). El lunes 15 de enero tendrá lugar el entierro a las 11:30 en la Capilla De La Salle Hall (6001 Ammendale Road – Beltsville MD 20705). Sus restos reposarán en el Cementerio La Salle ubicado en De La Salle Hall.

Damos gracias a Dios por la vida y testimonio del Hno. Miguel Campos. QEPD.

 

“Los maestros brillarán como el resplandor del firmamento y los que enseñaron a muchos a ser justos, como las estrellas para siempre” (Dn 12, 3).

* Con informaciones de la Oficina de Gestión de Datos e Investigación del Instituto, y del Distrito del Este de Norteamérica (DENA).