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Situado en la región de África oriental, a orillas del mar Rojo, Eritrea es uno de los países que hacen parte del ‘Cuerno de África’, con una población que ronda los 5,8 millones de habitantes. 

A partir de 1991 Eritrea fue reconocida como una nación independiente y con diversos credos religiosos

Los inicios de La Salle en Eritrea

“La presencia de los Hermanos en Eritrea se remonta a 1938”, comenta el Hno. Ghebreyesus Habte. En ese tiempo dos Hermanos fueron enviados a Addis Abeba, en Etiopía, y cuatro a Asmara, la capital de Eritrea. Más adelante, en 1939, dos Hermanos más se unieron al grupo de Addis Abeba. 

“Los Hermanos de Addis Abeba permanecieron allí hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y luego fueron expulsados junto con todos los misioneros italianos”, continúa el Hno. Ghebreyesus, al recordar una anécdota particular: cuando los cuatro Hermanos se dirigían hacia Berbera, en Somalia, en calidad de prisioneros, un capitán que había sido alumno de los Hermanos los vio y los reconoció por el hábito. Entonces les dijo: “oh, fui vuestro alumno en Londres, ¿qué queréis que haga por vosotros?”. Así que le pidieron que los enviara a Asmara, donde se unieron a la comunidad que ya se había establecido allí.

Educación no formal

“Actualmente somos 16 Hermanos en el país, y seis Hermanos se encuentran fuera del país”, afirma el Hno. Ghebreyesus, al subrayar que “desde 2019 ya no tenemos colegios”, dado que “han sido nacionalizados”. Por ello, “hemos pasado de la enseñanza formal a la educación no formal y hemos abierto una comunidad en la diócesis de Barentu, donde muchos pueblos están lejos de la ciudad”. Allí los Hermanos lideran varios centros de estudio para alumnos de barrios pobres, quienes acuden por la mañana y por la tarde, en horarios contrarios a sus jornadas académicas en el colegio. 

Cada centro “es un espacio donde pueden estudiar”, y los Hermanos les ayudan, después de clase, a profundizar en diferentes áreas de conocimiento como matemáticas, inglés y ciencias, entre otras. “Así que este es un trabajo que estamos tratando de promover en diferentes partes de la diócesis y también donde hay comunidades religiosas”, agrega el Hno. Ghebreyesus.

Compromiso con la Iglesia

El trabajo junto a otras congregaciones religiosas, colaborando en su formación, también hace parte de la misión lasallista en Eritrea. “Otro apostolado que tenemos en este momento es el Instituto de Estudios Religiosos, un programa de difusión en Asmara, en colaboración con la Universidad de Nairobi, la Universidad Católica de África del Este (CUEA). El título se obtiene allí y diferentes congregaciones envían a sus estudiantes: Hermanas, sacerdotes y Hermanos. Impartimos un curso de 4 años en Educación y otro de 4 años en Psicología de Orientación”, detalla el Hno. Ghebreyesus, quien hace parte del grupo de profesores.

De este modo, los Hermanos en Eritrea están comprometidos con la formación cualificada de los misioneros y los jóvenes religiosos. Incluso, “también impartimos un curso intensivo para formadores de diferentes congregaciones, ayudándoles a prepararse para saber cómo acompañar y ofrecer dirección espiritual”. Se trata de un curso intensivo, durante dos semanas, que en el que colaboran cinco de los Hermanos que se encuentran en Eritrea, dando clases o asesorando talleres formativos.

Creatividad y apertura

Al hacer un balance sobre la Misión Lasallista hoy en Eritrea, el Hno. Ghebreyesus es consciente de que “tenemos que ser lo suficientemente creativos y abiertos para realizar distintos trabajos significativos que, aunque sean muy pequeños, marcan la diferencia”. En su caso, le gustan los deportes, así que, si no puede dar clase, se siente feliz de acompañar en la calle a los niños para pitar un partido de fútbol o jugar con ellos. “Hay muchas cosas que podemos hacer; no podemos somos olvidar que catequistas en nuestro Instituto, y esto también le da un sentido a nuestra sociedad”.

“Creo que lo que hacemos es muy lasallista, porque en los inicios del Instituto, el Fundador fue a las periferias, como decimos hoy. Por eso, creo que es realmente significativo y muy lasallista si entendemos nuestra misión de esa manera, porque ser Hermano es una vocación. Así que, aunque no haya escuela, de esta manera quiero entregar mi vida”, concluye el Hno. Ghebreyesus.

Vea, a continuación, la entrevista que el Hno. Ghebreyesus Habte concedió a LaSalleOrg Interviews.