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Sudán del Sur es el país más joven del mundo. Nació en 2011, después de décadas de guerra por la independencia de Sudán. Pero pocos años después, el país cayó en una guerra civil, marcada por profundas divisiones entre grupos que luchaban por el poder.

Tras la guerra, las heridas y las tensiones continúan, afectando las oportunidades de formación, desarrollo integral y vida digna de las nuevas generaciones.

Del conflicto a la esperanza

En este escenario, en 2018 La Salle fundó una escuela secundaria en Rumbek, en el centro del país, “con la intención de ofrecer educación de calidad a jóvenes varones, pues ya existía una institución que atendía a la población femenina”, comenta el Hno. Jhonmar Sánchez Rodríguez, venezolano. “La escuela se abre después del conflicto social que vivió el país, trayendo esperanza para Sudán del Sur”, agrega.

El Hno. Jhonmar combina su vocación de docente —de matemáticas—, con el servicio pastoral y la administración de esta significativa obra educativa que lidera junto con otros dos Hermanos de las Escuelas Cristianas: el Hno. Brinesh Rayen, de la India, y el Hno. Adega Emmanuel, de Nigeria.

En los inicios, mientras se construía la escuela, “los Hermanos y profesores daban clase debajo de un árbol en Loreto —a unos cinco kilómetros de distancia— a los primeros 23 estudiantes que fueron admitidos para iniciar su proceso educativo en la escuela”, recuerda el Hno. Jhonmar. Posteriormente, “en el año 2019, se hizo la mudanza al lugar donde estamos ahora”.

Fraternidad en medio de la diversidad

La escuela funciona en modalidad de internado, y acoge a más de 275 jóvenes en un rango de edad entre los 15 y los 23 años, provenientes de diferentes lugares de Sudán del Sur, de distintas etnias, clanes, culturas y lenguas. “Acá ellos cursan los cuatro años de la secundaria, y al finalizar obtienen un certificado aprobado por el Ministerio de Educación”.

A pesar de la diversidad, las dinámicas comunitarias de esta obra lasallista promueven la fraternidad y la inclusión. “La escuela garantiza muchas cosas que no son parte de la realidad del país. No es solo educación; es también cuidado, protección, seguridad y acompañamiento. Acá todos convivimos entre iguales, mientras que fuera de la institución, lamentablemente la situación es muy diferente”.

Un día en La Salle Rumbek

¿Cómo transcurre la vida escolar? “Nuestro día a día está marcado por el ambiente educativo formal”, explica el Hno. Jhonmar.  Las clases inician a las 6:00 a.m. y se extienden hasta las 3:30 p.m. Luego los jóvenes realizan servicios comunitarios, como la limpieza y la organización de la escuela, aunque también hay tiempo para el deporte y el estudio personal.

“Tenemos momentos de oración diaria, en la mañana y en la tarde-noche, misa dominical y en festividades especiales —continúa el religioso lasallista venezolano—. La escuela, además, lleva a cabo proyectos de agricultura, y esto es parte del proceso formativo de los jóvenes. Implica preparar la tierra, sembrar y cosechar”. De igual forma, se ofrecen espacios formativos extracurriculares a través de distintos clubes de boys scouts, medio ambiente, artes, coro, grupo juvenil lasallista, entre otros.

Los primeros frutos

“Todo lo que la escuela ofrece va generando cambios en los jóvenes”, sostiene el Hno. Jhonmar. “La escuela se ha posicionado como una de las mejores instituciones del país. Nuestros exalumnos son más conscientes de su protagonismo en el desarrollo de sus comunidades, y de Sudán del Sur, por supuesto”. Incluso, “muchos de ellos continúan su formación en un nivel superior; otros son contratados como profesores en las escuelas primarias… Es notoria la formación y la disciplina cuando salen de la escuela, pues al enfrentar la realidad suelen ser más respetuosos, responsables y aplican lo vivido y aprendido en sus vidas”.

Los Hermanos Lasallistas valoran el positivo impacto que La Salle Rumbek está generando en la sociedad y en la construcción de nuevos futuros en Sudán del Sur, si bien “todo esto es un proceso que toma su tiempo, especialmente cuando se hace referencia a las transformaciones”.

De ahí la importancia de seguir apostando por la vida y la formación de los jóvenes sudsudaneses: “hay que comprometerse con la formación personal y las necesidades del otro, sin mirar diferencias y reconociéndose entre iguales”, concluye el Hno. Jhonmar.

Te invitamos a conocer más sobre esta historia:

La Salle Rumbek hace parte de los proyectos de solidaridad 1LaSalle.
Te invitamos a apoyar esta iniciativa solidaria a través de nuestra organización sin ánimo de lucro La Salle Foundation.

* Contenido producido en alianza entre la Oficina de Información y Comunicación del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y La Salle Foundation.