Sé un Hermano Enseñando mentes Tocando corazones Transformando vidas En la santa presencia de Dios

Formación

Esta fase inicial corresponde al umbral de inducción, donde una persona pasa de ser un “externo” a un participante en una obra lasallista.

Invitación evangélica: Se anima a las comunidades a ser abiertas y acogedoras, practicando literalmente las palabras del Evangelio: “Ven y verás”.

Despertar vocacional: Los Hermanos dan a conocer su carisma para acompañar a los jóvenes que sienten el llamado a la vocación lasallista.

Ministerio de presencia: A los jóvenes que buscan descubrir su vocación se les brinda acceso a la comunidad como una “casa y escuela de comunión”.

Una vez que un joven expresa interés, el Instituto inicia un proceso estructurado de acompañamiento para ayudarle a evaluar su posible vocación.

Programa coherente: El Distrito implementa un programa que equilibra el desarrollo humano, la iniciación espiritual y la experiencia directa de la vida del Hermano.

Diálogo personal: Toda vocación nace de un encuentro personal con Dios; el acompañamiento ayuda al candidato a reconocer su vida como un diálogo con Dios.

Enfoque contextual: Los responsables de la formación tienen en cuenta la edad, la cultura y el contexto social del candidato.

El postulantado es la etapa formal de la formación inicial que precede y prepara la entrada al noviciado.

Propósito: Ofrece al candidato los medios para crecer en madurez, enriquecer su fe y discernir la autenticidad de su vocación.

Experiencia inicial de comunidad: Los postulantes experimentan por primera vez la vida comunitaria religiosa y apostólica del Instituto.

Iniciación en la fe: Se presta especial atención a la formación en la vida cristiana para ayudar al postulante a profundizar su vida de fe.

El noviciado se define como una experiencia única de iniciación en la vida religiosa del Hermano.

Núcleo espiritual: Los novicios son conducidos a adoptar una actitud espiritual fundamental de abandono en Dios, siguiendo las huellas de Cristo.

Duración y validez: Para ser válido, debe durar al menos doce meses y realizarse en una casa designada para ello.

Programa del noviciado: Los novicios estudian la naturaleza y la historia de la vida religiosa, viven un encuentro personal con Cristo y conocen el Instituto y su misión.

Acompañamiento: El acompañamiento espiritual personal es una parte fundamental de esta etapa, guiado principalmente por el Maestro de Novicios.

Después del noviciado, el Hermano hace votos temporales, generalmente pasando a un escolasticado o a una comunidad de acogida.

Objetivo: Este período busca consolidar la fidelidad en la vida cotidiana y preparar la profesión perpetua.

Formación profesional: El Hermano debe adquirir competencias profesionales y apostólicas, especialmente mediante estudios universitarios en teología y educación.

Integración: La comunidad sirve como un lugar donde el Hermano se adapta a las exigencias de la vida comunitaria y de la oración.

La formación no termina con la profesión perpetua; es un proceso permanente de identificación con Jesucristo.

Responsabilidad personal: La responsabilidad de la formación recae ante todo en el propio Hermano.

Apoyo institucional: El Distrito es responsable de ofrecer programas de renovación espiritual y de actualización de competencias profesionales en distintas etapas de la vida.

Sabiduría: En las etapas posteriores de la vida, la formación se orienta hacia una presencia más contemplativa, reflejando a Dios a los demás por la calidad del propio ser, más que solo por el trabajo realizado.

Da el paso

Escoger un camino en la vida es un viaje, y no tienes que recorrerlo solo. Si tienes una pregunta urgente o si solo quieres conocer una comunidad, nuestras puertas están abiertas. 

  • Visita una Comunidad: Ven para cenar con nosotros o rezar juntos.
  • Retiros vocacionales: Únete a un fin de semana de discernimiento junto a otros jóvenes. 

Conversa con un Hermano [FSCTalk]: Programa una conversación informal con nuestro director de vocaciones.

Contáctanos