Antes de abrazar la experiencia de Voluntariado Internacional Lasallista en CasArcobaleno, en el barrio Scampia, en Nápoles (Italia), Marc Sidhom vivía en Bruselas, la capital de Bélgica. Allí “estudiaba, hacía traducción e interpretación y sentía que tenía mucha suerte porque vivía con mi tía, así que tenía familia, aunque estuviera lejos de mis padres”, comenta. “Recibía muchísimo, así que quería aportar mi granito de arena, dedicar un poco de mi tiempo a los demás”.
“Se aprende sobre la marcha”
Con esta motivación se puso en camino para abrazar la misión que le esperaba al sur de Italia: “tenía muchas ganas, pero quizá me daba un poco de miedo el hecho de que nunca había tenido mucha experiencia en la animación de grupos de jóvenes”, recuerda. Además, Marc reconoce que en aquel tiempo aún “estaba demasiado centrado en mí mismo”. Sin embargo, muy pronto se dio cuenta de que “se aprende sobre la marcha”, y “una vez que me centré en los niños y en cómo ponerme a su servicio, todo fue fluyendo”.
“Aunque fuera imperfecto, estoy bastante orgulloso de haber dejado de pensar en mí mismo y de ver qué podía hacer por esos niños”, afirma con convicción, mientras evoca aquel primer contacto con el campamento de los romaníes —la población gitana— de donde provienen los niños y jóvenes que a diario participan en los programas formativos de CasArcobaleno. “Fue realmente impactante y, al mismo tiempo, muy bonito compartir con el grupo con el que estaba: jugar con los niños del campamento y hacerles pasar un buen rato a pesar de las dificultades que vivían. Era realmente una realidad muy diferente y difícil, y me alegré mucho de poder saber que eso existía. Era importante tomar conciencia de que hay gente que vive así”, asevera Marc.
Ángeles custodios de los niños
Progresivamente fue comprendiendo la compleja realidad que se vive en Scampia. “Cuando escuchaba las historias de los niños con los que trabajábamos nos dábamos cuenta de que detrás de esos rostros inocentes había historias horribles que nadie debería vivir”, dice. “Recuerdo que un día había una niña en una sesión de dibujo que había dibujado un ángel, y un compañero me dijo: ‘Es su padre, que falleció’. Y me di cuenta que intentábamos ayudarles a seguir siendo niños a pesar de los horrores que habían vivido”. San Juan Bautista de La Salle, tres siglos atrás, solía recordar a los primeros Hermanos de las Escuelas Cristianas su vocación de ser “ángeles custodios” de los niños que Dios les confiaba en la escuela.
La experiencia de Voluntariado Internacional Lasallista de Marc también estuvo marcada por la vivencia de la fraternidad en el seno de la comunidad de los Hermanos. Allí conoció al Hermano Enrico Müller. “Siempre estaba ahí para acompañarnos y animarnos (…). Y con su sonrisa bondadosa siempre nos hacía sentir que estábamos haciendo algo útil”.
Tras regresar a Bruselas, donde continúa con sus estudios y sigue vinculado a la comunidad de los Hermanos en Molenbeek, Marc atesora cada una de las experiencias que vivió durante el Voluntariado. “Me siento orgulloso de haberme atrevido a hablar en italiano. Me atreví a hablar con la gente de allí, pero también que me atreví a acercarme a los niños e intentar organizar actividades”. “Creo que hay momentos en los que necesito un pequeño empujón de valor para hacer algo, para acercarme a alguien. Y cuando necesito ese valor, recuerdo la experiencia que viví en Scampia”.
¿Cuál sería el consejo de Marc para alguien que esté contemplando la posibilidad de vivir una experiencia de Voluntariado Internacional Lasallista? Sin titubear responde: “que se lance, sencillamente, y que no lo piense demasiado. El voluntariado es realmente para todos; sobre todo en la red lasaliana, todo el mundo es bienvenido. Y es realmente bonito. Vas pensando que vas a ofrecerte, a darte, y de hecho recibes muchísimo”, concluye.
En La Salle hay muchas oportunidades para vivir experiencias de voluntariado en distintos lugares del mundo. Te invitamos a conocer el Directorio de Voluntariados Internacionales. Si quieres recibir más información, puedes contactarte con Mourad Barsoum al correo electrónico: mbarsoum@lasalle.org.

