La devastación causada por el ciclón Gezani en Madagascar —la isla más grande de África— continúa impactando la vida de los lasallistas en Toamasina, una de las ciudades más importantes del país, donde se encuentran las escuelas Stella Maris y St. Joseph que sufrieron graves daños y destrucción el pasado mes de febrero.
“El paso del ciclón Gezani ha afectado gravemente a muchas personas —incluyendo familias lasallistas— y también ha causado muchos daños en las infraestructuras y en las carreteras”, comenta el Hno. Marc Marcel Fanomezana, quien hace parte de la comunidad de la escuela St. Joseph.
“Nuestra escuela y nuestra comunidad también han sufrido consecuencias muy negativas”, agrega el Hno. Marc, prefecto de estudios de la obra educativa, quien detalla que “hoy nos encontramos en una situación muy complicada, pues no podemos acoger a los alumnos”. Asimismo —continúa— “enfrentamos varias dificultades: falta de agua potable, falta de acceso a la electricidad, y también inseguridad, tanto alimentaria como social, que aumenta cada vez más en la ciudad”.
St. Joseph
Fundada en 1869, la escuela St. Joseph cuenta con 257 estudiantes en los niveles de preescolar y primaria, y un equipo pedagógico de 12 docentes, así como dos agentes de mantenimiento. La escuela es liderada por los Hermanos Avotra Andrianarisoa (director de la escuela), Jules Rambeloson (director de la comunidad), Jean Jacques Randriamanampy (administrador) y por el propio Hno. Marc Marcel.
Fiel a los principios y a los valores educativos lasallistas, la escuela St. Joseph se inserta en la misión evangelizadora de la Iglesia local, a través de la parroquia Cathédrale, y ofrece programas extraescolares de formación cristiana, como catequesis, y de formación humana, como danza y karate.
Tras celebrar 155 años de existencia —el año pasado—, hoy afronta una de sus mayores crisis. Los daños materiales ocasionados por la catástrofe han llevado a la suspensión de todas las actividades escolares y extraescolares.
Stella Maris
La situación del Liceo Católico Stella Maris no es distinta. El ciclón ha inhabilitado el 95% de su infraestructura, arrancando los techos de nueve edificios de aulas, del edificio administrativo y de la residencia de los Hermanos, destruyendo puertas, ventanas e instalaciones sanitarias, y provocando la pérdida total del mobiliario escolar, de los equipos de informática, los archivos, y derrumbando los muros de encerramiento que favorecen la seguridad de la escuela.
“Esta situación nos ha enseñado a ser resilientes, solidarios y a mantenernos motivados para continuar nuestros estudios, incluso en situaciones difíciles”, comenta Johanna Asma Soamampierika, estudiante de tercer año de General Technology Training.
En efecto, la capacidad de resiliencia de la comunidad educativa ha suscitado alternativas para reanudar parcialmente las actividades escolares. Sin embargo, el Hno. Philippe Armand Razafindrakoto, director de la institución, comenta que “a pesar de la optimización de los espacios disponibles, esta situación es temporal, y nuestro objetivo es restablecer un horario completo para cada alumno tan pronto como las infraestructuras lo permitan”.
Por eso, ante la magnitud de los trabajos de reparación que requieren las obras educativas lasallistas St. Joseph y Stella Maris, renovamos nuestro llamado a la ayuda solidaria dirigido a todas las personas de buena voluntad y a toda la Familia Lasallista, a nivel global.
“Aún queda mucho por hacer y por reparar, y es aquí donde hacemos un llamado a los antiguos alumnos, a los padres de familia y a otras entidades. Su ayuda, su contribución, sería muy bienvenida. Les estaremos eternamente agradecidos”, manifiesta el profesor Livarison Razafindrakoto, quien también es supervisor adjunto en Stella Maris.
Te invitamos a expresar tu solidaridad con los lasallistas de Madagascar a través del fondo se emergencia liderado por nuestra organización sin ánimo de lucro La Salle Foundation.

