Tras cuatro semanas de convivencia fraterna, intercambio de experiencias y nuevos aprendizajes, concluyó en Roma la 4.ª edición de la sesión de formación para Religiosos Hermanos “Tutti Fratelli”, promovida por la Unión Internacional de Superiores Generales, del 28 de septiembre al 24 de octubre de 2026.
“El tema de esta sesión ha sido la atractiva alegría de la fraternidad, centrada en la pastoral vocacional”, comenta el Hno. Valère Adonsou, quien ha hecho parte del equipo coordinador del programa, propuesto con “el objetivo de fortalecer y desarrollar una cultura vocacional en las congregaciones de Religiosos Hermanos”.
Cultura vocacional
“La primera semana estuvo dedicada al conocimiento mutuo y al descubrimiento de las realidades de los jóvenes. La segunda semana se centró en la identidad y la misión del Religioso Hermano en la Iglesia. Después abordamos la realidad de quienes están encargados de la pastoral vocacional, la manera de acompañar a los jóvenes y de llevar a cabo el discernimiento. Y la última semana ha estado dedicada a los recursos que podemos desarrollar en el ámbito digital, a los materiales físicos y, sobre todo, a la inteligencia artificial, que podemos utilizar siendo conscientes tanto de sus aspectos positivos como de sus aspectos negativos”, detalla el Hno. Valère, al hacer un balance del itinerario compartido por 40 Hermanos de 12 Congregaciones de Religiosos Hermanos, de diversas nacionalidades, quienes ejercen su misión evangelizadora en 25 países alrededor del mundo.
Además del Hno. Valère, cinco Hermanos de las Escuelas Cristianas participaron en el programa formativo que concluyó con un breve encuentro con el papa León XIV durante una de las audiencias generales que se celebran en la Plaza de San Pedro.

A modo de balance, el Hno. Kassaye Antuan Petros, del Distrito de Lwanga, destaca la importancia de esta experiencia intercongregacional y de los aportes de los ponentes para el desarrollo de su misión: “ha sido útil y enriquecedora para llevar adelante la labor de promoción vocacional; me ha dado más ideas sobre cómo trabajar con los jóvenes”. Este aspecto también ha sido marcante para el Hno. Roberson Minosoa Narivelo, del Distrito de Madagascar, quien considera “la experiencia de todas las comunidades aquí presentes y de la congregación nos ayuda realmente en el camino vocacional”.
Por su parte, el Hno. Leonard Rhoades, del Distrito del Este de Norteamérica (DENA), ha renovado su convicción de que “la vocación de los Hermanos sigue siendo muy importante: sigue siendo necesario llegar al corazón de los jóvenes de nuestras clases y de aquellos con quienes nos encontramos” para invitarlos a abrazar el carisma lasallista.
Misión Digital Lasallista
De modo concreto, el Hno. Genaro Mareco Quiñonez, del Distrito Argentina-Paraguay, ha subrayado la posibilidad de usar algunas herramientas tecnológicas, incluyendo la inteligencia artificial, para “complementar con toda esta promoción de las vocaciones”. Asimismo, el Hno. Genaro considera la posibilidad de integrar la Misión Digital Lasallista en sus prácticas evangelizadoras y de promoción vocacional: “me gustaría ampliar ese sentido y también la cuestión de la digitalidad, este misionero digital, para llegar y hacernos más cercanos a los jóvenes de hoy”.
En síntesis, para el Hno. Peter Killeen, de DENA, “lo más importante y las mayores bendiciones de esta experiencia de ‘Tutti Fratelli’, ha sido el énfasis en la fraternidad como idea teológica fundamental para las congregaciones de Hermanos, cuyo objetivo es promover la fraternidad universal tanto en la Iglesia como en el mundo, como un aspecto muy importante de nuestra vida”.
Al final de este itinerario, “ha llegado el momento de ser enviados, no simplemente para volver a la rutina, sino para regresar a vuestras comunidades locales y obras como embajadores alegres y valientes de Magnifica Fraternitas”, como ha sugerido el Hno. Armin Luistro, Superior General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, durante su intervención en la primera semana del programa.
“Nuestra tarea hoy es clara y urgente. Mientras la Iglesia continúa su camino sinodal, esforzándose por sanar del clericalismo y redescubrir cómo caminar juntos, la vocación del Religioso Hermano no es una reliquia del pasado ni una idea de último momento. Es un don esencial e indispensable. Nuestra mera existencia sirve de hoja de ruta viva para toda la Iglesia. Al reivindicar nuestra igualdad bautismal, practicar el liderazgo compartido y construir comunidades donde escuchar prima sobre hablar, mostramos a todos que una Iglesia fraterna y sinodal no es solo un sueño abstracto: ya está sucediendo entre nosotros”, concluyó el Hno. Armin.

