“Misión joven”, “Misión Lasallista”, “Misión de Semana Santa”, “Retiro espiritual”, “Pascua Juvenil e Infantil”. Con estas y otras denominaciones los Lasallistas han celebrado el Misterio Pascual a lo largo y ancho del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en las Regiones y en los Distritos, bajo el signo de la Misión Educativa Lasallista, priorizando el servicio a los empobrecidos y vulnerables.
Fruto de esta rica experiencia de fe, fraternidad y servicio, el Hno. César Campos, hace parte de la Comisión de Jóvenes del Instituto, nos comparte su experiencia durante las Misiones Lasallistas 2026 del Distrito México Norte.
Ver y creer
La Semana Santa es la máxima celebración de la Iglesia Católica, para los Lasallistas es un tiempo de creatividad fecunda. Muchos Distritos viven retiros, otros tienen encuentros con jóvenes y varios realizan actividades de servicio con los jóvenes. Para el Distrito México Norte —y por más de 50 años— esta semana ha sido una oportunidad para movilizar a miles de estudiantes y egresados hacia las periferias rurales y urbanas del país con la intención de vivir una experiencia donde se comparte la fe, se vive en fraternidad y actúa en favor de los más necesitados.
En este 2026, en el Distrito, más de 1500 Lasallistas concluyeron un año más de estas experiencias en diversas regiones del Norte de México, específicamente en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora, Chihuahua, Baja California y Durango. Asimismo, además de los encuentros con otras personas, varias instituciones vivieron espacios de Pascuas juveniles e infantiles, así como campamentos locales y Distritales.
Sin duda, estos son encuentros transformadores para la vida, siembran en los niños y jóvenes la convicción de que otro mundo es posible, uno que se levanta lejos del ruido de las redes sociales y de las rutinas nocivas que aíslan e hipervaloran el individualismo.
Centralidad de la persona y vida en comunidad
Todas las propuestas ponen en el centro a la persona que actúa en comunidad y desde el grupo encuentra su identidad y su sentido de vida. La propuesta lasallista sin comunidad no es viable, y no solo una comunidad de Hermanos, sino una en la que conviven estudiantes, docentes, egresados, familias y Hermanos para visibilizar el por qué de la educación: la transformación social, desde una visión evangélica.
La Misión brinda a los que se ven envueltos en ella, el privilegio de tocar otras realidades: las de la gente, los niños y la misma comunidad de jóvenes. Invita a ser testigos de cómo las familias abren sus hogares y sus historias como si mostraran un preciado relicario, un gesto de confianza que no se ofrece a cualquiera. También es un encuentro con Jesús en la sencillez de las oraciones compartidas, en el recogimiento de la capilla, y en la inmensa y bella naturaleza. La misión es también una oportunidad para afinar la escucha de la propia vocación a través de la realidad.
La incidencia de la La Salle en México a través de estas inmersiones son clave para seguir dando una respuesta a las diversas situaciones que se viven en el país: violencia, polarización política, cambios culturales. De igual forma, también es una respuesta a las necesidades de una juventud sumergida en ambientes virtuales e individuales.
Los futuros novedosos no surgirán solo de una escuela bien organizada, sino del contacto con los lugares de los que solo se podía esperar la muerte, con las anomalías sociales, cómo lo ofrece estas experiencias: la ruralidad, las colonias periféricas, las obras sociales, la comunidad, el Evangelio.
En la siguiente gráfica compartimos algunas informaciones sobre las Misiones Lasallistas 2026 en el Distrito México Norte.

1) Cf. Gil, Pedro María, FSC (2025). De una comunidad a otra. I. Un siglo de señales. Estudios Lasalianos No. 19/1. Roma: Casa Generalicia.
2) Cf. Laguna, José (2019). Escuelas que “futurean”. La escuela católica y el pacto educativo global del Papa Francisco. Madrid: PPC.
* Artículo escrito por el Hno. César Campos, FSC, del Distrito México Norte.

